PSICOANÁLISIS DE LA INFANCIA

EXPOSICIÓN: PSICOANÁLISIS DE LA INFANCIA (un intento de cura)

Para poder analizar mi infancia, debo empezar analizando algunos conceptos en relación a las fuerzas instintivas que nos gobiernan a todos y que considero importantes como contexto a mi análisis: el instinto de supervivencia, el instinto sexual, la interacción social, la cultura, los periodos neuronales críticos y la monogamia:

Instinto de supervivencia

El instinto de supervivencia está presente en cada ser vivo. Es lo que nos lleva a luchar a pesar de las circunstancias. Este instinto está programado desde la primera célula del planeta. Gracias a ella, estoy hoy aquí escribiendo.
El instinto de supervivencia es el más ancestral de todos y todos lo llevamos en los genes. Es el que creó una membrana que separaba un interior de un exterior, su funcionamiento autónomo y evolución hasta nuestros días.

Instinto sexual

Aunque el instinto sexual no afecta a la supervivencia individual, sí afecta a la comunitaria (supervivencia de los hombres). Es éste, uno de los más grandes instintos, aunque no como el primero, que, como ya he dicho, es el más ancestral. Por el contrario, este segundo tiene ya una proyección de conjunto, de conexión, de sociabilidad. Se necesitan los otros genitales para aportar un nuevo hombre a la sociedad

La interacción social

Darwin decía que la interacción social ejerció una presión selectiva en el desarrollo y configuración de nuestro encéfalo: yo necesito a los demás para muchas cosas (aunque a veces pueda no ser consciente). Si yo dependo de mi inteligencia social para sobrevivir, entiendo que poseo ya un gran desarrollo de la corteza cerebral que heredé de mis ancestros los homo-sapiens y que puede manejar mis habilidades sociales, tales como el autocontrol o la CONCIENCIA social.

Cultura

Sólo hay una cosa que supera a los instinto, y está es la cultura, sólo presente en nuestra especie. La cultura es prescriptiva, nos dice cómo deben ser las mujeres y los hombres, lo que se debe o no hacer, etc. Y es tan poderosa que se ha convertido en algo esencial para la supervivencia. Es capaz de controlar los instintos de todos y modularlos a su antojo. Tanto es así que la gente, incluso con instinto de supervivencia, se suicida, o, incluso son instinto sexual, se hace cura.

Monogamia

La monogamia (vivir emparejado) se vio forzada, muy posiblemente, por la necesidad de cuidar bebés que requieren más. Los terneros no necesitan tanto gasto energético parental, sus cerebros están más programados y son más pequeños; los nuestros, en cambio necesitan una gran adaptación a la vida o un periodo de desarrollo postnatal más largo. Nuestro cerebro está creado para ser cuidado, querido, amamantado en los primeros años de vida. La infancia es el periodo en que el sistema nervioso es más vulnerable a influencias que están más allá de la programación intrínseca (genética) del organismo, y se denomina periodo crítico, de máxima vulnerabilidad o ventana de desarrollo. Es un periodo en el que las experiencias que vive cada uno, con la mayor o menor actividad neuronal que éstas provocan, marcarán el destino que los contactos sinápticos entre neuronas tendrán más adelante (se reforzarán los que se hayan usado y se eliminarán los que no se hayan utilizado).

Bien, ahora introduciré las siguientes variables: MENTE, CUERPO, ENTORNO e INTERACCIÓN.

Durante mi infancia, mi MENTE INTERACTUABA con mi CUERPO y con LO QUE ME RODEABA:

Mi MENTE (genética):
– Por parte de madre: tendencia depresiva y artística
– Por parte de padre: tendencia paranoide

Mi CUERPO (genética):
– Por parte de madre: medidas equilibradas, peso justo, voz para cantar y expresión corporal.
– Por parte de padre: medidas equilibradas, peso justo y asma alérgica

LO QUE ME RODEABA (Capítulos 1º, 2º y 3º):

Introducción:

– Madre: 24 años, tercera hermana de siete hijos, familia bastante
humilde, pueblo,
ama de casa educada para cuidar al marido, complejo de inferioridad,
autoexigente (también con los demás) y castigadora (también con los
demás)
– Padre: 26 años, primero de tres hermanos, familia elitista, pueblo de
al lado,
médico, culto, educado para ser más, complejo de superioridad
(narcisismo), mimado.

A continuación intentaré recordar con la mayor precisión posible LO QUE ME RODEABA, desde la visión que puede tener una niña pequeña:

Capítulo 1º: A mi padre lo destinaron a un pueblo de 350 habitantes aproximadamente: Mi madre sufría depresión profunda y mi padre le puso los cuernos:

MI PEQUEÑA FAMILIA DE PUEBLO: 1-5 años:
– Mamá llora : Papá me saca a la vida: Juego con papá : me pica una abeja
– Mamá llora : Papá no está
……..Juego sola: me como la tierra de las macetas……
Noche: lloro 3-4 veces
– Papá y Mamá se pegan
– Papá no está: Mamá llora
– Mamá no está (llora mucho):
………Juego sola : me como el fósforo de las cerillas……..
…….. Vacío…….
Noche: lloro 3-4 veces
– Mamá llora: Papá me saca a la vida : Juego con papá: Jugamos con los
niños: Los demás niños me hacen caso
– Mamá llora : papá me quiere : mamá no está (llora mucho) : Papá no está
………Juego sola : me tiro por las escaleras con el tacataca…..
– Papá y mamá se pegan
– Papá no está : Mamá no está (llora mucho)
…….. Vacío…….
…….. Juego sola: me quemo con leche hirviendo…. Me como la tierra de las
macetas…..
– Mamá llora mucho : Papá no está : Juego con el bebé de mamá
– Papá me quiere : mamá me quiere?….

Capítulo 2º: Mis padres decidieron separarse. Mi madre, mi hermana y yo por separado en Salamanca (desconocida): no teníamos dinero para comer:

LA GRAN CIUDAD: PAPÁ NO ESTÁ: 5-7 años
– Mamá llora mucho : Bea está malita
…. Vacío ….
…. Juego sola: triciclo: Pasillos interminables del bloque
Noche: mamá no está en casa : lloro hasta la madrugada
– Mamá no está (llora mucho) : Bea sigue malita : tengo hambre : Me
pierdo en el rastro
– Mamá y yo vendemos joyas : cenamos pan con leche : contenta
….Los juguetes que me regaló papá
– Mamá juega y rompe juguete de papá : no quiero uno nuevo, quiero el que
me regaló Papá
…… Vacío……..
Noche: lloro 3-4 veces
– Mamá no está en casa: Bea juega : Jugamos a quemar el piso: Mamá nos
pega: Papá no está
….. Juego sola: troceo los cuentos que me regaló papá….
– Bea está malita : corto los patucos que me regaló papá
….. Vacío …..
Noche: echo de menos algo, no sé qué, pero todo es gris
– Las niñas de clase se ríen de mi pelo : La profe me pega fuerte en la
cabeza
– Mamá llora : Papá no está : Bea sigue malita (1 año malita) : tengo
hambre

Capítulo 3º: Como no podíamos sobrevivir nos trasladamos cerca de la familia de mi madre:
MI MENTE, en INTERACCIÓN con MI CUERPO y con LO QUE ME RODEABA (ya citado) fue creando:

