Todas las entradas de: Txiki

Lamento

Como el agua de los mares
ha de pulir a la roca,
mis lágrimas, hoy de azahares,
moldean esta alma loca.
Bailarina descarada,
bostezas y te imaginas
mis palabras peregrinas
buscándote, enamorada,
Venus de un alba dorada,
diamante de las colinas,
tejes dolor en mi almohada
cual corona con espinas.
Me condenas, no sin gozo,
al flagelo de este pozo,
mas mi existir no terminas.

Siempre así

Sórdidas amarras han desgarrado mi destino,
de lo mundano a lo divino,
constelan, elegantes, mis sueños
augurando los pequeños bastidores
en los cuales he de vislumbrar
que no aguanto más mis penas.

Ya no apelo a madrigales,
sonetos, sextinas, tercetos,
que revelen los secretos,
transparentes e indiscretos,
socavando genitales y claveles.

Tarde atípica

-¡Ahí está el loco!- exclamaban al verlo caminar. No era para menos, ya que recorría las cales de un pueblo donde eran muy pocos los que no lo juzgaban, regando las flores de sus vecinos. ¿Quién no parece estar fuera de sus cabales al hacer lo que sea por los demás desinteresadamente?. Bueno, hoy en día los prejuiciosos tienen un abanico más amplio de productos en las góndolas de los supermercados más prestigiosos, desde homosexuales hasta anarquistas, desfilando como productos de primera necesidad para la sociedad, junto con las “tribus urbanas”. Sigue Leyendo...

Soneto – Lo sabes

Azteca es la sangre de lo Divino,
benigna hermana de puro diamante;
bendita rosa sos de este inconstante,
y no te vayas que contigo vino

la paz, la calma en mi triste destino.
Dignificándome a cada instante,
ahora nadie alumbra el camino,
pero te veo, te veo bastante.

La Logia

Díjole que no entrara donde él, mas su tozudez la metió en el gran problema del dilema. Albergar aguas cristalinas en el seno de un putrefacto pantano no es tarea fácil, pese a que ignoraba la dama eso.

Revolcose luego de largo rato en cuclillas frente a la pálida imagen de un aparato digestivo inoperante. Un golpe de rabia a la cordura y a seguir camino sin ella. -La hiciste enojar-, dijo el músico callejeroque se ganaba la vida dando muerte a la melancolía de su moralmente degradado público.

-Entraste, sufriste… ¿aprendiste?-, repetía y repetía aquello que sin voz gritaba al lado de su bilis. Sigue Leyendo...

El jazmín de mi madre

El jazmín en la noches cuenta lunas,.
Le indican el pasaje de los años.
En rocíos afilados recuerda:
la vida no es la misma sin su vida.
La muerte de la mano con su muerte
le avisa que poco le queda a su sol,

sol que alumbró caricias que recuerda.
No tiene que contar ya más que lunas;
espera indiferente ya su muerte.
Será en cuestión de días o de años.
Se encontró en el ocaso de su vida
añorando angustias cque hoy él recuerda.

Opiáceo sueño

…y el ojo no ve
ya el dolor,
tampoco
sufrimiento,
desdicha
o desazón…

Un ojo convertido,
individuo compartido;
antes muerte,
ahora
bienaventuranza,
como la del que llora
de emoción,
como la del que ríe
en dolorosa
situación…

Tinta

Próselitos bajan del monte,
arrancando raices de cardos
con chispas ¡dolientes! dotados
van camino hacia el horizonte.

No mueven el cuello asintiendo,
presencias ¡dolientes!, atadas,
diciendo «no miento» mintiendo
almas débiles azotadas.

Vivencias

Cadavérico sol del cementerio,
observas mi danza entre frías criptas,
mientras de putrefacción el sahumerio,
inhunda en llanto las tapas inscriptas
en el mármol triste, envuelto en misterio,
soez epitafio en la noche vomitas.

Las hojas rodean en un torbellino,
coronando mórbidas iras jocosas,
de un loco pastor vestido de lino,
el cual se sumerge en las tibias mucosas,
y de un ademán convierte en molino,
la morada tétrica de pálidas rosas.

Kiowa

Una vez conocí a alguien,
no recuerdo bien su nombre..
creo se llamaba Kiowa,
de las letras era hombre.

¿Él de letras o ellas de él?
¡Qué terrible ese dilema!
su ingenio era una gran colmena
cada verso dulce miel,
nunca olvidaré a aquel
gran maestro, gran poeta.

Mi Muerte

Hoy es el último día de mi vida,
en la tarde no quedará otra cosa
más que un alma, sufriendo, corrompida;
batiendo tus alas de mariposa,

santa muerte, imposible es mi huída.
Aunque quiera entonar mi última prosa:
para ella unos versos de despedida;
me ha contado que por ti espera ansiosa.

Hombres y Hormigas

Ellas, solidarias y sin ambición,
mientras el hombre lucha contra el hombre,
muriendo raramente de inanición;
y ellas no conocen muerte de hambre…

Ellas, no conocen miseria y traición;
nosotros nos creemos en la cumbre,
explotando a quien tiene buena intención;
esperemos que el camino se alumbre.

Nostalgia

Ni el gobierno de Lacalle,
ni el Peñarol de los 60′,
ni el Uruguay de Nasazzi,
Amsterdam, Colombes…
Ni Obdulio, Schiaffino…
maracanazo, gol de Ghiggia.

Nostalgia de viejos buenos tiempos,
de lo que no viví pero si sentí
y aún siento.

Voltereta

Versos que derraman
trozos de una vida
infinita, creativa,
y no un alma desgarrada.

Amigo maestre,
no quero envilecer
con mis mediocres versos
el atardecer
dibujado en mi ser
por tus geniales versos.

Antes y después de ti

Te encontré, preciosa luciérnaga…
Tu sirgo suntuoso allí resaltaba;
Primera vez, sinsorgo me encontraba.
Yo envuelto en nervios, mientras tú, órdaga,

querías mostrar la foto en Málaga,
al tiempo de hombros sinuoso yo estaba,
sentía cómo ella me sobijeaba,
¡sí!, ¡tu mirada, parecía móndriga!.

Falsa aureola

Solapada te acercas a mí,
soy el buey que quieres enyugar,
engañando tu aroma de anís,
cual prodiga fulgor la meduza en la mar.

Te abalanzas meciendo tus cuernos
como luna creciente agresiva
intentando mandarme al infierno
mientras ves cómo trago saliva.