CONCLUSIONES DE UNA NIÑA: 7-8 años:
Mi percepción del mundo:
– Mamá llora porque Papá le causa dolor
– Papá no está porque no me quiere tanto como mamá
– Mamá y Papá no están juntos porque papá causa dolor a mamá y porque juego mucho : no debo jugar aunque me guste
– Las mamás (mujeres como yo) sufren mucho
– Los papás (hombres con quien expandir mis genes) no están o hacen daño
a las mamás y a las hijas
– Vivir no es bueno para la salud: Jugar mejora la salud pero separa a
mis padres (papá no está : no me quiere tanto como necesito)
….. Vacío…..
– Hay que jugar para poder vivir: Las obligaciones impiden jugar: Vivir
en sociedad implica obligaciones : Vivir en sociedad no es bueno para
la salud
La conciencia de mí misma:
– Existo por error
– Soy mala y egoísta : jugué sola y separé a mis padres y por eso no me
quiere mi padre
Mi capacidad de aprender constantemente:
– La profe me pega porque no sé hacerlo, no sirvo para estudiar
– No merece la pena desarrollar mis cualidades, porque merezco cosas malas
El sueño:
– No me invade periódicamente
Los recuerdos y olvidos que me persiguen:
– Sobre la existencia
– Sobre la muerte
Los sueños que me han dado la vida:
– Ser buena persona
– Que mis padres se junten, se quieran y me quieran
– Que el hombre me quiera
– Que las mujeres no sufran
– Ser artista: cantante, bailarina, pintora, escultora, escritora…
– Ser psicoanalista, médico, enfermera
El dolor, la pena, la tristeza que siento de manera profunda:
– Cuando un hombre me da la espalda
– Cuando una mujer sufre
– Cuando tengo algún tipo de responsabilidad en el malestar de alguien
– Cuando no puedo “jugar” (estudiar otra carrera, quedar con los amigos,
fusionarme con alguien, crear una canción…) ya sea por obligaciones o
porque no me lo merezco.
La rabia que siento de manera profunda:
– Cuando no puedo expresar todo esto que siento por lo que nadie me
entiende (ni los años han conseguido desarrollar esa capacidad, sólo el
psicoanálisis)
– Cuando pienso en todas esas personas que no pueden acceder al
psicoanálisis
– Cuando las personas que quiero siguen sufriendo pero no creen en el
psicoanálisis
El rencor y el odio que oculto de manera profunda:
– Hacia los papás (hombres)
– Hacia las mamás (mujeres)
– Hacia la sociedad (obligaciones)
– Hacia la política
La comunicación que establezco con los demás y el vínculo que creo:
– En función de si son “padres”, “madres” o “hermanas”
– La forma que tengo de ponerme en el lugar del que sufre: como buscando
compartir mi ancestral dolor tan aparentemente absurdo.
La alegría que siento de manera profunda:
– Cuando las personas que más quiero son felices (mamá, papá, Bea o
cualquier sustituto de alguno de los tres)
– Cuando yo misma soy feliz
Mi deseo sexual:
– Desprendido del amor o casi nulo (por miedo)
– Hacia quien me puede hacer daño, pues me lo merezco
La forma que tengo de enamorarme:
– Anulo mi férrea voluntad por un cachito de pan (como muchos otros
desamparados)
El placer que siento:
– Al ayudar a alguien o al recibir dolor cuando he hecho algo mal
– Al crear: una escrito, una canción, un “juego”…
– Al escuchar una sonata, ver una buena película, observar a un buen
artista

Capítulo 4º: Actualmente vivo felizmente en pareja, con ilusión por un futuro saludable y ganas de vivir: 31 años:

CONCLUSIONES DE UNA ADULTA:
Mi personalidad tiene su base en la filogenia, por selección natural, pero, durante el periodo más vulnerable de la vida, ciertos circuitos neuronales dejaron de usarse y se eliminaron y otros perduraron adaptándose al entorno en que me crié (LO QUE ME RODEABA) formando la personalidad que ahora tengo (esa gran cosa abstracta que jamás pensamos pueda cambiar). Todo lo que MI MENTE creó en interacción con LO QUE ME RODEABA y las experiencias posteriores que fueron afianzando las mismas creencias, son todo lo que hoy en día siento, pienso, hago y soy.

Sólo el psicoanálisis tiene brazos lo suficientemente largos como para alcanzar aquellos recuerdos y dolencias de la primera etapa, que quedaron sin digerir (base de la personalidad) y sacarlos fuera a través de las palabras y las nuevas asociaciones (que de niños no pudimos hacer con nuestro todavía escaso aprendizaje en la vida). Una vez que el dolor ancestral adulto (sin sentido aparente) se convierte en palabras de una adulta atrapada en la niñez, el psicoanálisis permite su elaboración para reestructurar los cimientos más básicos de la personalidad y adaptarlos a lo que la vida realmente es.

Espero que esta exposición sobre el psicoanálisis de mi infancia haya resultado de interés o haya servido de algo a las millones de personas que están deseando entender/se, de la misma manera que yo. Gracias de todos modos.

64 comentarios sobre “PSICOANÁLISIS DE LA INFANCIA”

  1. Buenos días y un fuerte abrazo. He leído con mucho interés lo que has expuesto.
    Te diré en primer lugar que mi infancia fué un infierno tan grande, que hay episodios que han desaparecido de mi mente.
    Hija mayor de padre ausente, autoritario, y alcohólico al que adoraba.
    Madre protectora, sumisa, y mal- tratada (prefiero escribir maltratada, así)
    Con ocho años, salí viva de una brutal violación por parte de un vecino y callé.
    Me psicoanalicé durante años y fué un calvario. Sí pude sacar todo mi dolor por medio de la asociación de ideas y de la dichosa transferencia…..
    Cuando ENTENDI el origen de mi neurosis, tuve que dejar aquello y caminar sola.
    Si volviera para atrás, nunca volvería a psicoanalizarme.
    Actualmente y después de sucesos muy duros, mi fé en JESUCRISTO, mis hijas, y mis pocos amigos, me llenan de paz y hay veces en las que rio
    y casi que toco el cielo.
    Mil abrazos y sigue adelante

  2. He leído con suma atención. Muy profundo y muy fuerte pero muy real el texto. Estoy totalmente de acuerdo con Marian: El mejor y único psiconálisis que nos hace superar todos esos temas es JESUCRISTO. Saludos amistoso a las dos.

  3. Marian, dices que cuando entendiste el origen de tu neurosis tuviste que dejar aquello y caminar sola? eso es lo peor que a uno le puede pasar, es mucho peor que no haberlo empezado nunca, es como parir cuando sólo se está de 3 meses, o como ponerse a correr cuando una fractura no ha solidificado, uno tiene que esperar a que todo esté lo suficientemente formado y sólido y además fortalecido, es decir, una vez entendido el problema, los primeros pasos tras una escayola se dan con la ayuda del fisioterapeuta, los primeros alimentos que toma un sietemesino vienen de una incubadora y los primeros pasos que se dan con el psicoanálisis, se dan con ayuda del analista, lamento mucho tu caso… es un proceso largo y arduo… Un abrazo fuerte!

    Y Diesel, no puede ser Buda?

  4. No puede ser Buda. Buda no se llamaba Jesús sino Gautama que, como es fácil descubrir, no es la misma persona. Buda está bien para engordar mientras no se hace otra cosa más que meditar con trascendencia pero Jesucristo trabajaba mucho y por eso estaba delgado. Buda sirve para meditar pero mientras meditamos no hacemos absolutamente nada… así que como puedes comprender con total facilidad lo que hacemos los cristianos es lo de caminante no hay camino se hace camino al andar. Solamente sentados y meditando, por muy trascendental que sea dicha meditación, no solucionamos ningún problema. Es necesario hacer algo práctico para solucionar los problemas tanto personales como de los demás. No puede ser Buda, Marianela… imposible que Buda te saque las castañas del fuego mientras permanece sentado en posición por cierto muy incómoda para los huesos. Así que solo puede ser Jesucristo. Es mi opinión personal. Puedes opinar tal como creas mejor pero yo cuando he necesitado resolver algún problema me he tenido que levantar y currar porque si me hubiese quedado sentado a lo buda o tumbado en el sofá de un psiquiatra nunca hubiese podido hacer nada positivo.

  5. En primer lugar no son la misma persona, de ahí mi pregunta, si fueran la misma persona, no habría preguntado por Buda (diferente a Jesucristo).

    En segundo lugar, no sabía que reflexionar engordaba, desde luego conmigo no funciona, más bien lo contrario (yo no reflexiono, REFLEXIONO)

    En tercer lugar, Jesucristo está en la mente de quien cree en él, lo mismo que Buda, por lo que respecto a quien cree y a quien no cree en cualquiera de los dos(independientemente de que considero que no existen ni existieron), por lo que no me gusta criticarlo diciendo, por ejemplo, que era masoca (supuestamente, se dejó torturar durante días para dejar una enseñanza a los humanos: causa del autocastigo actual). Tú sí has criticado a Buda: «meditar engorda» «meditar no sirve para nada» (no sé si te has empapado sobre el budismo, pero creo que te equivocas)

    Y en cuarto lugar, la verdad, no sé que entiendes por meditar. Si crees que actuar sin pensar es mejor que meditarlo primero, lo respeto, pero no estoy para nada de acuerdo. Meditar no excluye hacer algo práctico, fruto de la meditación, sino más bien todo lo contrario, meditar sería la premisa que antecede a la acción.

    Además, quiero añadir algo importante: hay una gran diferencia entre los problemas (de los que creo hablas) y los PROBLEMAS como pueden ser un trastorno de la personalidad. Un trastorno de personaldiad no se soluciona levantándose y currando, Pepe, de hecho, gracias a mis estudios en Psicología humana (ciencia) sé que puede empeorar la situación bastante.

  6. Por cierto, que dices lo de «tumbarse» en la consulta de un psiquiatra como si fuera una tarea sencilla, y es de las tareas más complicadas con las que me he enfrentado, requieren de un gasto energético cerebral (el mayor consumidor de energía de nuestro organismo) que muchos deportes físicos (recuerda que es un ejercicio de la mente, no como el que hacemos en casa, ni parecido, si no mucho más complejo y costoso).

    Y otra cosa que creo requiere diferenciación inmediata:
    – Psiquiatra: médico farmacológico de los procesos psicoFISIOlógicos del sistema nervioso central
    – Psicoanalista: médico o psicólogo no farmacológico, de los proceso psicológicos del cerebro (parte del sistema nervioso central)

  7. Gran texto Nela! Es triste tu historia, muy bien expuesta por cierto. Aunque creo que no solo un psicoanalista puede llegar a hacerte comprender tu «anomalía». Muchas veces nosotros mismos nos damos cuenta de lo que somos, de si lo que sucede en el mundo nos parece mejor o peor o de si las cosas nos afectan más que a los demás e incluso el por qué. El problema es que la vorágine de la sociedad nos arrastra a hacer y pensar de una manera determinada y el hecho de sentirte «diferente» y no poder cambiarlo para ser una ovejita más nos frustra hasta la depresión.
    Me alegro que a día de hoy seas feliz y espero que dure mucho y que sigas creando (música, baile…).
    Un besazo

  8. Sí, todo el mundo cree que el psicoanálisis no hace falta para arreglar ese tipo de cosas, de ahí que mi escrito lo haya hecho público y mi conciencia, como persona comprometida con los trastornos de personalidad, se revuelva.

    Hola, Zori, mi texto no dice que sólo un psicoanalista pueda comprender una anomalía, sino que la metodología utilizada en psicoanálisis, por el momento, es la única que puede reestructurar tu personalidad. Es decir, igual que un tumor se quita con quimio o radioterapia y operando durante unas horas, y muchas veces ni con esas porque vuelve a reproducirse, lo mismo ocurre con un cáncer psicológico. No deja de ser una especie de «cáncer» que no se cura de un día para otro, sino que necesita mucho tiempo de cura. Una terapia psicológica te ayuda a cambiar tu conducta, pero no trata la causa. Tú vas al médico/psiquiatra por un cáncer psicológico y te trata los síntomas fisiológicos no la causa. Vas a un psicólogo y te trata los síntomas conductuales (si tienes miedo al ascensor acabas entrando sin aparente miedo), es decir, no trata la causa tampoco (si cambias la conducta el cáncer se reproduce por otro lado o permanece latente, pero no se quita). La causa se trata en psicoanálisis y el tratamiento es laaaaaaargo. Nadie se pregunta ¿Por qué tan largo? pues ahí tienes la respuesta.

    Una vez más, me doy cuenta de que es prácticamente imposible que alguien entienda esto que digo y es que hay una cosa de realidad, parcialmente inconsciente, en todo esto, y que guarda relación estrecha con la variable que has introducido tú: la vorágine. Hay que tener en cuenta que la sociedad actual funciona de una manera determinada, fruto de la evolución, y me refiero a las soluciones que busca la sociedad actual: efectivas, rápidas (si puede ser en una sesión mejor) e inmediatas (como los efectos de las drogas, por lo que cada vez se fuma más cannabis). Sí, la sociedad quiere soluciones inmediatas. Me viene una columna hecha añicos a la consulta fisioterápica y quiere que se lo quite con un masaje o dos, cuando el tratamiento implica TIEMPO… mmm… de qué otra manera lo podría yo explicar?? (Y eso que tengo matrícula de honor en psicología, jeje). Ya se me ocurrirá algo!

  9. Olvidas algo sustancial y muy importante que he dicho muchísimas veces. NI SOY RELIGIOSO NI CREO EN NINGUNA RELIGIÓN PORQUE SOLO SOY POETA DE LA LA PALABRA DE JESUCRISTO. Por eso no creo en lo que no creo… pero son muy buenos tus comentarios para quienes piensan como tú y los respeto. YO SOLO SOY ESCRITOR.

  10. A veces escribo tumbado no en un sofá (muy incómodo por cierto) sino en la cama (mucha mejor postura y mucha mayor comodidad) pero pronto me canso y me pongo de pie como Jesucristo y camino… y empiezo a escribir en el interior de mi cerebro y de mi corazón mientras observo todo lo que veo. ES EL MEJOR PSICOANÁLISIS QUE CONOZCO.

  11. Amiga, dejé el pscoanálisis después de años….
    El vió oportuno preguntarme si quería » caminar sola»
    Una vez que entendí mi problema y como vivir con él, me fuí.
    Sabes que ellos manejan la transferencia a su favor.
    Llegé a necesitar 2 sesiones diarias, y obviamente no soy millonaria
    Abrazos

  12. Permíteme que responda a tu último comentario diciendo que respeto profundamente tu manera de solucionar conflictos internos, porque escribir es una forma psicoanalítica de terapia. Sólo añadir que no es una solución radical, sino periférica o expeditiva, ya que el inconsciente es el gran antecedente de la conducta y, como su definición indica, uno no es consciente. Quiero recalcar esto último que digo porque me parece importante informarlo al mayor número de personas posibles (como quien descubre la vacuna contra el sida). Entiendo que no todo el mundo tiene acceso a esa información, por lo que me veo obligada (por norma de responsabilidad social) a informar de que el inconsciente es inconsciente, valga la rebundancia. Puede uno escribir sobre su inconsciente y hacer consciente muchas cosas con la escritura, pero no es la solución radical puesto que no garantiza que uno llegue a ser consciente del todo de las fuerzas que gobiernan su vida (el inconsciente). Por ello se hace imprescindible la figura de un analista, profesional en la materia y gran cantidad de sesiones para su exploración. Un besito, Pepe!!

  13. Pero querías irte, ¿no? si deseas dejarlo, lo que no va a hacer es retenerte, para hacer una terapia psicoanalítica tienes que querer. Hay quien prefiere no meterse en un quirófano, pero sus consecuencias tiene, claro está. Otra cosa es que fuera por causas mayores (no tener dinero para comer), en cuyo caso me fastidia que no tenga más posibilidades de acceso. Un besito grande!

  14. ¡¡Excelente, Marianela!… Como estoy de acuerdo en que el inconsciente es el inconsciente conozo otro psicoanálisis muy bueno. Estás cabreado o cabreada (pongamos cabreado refiriéndome a mí) contra alguien o contra algunos o contra un mogollón… entonces nada… coges un balón (si te encanta el fútbol como me encanta a mi) y les das mil y una patadas (como si estuvieses viviendo un Cuento de Sherazade) en vez de darles mil y una patadas a cada uno de ellos. ¡Y ya está! ¡Solucionado el trauma! ¿Qué te parece este psicoanálisis? A mí me ha dado siempre muy buenos resultados… ¡como que hasta estuve dos años seguidos imbatido sin perder nunca ni tan siquiera empatar, en esto de dar mil y una patadas a un balón en vez de darles mil y una patadas a todos ellos!. ¿Es o no es una excelente terapia psicoanalítica, Marianela?. Otro beso para ti.

  15. Te refieres a la venganza como forma de terapia? me encanta, pero no me sirve… de todas formas, quiero darte las gracias por replicarme con este tema, teniendo en cuenta que tenemos diferentes opiniones surgen conversaciones muy interesantes. Un besito grande!

  16. Esto es muy importante Marianela: sigue por favor comentando aspectos porque quiero decirte que tengo otra terapia muy buena: hacer que comentando establezcamos un puente de comunicación -en el que están invitados todos y todas quienes lo deseen- para ver si conseguimos que este texto, que me parece sumamente interesante, llegue a ocupar el puesto número 1 del Top List de los Textos más comentados. ¿Sabes por qué, amiga? Porque si conseguimos establecer un multidiálogo con todos los interesados e interesadas en presentar alternativas de psicoterapia para superar temas que quedaron pendientes alguna vez en nuestras vidas habremos conseguido romper «la barrera del silencio» y eso, es, para mí, parte importante de la psicoterapia. Lo que no creo es que la psicoterapia «tradicional» sirva para mucho más que para saber dónde está el foco de inicio de un problema pero no dan respuestas a esos problemas. Marianela: las respuestas están en nosotros mismos cuando nos conocemos bien del todo. Nadie conoce, salvo Dios, la verdad profunda de nosotros mismos. Salvo Dios y salvo la persona a la que amamos tanto (en mi caso la chavalilla que es mis esposa) con la cual no guardamos ninguna clase de secretos. Estos secretos jamás los pueden conocer los profesionales de los psicoanálisis por eso te propongo alternativas creativas que no es que se me ocurran «a lo tonto» sino que las uso continuamente y me dan, desde que tengo uso de razón, excelentes soluciones para ser feliz. Cómo te darás cuenta, la violencia sería dar mil y una patadas al trasero de algunas gentes pero dar mil y una patadas a un balón sustituye esa violencia por una forma energética y pacífica de quitarse dolores de encima. No dejes de comentar, por favor, pues yo quiero también seguir aprendiendo mientras nos lanzamos el reto de llegar al número 1 del Top List de los textos más comentados con algo interesante de verdad. ¿Por ejemplo? ¿Qué harías tú si un grupo numeroso de personas, a espaldas tuyas o delante de ti para burlarse de ti, te insultara gravemente en cuanto a tus manifestaciones sexuales? Me gustaría saber qué opinas de eso y qué harías tú en ese lugar como terapia psicoanalítica. Un beso amistoso y no te detengas, por favor. Yo tengo mi propia respuesta pero espero primero la tuya… Gracias…

  17. Mientras espero una aportación interesante tuya a la pregunta que te he planteado (y de la cual luego te cuento cuál es mi respuesta) y como quien espera nunca se desespera… pues tengo yo un comentario sobre estos asuntos que me parece fundamental, transcendental y la leche de importante: LOS PROBLEMAS QUE SURGEN EN EL INICIO EN NOSTROS MISMOS NO ES UN PROBLEMA REALMENTE NUESTRO SINO QUE ES UN PROBLEMA DE QUIEN LO HA CREADO O DE QUIENES LO HAN CREADO… y esto es muy fácil de explicar el punto de la psicoterapia: Si tú eres feliz desde que naces lo que ocurre es que a tu alrededor hay personas muy infelices y muy desgraciadas por cierto que, como producto de la envidia, te acosan lastimosamente para ellos mismos porque no sólo no producen en ti ningún efecto traumático, porque sigues siendo tan sana (o tan sano) como siempre y tan feliz como nunca mientras que ellos son cada vez más desgraciados y la envidia corrompe sus corazones y sus personalidades convirtiéndolos en seres inservibles mientras que tú sigues sirviendo para mcuhas cosas. ¿Entiendes ahora que los problemas de nuestras infancias no son problemas nuestros sino de los infelices desgraciados, porque es que son realmente unos desgraciados y qué desgracia tienen encima que no dejan de ser solo unos desgraciados sino que son cada vez más desgraciados por culpa de la envidia? Eso creo que responde a una posible inquietud de muchas personas que son felices porque les resbala lo que digan los desgraciados de verdad.

  18. ¡Ahí va otra cuestión de psicoterapia práctica! Cuando la praxis de una dialéctica en el terreno de lo sexual te plantea una disyuntiva en tu personalidad como mujer (que es tu caso) lo que sucede es que la dialéctica de la terapia debe ser transformada en una dialéctica de la antiterapia. Te lo explico (y esta es la respuesta que quería darte): si alguien pone en duda tus manifestaciones sexuales naturales es que ese alguien no sabe cuáles son tus características personales de mujer y te están tratando como si fueras una cosa general cuando resulta que cada mujer y cada manifestación sexual de una mujer no es ni una cosa ni menos aún una cosa general sino simplemente personal y no general. Entonces… ¿cómo puede un psicoanalista general poder ayudarte si tú eres personal y no general? Ese es el gran fallo de los psicoanálisis. Ahora bien, como tú te conoces y te reconoces como una mujer personal y con personalidad… resulta que la impersonalidad del psicoanalista no puede nunca resolver el problema. La solución consiste en hacer lo que contaste en un texto tuyo del cual me acuerdo continuamente: te pintas los labios, te vistes con el traje más sexy que tengas, te pones zapatos de tacón de aguja y te vas a la heladería de enfrente, te tomas un helado y te quedas más complacida que estar escuchando teorías freudianas, jungonadas y otras tonteras teóricas porque al comerte el helado te quedas más fresca por dentro y ya estás lo suficientemente psicoanalizada para saber que eres tú y sigues siendo tú; porque al tomarte el helado por tu propia voluntad evitas que nadie te viole tu voluntad y eso es ser una mujer con personalidad propia. Ahora bien, es mucho mejor tomarte el helado en la heladería, en vez de estar contando tonterías en un sofá a un tipo que que quiere generalizar (por no decir cosas peores que todos entendemos de sobra a las que me refiero) pues estás totalmente psiconalizada sin necesidad que tenga que auscultarte el analista profesional diciéndote que te quites la ropa porque quiere concoer lo que hay dentro de tu cerebro. ¿Es o no es una buena psicoteropia esta solución para saber cuáles son tus verdaderas tendencias sexuales y no caer en manos de un listo que se cree un listo y te quiere psicoanalizar el cerebro pidiéndote que te desnudes?. Ya está. Me voy que tengo que descansar una media hora hasta que se me ocurran nuevas terapias. Hasta luego. No te olvides de comentar por favor. Y quienes quieran aportar sus comentarios la libertad de expresión también conlleva la libertad de comentar… ¿o no?…

  19. Cuanto tengas una crisis de identidad insostenible desde cualquier punto de vista del psicoanálisis te propongo que hagas lo siguietne: suéltate el pelo y canta a pleno pulmón: ¡¡¡Cuándo salga la Luna cuando salga voy a verte no te quiero ver a oscuras ni sin luz para quererte!!! Te prometo que a mí me ha dado siempre excelentes resultados de salud psíquica, salud corporal y hasta salud espiritual. ¡Salud!.

  20. Primera definición, ambigua por supuesto, de psicoanálisis según la RAE: Método creado por Sigmund Freud, médico austriaco, para investigar y curar las enfermedades mentales mediante el análisis de los conflictos sexuales inconscientes originados en la niñez. ¿Tú te verdad te crees esta ambigüedad cuando no deja de ser simplemente una ambigüedad ideada por un médico más loco que el Doctor Frankenstein para meter miedo a los niños y a las niñas de corta edad?. Vamos por favor. Seamos serios, Marianela.

  21. Segunda definición, ambigua por supuesto, del psicoanálisis según la RAE: Doctrina que sirve de base a este tratamiento, en la que se concede importancia decisiva a la permanencia en lo subconsciente de los impulsos instintivos reprimidos por la conciencia, y en los cuales se ha pretendido ver una explicación de los sueños. ¿Tú de verdad te crees en serio esta ambigüedad que no deja de ser una ambigüedad doctrinaria para adoctrinar a quienes se creen que el psicoanálisis es la verdadera solución de nuestras existencias?. Venga, Marianela, seamos serios por favor.

  22. Ejemplo muy ejemplificador Marianela, poniéndonos serios del todo: Si el psicoanálisis lo desmembramos por sus partes explícita e implícicita (que son palabras muy interesantes por cierto dentro del psicoanálisis) descubrimos que, en lo explícito, es como si estuvieses haciendo una labor de conejo de indias en manos de un boticario de la mente (ya sabes que los boticarios utilizan conejos de indias para experimentar teorías surrealistas como hacer que un conejo de indias se convierta en un gavilán porque de pequeño dicho conejo de indias queria ser un ave voladora) y en cuanto a lo implícito propiamente dicho resulta que el psicoanális llega a trastornar la realidad de lo que sientes haciéndote creer que sientes aquello que, al parecer, sentiste al ser una niña… pero resulta que lo que sentiste al ser una niña ni te acuerdas porque no tenías más que unos segundos de edad y que, por eso, es imposible, implícitametne hablando, que el psicoanálisis retroactivo (porque todo psicoanalisis es retroactivo por definición propia) pueda demostrar qué sentías tú en el origen de ti misma porque en el primer segundo que saliste del útero materno ni te enteraste de que es lo que pasaba tanto dentro de ti como fuera de ti. Has de saber que el psicoanálisis siempre se detiene en un impasse. ¿Sabes lo que es un impasse psicoanálitico?. Un impasse psicoanalítico es no saber nada de nada sobre ti y eso es lo que te detecta un psicoanálisis de tu personalidad: nada de nada de lo que en realidad eres.

  23. Un día tuve la experiencia muy enriquecedora de una psicoanalista argentina, llamada casualmente Alicia y que se creía ella misma, mientras intentaba psicoanalizarme a mí, que era Alicia en el País de las Maravillas Peronistas. Es totalmente cierto que nunca se enteró de quien era yo por dentro y solamente un poco de quien era yo por fuera porque no llevaba entonces las gafas puestas. Pues bien, la tal Alicia, argentina por supuesto ya que los mejores psicoanalistas del Universo completo, en cuestiones mentales, son argentinos y argentinas, se creía Alicia en el País de las Maravillas Peronistas y tenía un cacao mental galopante con el dichoso tema del peronismo de izquierdas, del peronismo de derechas, del peronismo del centro, del peronismo del norte, del peronismo del sur, del peronismo del este y hasta del peronismo del oeste. ¿Y tú crees que yo puedo aprender algo de mi personalidad de una psicoanalista -como ocurre con todos ellos y con todas ellas- que tiene tal cacao mental en su propia mente?. Lo mejor que pude contestar es que la menta es verde pero que la mente no tiene color ninguno. Eso es lo que la dejó pensando si se había confundido de carrera y lo que tenía que haber estudiado es Ciencias Naturales o Biología. Pues bien. Quizás no te lo creas pero es verdad. Quizás este ejemplo te sirva de mucho. A mí me sirvió de bastante que, por lo menos es bastante. Después continuó charlando contigo y con quien quiera. Hasta luego y a ver si la tal Alicia argentina, la próxima vez que se atreva a psicoanalizarme se psicoanaliza antes ella y deja de creerse que es Alicia en el País de la Maravillas Peronistas. Por cierto quizás el peroné lo tenga bastante bien pero lo que es la cabeza la tiene bastante desconcertada. ¿Y tú crees que puedo yo hacer caso de los psicoanálissi viendo ejemplos como ese y otros todavía peores que he tenido la ocasión de concoer?. Venga, Marianela, por favor, hablemos en serio.

  24. Frase de Sigmundo Freud (te prometo que lo dijo de verdad aunque no te lo quieras creer): «A veces un cigarro es solamente un cigarro». ¿Y para escuchar esa chorrada que es una perogrullada de Perogrullo y más evidente que cualquier evidencia que te puedas imaginar hay que tumbarse en un sofá? Yo sé que un cigarro es solamente un cigarro hasta cuando estoy viendo «Sexo en Nueva York» por la tele o una de las películas del Canal Divinity. Vamos, Marianela, hablemos en serio, por favor.

  25. Algo sobre Jesucristo para que lo conozcas algo mejor: Jesucristo no hablaba de cosas abstractas sino que era concreto y natural. Si la mente hubiese sido creada por Dios de manera abstracta estaríamos ante la paradoja de que jamás podríamos tener ideas concretas sobre ningún asunto. Jesuscristo no es una abstracción como muchos quieren decir con tal de llevar razón. Jesucristo es algo muy concreto; porque gracias a El las ideas abstractas de Dios las hace ideas concretas para todos los hombres y mujeres del mundo que quieren escuchar su Palabra. ¿Y cómo propone sus Palabras, Jesucristo? Solamente a través del Espíritu Santo. Yo te puedo afirmar y afirmo rotundamente… que nunca he tenido mayor serenidad de espíritu, mayor capacidad como ser humano y mayor sentimiento hacia los demás… que dejándome psicoanalizar por Jesucristo. Ningún otro psicoanalista, y a ver si deja ya de decir Alberto que estoy hablando de Religión porque ya le he hecho saber hasta la saciedad que no hablo de Religión ninguna y bien que lo sabe de sobra, ha podido hacer de mí lo que actualmente soy. Jesucristo no sólo me salvó de la muerte varias veces en mi vida (ningún otro psicoanalista lo hubiese conseguido jamás) sino que hizo de mí alguien mucho más provechoso que una simple presencia nada más. Jesucristo me dio identidad propia (cosa que ningún otro psicoanalista ha podido hacer jamás), Jesucristo me dio algo muy importante: la Felicidad completa y no parcial (ningún otro psicoanalista puede darte jamás una Felicidad completa sino felicidades incompletas que no dejan de ser angustias tras angustias con algunos pocos momento de placer). Ese es el psicoanalista Jesucristo para que vayas conociendo algo muy importante de Él si es que deseas conocer al mejor psicoanalista que ha existido, existe y existirá para toda la Humanidad… porque resulta que Jesucristo nunca trata los problemas de un ser humano de forma general sino que trata los problemas de cada ser humano de una manera personal e individual. Cuando encuentres a algún psicoanalista histórico o actual que sea capaz de hacer eso con un ser humano me dices quien es para que investigue si es verdad o no es verdad. Todas las teorías de todos los psicoanalistas (que no han sido Jesucristo ni lo serán jamás) y he conocido a un buen número de ellos no hacen otra cosa sino que dar respuestas distintas y hasta opuestas y contradictorias. No he visto a ninguno de ellos coincidir plenamente en lo que ha dictaminado cualquier otro de ellos. Pero, mira por dónde, Jesucristo jamás se contradice en su psicoanálisis y encuentra la solución perfecta para cada ser humano que acude a su consulta. Por otro lado está lo del negocio: todos los psicoanalistas (sabiendo que cada uno de ellos te dice cosas distintas a las que dicen los demás) resulta que te cobran demasiado dinero por cada consulta a la que acudes, y aquí comprendo muy bien a Marian porque ella no es millonaria, mientras que Jesucristo no cobra absolutamente nada por psicoanalizarte y, en una sola sesión, si de verdad le cuentas tu problema o tus problemas con total sinceridad, te da la solución verdadera y te sana de cualquier cosa que o es un problema o te estás creyendo que es un problema (porque es que la inmensa cantidad de las veces no son problemas sino que creemos que son problemas). Esa es otra de las grandes ventajas que encuentro entre acudir a un psicoanalista que no sea Jesucristo o acudir a un budista que, a parte de tener que pagarte el viaje para visitarle, te saca también unos cuantos dineros para decirte que medites durante mucho tiempo (tú misma dices que los psicoanalisis son de muy «larga duración») mientras que Jesucristo te lo soluciona en un sólo segundo de sinceridad. Si supieses de verdad lo que es el Cristianismo (y por favor hazle ya saber de una vez por todas a Alberto que el Cristianismo no es una Religión ni una Filosofía sino un modo de vivir con plenitud y felicidad que proviene de Fe) sabrías de verdad qué te estoy diciendo. Pero si no conoces nada de Jesucristo como ser vivo y crees que es alguien que no existió o que está muerto es inútil que puedas comprenderlo.

  26. No te hagas tanto el vivo, amigo Alberto. Sabes muy bien, porque te lo he repetido multitud de veces, que no estamos hablando de Religión porque el Cristianismo no es una Religión… así que no te hagas el «desinteresado» o el «interesado» porque no te va ese papel y además te conozco muy bien desde que naciste. Pues eso.

  27. Para Marian: Te comprendo perfectamente muy bien Marian y te aplaudo por tu sinceridad. No eres millonaria y no puedes permitirte el lujo de gastarte una «millonada» en consultas con psicoanalistas para luego no solucionar nada de nada. Pero tienes una riqueza mucho mayor: LA FE CRISTIANA. Y eso sí que vale más que todo el oro del mundo. El mejor psicoanalista es el que has elegido tú por tu propia voluntad: JESUCRISTO. Y no te ha costado ni un sólo céntimo… lo cual hasta te convierte en una chavala muy inteligente.

  28. Sobre los psicoanálisis me gusta ser totalmente sincero y directo. Marianela: ¿sabes cómo me psicologizó Jesucristo? Andaba yo perdido en esos «mundos» ajenos al Cristianismo (que no son más que «inmundos en vez de mundos») cuando mi chavalilla me presentó a JESUSCRISTO. Pedí, por voluntad propia, que me psicologizara Él. Sólo fue un segundo y sin pagar ni un solo céntimo. Me introdujeron en una bañera llena de agua y, en un segundo, Él me regalo su PALABRA en forma de ESPÍRITU SANTO. Esa es la mejor experiencia que he conocido jamás en mi vida. Un solo segundo para psicologizarme (no tan larga duración de tiempo como dices tú que son los psicoanalisis de los demás) y ni un solo céntimo salió de mi bolsillo. Y una vez psicoanalizado por JESUCRISTO me dije con total voluntad y libertad: NO VUELVO ATRÁS NO VUELVO ATRÁS; lo cual no quiere decir que Él no pueda darme el regalo de volver a ser el joven de 18 años de edad enamorado hasta la Eternidad de mi chavalilla de tan sólo 16 años de edad. ESO SÍ QUE ES UN PSICOANÁLISIS PERFECTO Y SIN NINGUNA CONTRADICCIÓN. Si no lo conoces no puedes experimentarlo y si no puedes experimentarlo (vosotros que decís que todo es necesario experimentarlo para conocerlo) lógicamente no puedes tener ni idea de qué clase de psicoanalista es JESUCRISTO. Espero seguir charlando amistosamente contigo. Un beso.

  29. Bien Juliet. La vorágine del mundo si que es un verdadero problema para ser psicologizado. El mundo está psicologizado quien lo depsicologizará el depsicologizador que lo depsicologice buen depsicologizador será. El único que puede hacerlo es JESUCRISTO.

  30. ¡OBJETIVO LOGRADO! ¡META ALCANZADA! Al conseguir que, entre todos y todas, este texto tan interesante haya logrado ya conseguir el puesto número 1 en el Top List de los textos más comentados… ¡HEMOS CONSEGUIDO PSICOANALIZAR A TODO EL VOREM.COM! Felicidades. Pero sería muy bueno seguir añadiendo más comentarios. Quizás aprenda alguien como se consigue un puesto número 1 sin hacer trampas ni recibir las ayudas de sus «amiguetes» vendidos a la basura literaria.

  31. LO digo por (Versos de padrino de bodas) y perdone usted caballero por mi sinceridad… pero le prometo que mañana volveré a ser un niño bueno y estaré callado no vaya a ser que se me mosquee y rompamos otra amistad… en fin… que siga usted aumentando los votos del número 1 del Top List de los textos más leídos y que Dios Bendiga a ese padrino de botas… digo de bodas… y es que no sé en qué estaría yo pensando… no se me enfade nadie que mañana no diré más sobre ese asunto no vaya a ser que la libertad de expresión me acarrae un disgusto después de haber luchado tanto por ella… ¿no es cierto, amigo Alberto?.

  32. PSICOANÁLISIS.- Forma y manera de decir Verdades profesionales ante profesionales de las Verdades (esta definición es mía y no me la plagien porque no vaya a ser que, por pura casualidad, sea hasta interesante y todo). Buenas noches.

  33. Hoy me he levantado pensando… quizás pensar sea lo primero que debemos hacer al levantarnos después de un profundo sueño… quizás pensar sea la mejor manera de psicoanalizarnos antes de enfrentarnos a la «batalla» diaria. La terapia más importante que conozco yo (con la ayuda de JESUCRISTO) es pensar antes de entrar en la «batalla» diaria. Pensar. Esa es la terapia psicoanalítica que muchas personas deberían plantearse como una necesidad urgente para poder cambiar el rumbo de sus problemáticas existencias. En este sentido no es el existencialismo de Bergson ninguna solución idónea sino la misma existencia. Si creeemos en la existencia dejamos de seguir el existancialismo para empezar a pensar en vivir sin tantas problemáticas filomodernas… porque resulta que, al pensar detenidamente después de haber dormido profundamente, nos damos cuenta de que tenemos toda la existencia por delante y es necesario vivirla. Yo me psicoanalizo al contemplar la luz del amanecer y llego a la conclusión que no es Bergson quien me explica la verdad de mí mismo. Por eso recurro a JESUCRISTO y me vuelvo a encontrar después de haber dormido profundamente. Buenos días a todos y a todas.

  34. Para Marianela: Paso a citar/excitar la conciencia de muchos y muchas gentes con un texto que encuentro en Internet: «El Diccionario de la Real Academia dice de la envidia que es «la tristeza o pesar del bien ajeno», pero esta definición parece algo pálida si consideramos las múltiples manifestaciones de este fenómeno psicológico. Para empezar, señalemos que de la tristeza del bien ajeno a la alegría por el mal ajeno sólo hay un paso, y a esta última también la categorizaríamos como envidia. Hay muchas formas de envidia y los sentimientos de inferioridad constituyen su piedra angular. La envidia no puede ser entendida en todo su espectro sin considerar las sensaciones de precariedad narcisista y las vicisitudes de las pulsiones agresivas en la infancia, dentro del seno familiar. En efecto, las diversas modalidades de envidia no son sino un eco de los sentimientos de inferioridad y rivalidad sufridos por el niño en su desarrollo psicológico, con padres, hermanos y otras figuras significativas. La envidia instaurada en el carácter del adulto es, por lo general, una reacción ante las experiencias de pequeñez y desvalimiento de la infancia. Esto da cuenta de su universalidad y su frecuente irracionalidad. En cada persona, la intensidad de la envidia estará en función de sus sensaciones reprimidas de insignificancia. Las manifestaciones de la envidia generalmente nos dirán más de los sentimientos de inseguridad del envidioso que de la personalidad del envidiado. La envidia es maladaptativa porque estropea y, en ocasiones, anula completamente el placer de la admiración, el gozo de la amistad, la utilidad del compañerismo y la solidaridad, el júbilo por los logros de otros, la contemplación de la belleza, de la habilidad, del ingenio y, también a veces, el simple deseo de emular al mejor. La envidia, pues, puede suponer un impedimento psicológico muy serio y siempre es fuente de sufrimiento. En boca de Don Quijote, «Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo; pero el de la envidia no tal, sino disgusto, rencores y rabias». Otros «vicios» conllevan ese «no sé qué de deleite» porque satisfacen alguna pulsión instintiva (aunque después pueda esto resultar reprobable a la conciencia). Sin embargo, la envidia es en sí una defensa; a saber, una defensa contra la percepción de la propia inferioridad: se odia a otro para no sentir odio contra uno mismo. Astuta y algo cínicamente, Unamuno dijo que en nuestra tierra de envidia proverbial bien podría existir un precepto que rezase, «Odia a tu prójimo como a ti mismo». Así pues, por una parte, tenemos la mortificación narcisista inherente a la sensación de inferioridad; por otra, el odio a los semejantes, que es censurable para el Superyó. Aquí no hay deleite. En palabras de Antonio Machado, el envidioso «Guarda su presa y llora lo que el vecino alcanza; / Ni pasa su infortunio ni goza su riqueza». Por consiguiente, el penoso sentimiento de la envidia ha de ser objeto, a su vez, de otra defensa psicológica. Una de ellas es la proyección. Por medio de ésta, el sujeto logra convencerse de que el sentimiento envidioso le es ajeno y de que él es el envidiado; pero, ¡ay!, entonces temerá que los males que le deseó al prójimo se vuelvan a modo de bumerán contra él. Pueden hacernos sentir envidiosos numerosas cualidades de otras personas: su talento, su juventud, su renombre, su belleza, sus posesiones y hasta su virtud, que como escribió Antonio Machado en uno de sus Proverbios, “La envidia de la virtud que Hizo a Caín criminal». Un personaje de una novela unamuniana (Abel Sánchez, 1917) llega a decir: «No hay canalla mayor que las personas honradas […] no me cabe duda de que Abel restregaría a los hocicos de Caín su gracia», Un hombre puede hacer exhibición de buenos atributos para producir envidiosa zozobra en otro, al sumirle en un conflicto entre sus malos deseos por una parte y su conciencia, por otra. El sabio Baltasar Gracián escribió en su Arte de la prudencia (1647): «No hay venganza más insigne que los méritos y cualidades que vencen y atormentan a la envidia […] Este es el mayor castigo: hacer del éxito veneno», ¡hasta la honradez y la bondad pueden usarse con el malévolo propósito de azuzar la envidia!
    La forma más conflictiva de envidia es, sin duda, aquélla que se dirige hacia las personas que, simultáneamente, uno ama. Es este tipo de envidia el que tiende a sumergirse con mayor vigor en el Inconsciente, porque amenaza con destruir precisamente aquello que valoramos más de nosotros mismos: nuestras representaciones buenas y nuestros sentimientos de amorosos. Además nuestra conciencia se carga de atormentadora culpa si contempla la propia malevolencia hacia aquéllos que dicta que debemos querer. Ante este conflicto, a veces procuramos convencernos de que la persona hacia quien profesamos amor o gratitud ambivalentes, después de todo, no es tan buena. Se trata de un intento por “justificar” nuestra animadversión culpógena. Es común que un sujeto sienta envidia, en alguna de sus numerosas manifestaciones, hacia alguien y, simultáneamente, profese adoración acrítica hacia otra persona. Se trata de las dos caras de una misma moneda. Este fenómeno es consecuencia del mecanismo psicológico de la escisión, al que suele añadírsele la defensa psicológica de la racionalización, que permite al sujeto dar cuenta de por qué cierta persona con atributos superiores es merecedora de descalificaciones, mientras que otra lo es de adhesión incondicional (léase identificación con su grandeza real o imaginaria). El proceso de la escisión tiene su origen en los sentimientos de dependencia del ser humano en su infancia. De los poderosos adultos que le rodean hay acciones que le gratifican y acciones que le frustran; las primeras generan amor, las segundas, odio. Una manera típica de liberarse de la tensión que esto le provoca es escindiendo las figuras significativas en «buenas» y «malas»; por ejemplo, en una «madre buena», objeto de veneración, y una «mala», objeto de rencor. El paso siguiente es el que llevan a cabo los mecanismos psicológicos del desplazamiento y la generalización a otras personas inconscientemente representativas de las figuras significativas de la infancia. La envidia compartida e institucionalizada en las costumbres de un pueblo entero es algo de comprensión más compleja. Se ha dicho muchas veces que la envidia constituye el vicio más característico de nuestro pueblo, «la íntima gangrena del alma española», en el decir de Unamuno. A comienzos del siglo dieciséis, Fray Antonio de Guevara se pronunció así: «Si hay algún hombre que sea bueno, es envidiado, y si es malo es envidioso». Así que con el vicio nacional de la envidia, o la perseguimos o somos por ella perseguidos». Si esto es así, ¿en qué puede basarse esta idiosincrasia nacional? Tal vez, opinarán algunos, en la relativa pobreza de una sociedad en la que históricamente, como dijo Joaquín Calvo Sotelo (1988), «El honor ha sido supletorio del pan candeal». Es lógico pensar que la escasez esté relacionada con la envidia. Cuando hay pocos bienes a repartir, se codiciarán los de aquellos afortunados que los posean. Pero esta relación no es simple ni directa. La envidia, como se ha dicho, tiene mucho más que ver con la percepción interna de inferioridad, que con la escasez objetiva. En efecto, hay hombres y pueblos que viven miserablemente mostrando pocos signos de envidia. De esto se deduce que, si es verdad que los españoles somos especialmente envidiosos, si cierto que a todos nos resulta familiar «El español terrible es el que acecha lo cimero con la piedra en la mano», que dijera Luis Cernuda, es porque existe un sentimiento generalizado de inferioridad o, más específicamente, una discrepancia significativa entre los ideales y la percepción de la propia valía en una mayoría de la población. El psicoanálisis puede contribuir a exponer la dinámica de la envidia y su transmisión, pero no se encuentra en posición de determinar qué sucesos e inercias del pasado han determinado las inclinaciones de un pueblo entero. Doctores tiene la Historia. Uno de éstos, para mí el más notable, fue Ortega y Gasset, quien en su España invertebrada de 1921, expuso algunas de estas motivaciones psicohistóricas con meridiana claridad. En la modalidad social de la envidia, la internalización de los valores de los predecesores es un elemento esencial. Ésta se lleva a cabo por medio de una identificación con las actitudes de padres, maestros y otras figuras de autoridad quienes, en su día, adquirieron de la misma manera sus propias actitudes. El niño, en su dependencia, copia automáticamente los modos de sus mayores por su natural tendencia a la idealización y su necesidad de aprobación y amor. Estas pautas adquiridas de comportamiento acaban convirtiéndose en sustancia psíquica: en rasgos de carácter que el sujeto percibe (erróneamente) como consustanciales e innatos. Cuando ciertas características son compartidas por una parte considerable de la población y se transmiten transgeneracionalmente, acaban incorporadas a los patrones culturales de respuesta, es decir, entran a formar parte de la psicología de un pueblo. En lo referente a la expresión de la envidia, su relativa y lamentable aceptabilidad en las tradiciones nacionales afloja el freno del Superyó individual y abre las compuertas a la agresividad reprimida en contra de aquéllos cuya superioridad -real o imaginada- mortifica al amor propio. La envidia entre los seres humanos suele aumentar de modo directamente proporcional a la similitud de sus circunstancias y, por tanto, se acentúa entre los hermanos de profesión. Recordemos, por ejemplo, a aquellos envidiosos astrónomos que no se dignaron siquiera a mirar por el telescopio de Galileo, o a aquellos científicos que rehusaron asomarse al microscopio de Malpigio, objetando que se trataba de un aparato para deformar la Naturaleza, obra de Dios. En Medicina, mencionemos el caso de aquellos médicos vieneses de finales del siglo dieciocho, que no sólo se negaron a examinar a los pacientes curados por Franz Anton Mesmer (en su mayoría afectados de neurosis de conversión), sino que afirmaron públicamente que tales curaciones se debían a que los pacientes por él tratados ¡nunca habían estado enfermos! Mesmer recibió amenazas de muerte. El mismo decano de la Facultad de Medicina le aconsejó que, para aminorar la envidia que su fama producía, mantuviese secretas sus espectaculares curaciones.No le sirvieron a Mesmer de mucho las advertencias ni sus propias estrategias, y acabó teniéndose que ir de Austria. Otro famoso médico que, unas décadas más tarde, también tendría que abandonar Austria acosado por la envidia profesional fue Ignaz Semmelweiss. Este gran obstetra, descubridor del origen de las fiebres puerperales, demostró concluyentemente que la adopción de medidas de asepsia por parte de los médicos que examinaban a las parturientas hacía que se redujera dramáticamente la mortalidad de éstas, que en las clínicas universitarias de la ilustrada Viena ascendía hasta un veinticinco por ciento a mediados del siglo diecinueve. Su jefe Johann Klein, envidioso de su éxito, vetó su ascenso a profesor adjunto y dificultó tanto su trabajo en la clínica que Semmelweiss se vio forzado a regresar a su Hungría natal. En la clínica obstétrica de Pest en que continuó trabajando, y siguiendo estrictamente sus normas de asepsia, logró que la mortalidad por las infecciones del puerperio disminuyera a menos de un uno por ciento. La situación de Semmelweiss había cambiado: se hallaba en su país y atendía a una clientela distinguida. Lo que no varió fue el trato de los colegas, porque los médicos compatriotas, envidiosos, ¡también se negaron a adoptar sus métodos! Cuando William Harvey comunicó en una conferencia sus revolucionarios experimentos, que más tarde publicaría en De motu cordis (1628), se previno de la siguiente manera: «Lo que ahora debo deciros a propósito de la circulación de la sangre es tan nuevo y tan inédito, que temo no sólo concitarme la envidia de muchos, sino que incluso tiemblo pensando que toda la Humanidad se revuelva contra mí”. El descubridor de la circulación sanguínea se sintió atemorizado ante la posibilidad de que el cambio de paradigma científico que estaba propugnando desencadenase contra él el odio envidioso. No hace falta salir de nuestras fronteras para hallar ejemplos históricos de envidia entre médicos. Tomemos el caso del famoso anatomista Andreas Vesalio, quien fue requerido por Carlos I para ocupar el puesto de cirujano imperial. Los médicos españoles de la Corte, usualmente enemistados entre sí, se unieron en una protesta: no debía permitirse que el gran colega de Bruselas tratase al monarca. La envidia entre los hermanos de oficio se trueca en cohesión si se percibe que existe una amenaza seria a los intereses comunes. Por ejemplo, nada unió tanto a los médicos del Renacimiento como su desprecio a los cirujanos, a los barberos y a los boticarios. No es que desapareciera la rivalidad entre los médicos, realmente; lo que sucedió -y sucede- es que no puede manifestarse cuando interfiere vitalmente con la supervivencia del grupo. Es odio lo que, de forma natural, sentimos hacia aquéllos que nos maltratan o nos humillan. El odio es, o así nos parece, una pasión reactiva a una ofensa y, como tal, nos resulta más admisible que la envidia. Así, con frecuencia, procuramos hacer pasar a ésta por aquél, del modo en que Yago, alférez de Otelo, intentó disfrazar su envidia al gran moro de Venecia de odio «justificado». Los malos deseos resultan entonces mucho más tolerables al Superyó y se reducen los sentimientos de culpa. En el odio puede haber un componente muy importante de placer, sobre todo si se perpetra una venganza que creemos que reparará alguna situación de indignidad. La envidia, sin embargo, como se ha visto, no constituye nunca una experiencia placentera: nos pone en contacto con nuestras sensaciones de inferioridad de forma demasiado directa. La envidia siempre supone sufrimiento. En su Sueño de la muerte, Quevedo (1622) retrata así a la envidia: «[Estaba] en ayunas de todas las cosas, cebada en si misma, magra y exprimida. Los dientes, con andar siempre mordiendo de lo mejor y de lo bueno, los tenía amarillos y gastados. Y es la causa de lo bueno y lo santo, para morderlo, lo llega a los dientes; mas nada bueno le puede entrar de los dientes adentro». Quevedo estaba señalando una de las características que hacen tan dolorosa y maladaptativa a la reacción envidiosa: no resulta en provecho o, en terminología psicoanalítica, no consigue la incorporación del objeto bueno; antes bien, aspira a aniquilarlo. Sin embargo, a pesar de su naturaleza eminentemente destructiva, la envidia es parte de la condición humana y, de un modo u otro, y en mayor o menor grado, se manifestará por doquier. Su presentación puede variar mucho en cuanto a forma y a consecuencias en la práctica, pero es completamente utópico el anhelo de no ser «Ni envidiado ni envidioso», de que hablara Fray Luis de León en una célebre décima. Ocurre, tanto con el odio como con la envidia, que tienden a ser más intensos cuanto más conocidas o próximas son las personas objeto de dichos sentimientos. “Acerrima proximorum odia», dijo Tácito en una frase que por la contundencia peculiar del latín suena mejor sin traducir. Es entre familiares que suelen darse las pasiones más fervientes, y no sólo las amorosas, sino, efectivamente, también las rencorosas y envidiosas. Vienen aquí a la memoria las estrofas lorquianas del Romancero gitano (1924-27), » ¿Quién te ha quitado la vida / Cerca del Guadalquivir? /-Mis cuatro primos Heredias, / Hijos de Benameji./ Lo que en otros no envidiaban,/ Ya lo envidiaban en mí». La mente humana tiene que recurrir a diversos mecanismos de defensa inconscientes, para restaurar la autoestima lesionada en las comparaciones envidiosas y equilibrar así la homeostasis narcisista. Estos mecanismos pueden ser más o menos adaptativos. Llamamos patológicos a aquellos patentemente maladaptativos. Un caso extremo de éstos puede ser el de los individuos que cometen actos «grandiosos» de terrorismo o el de aquéllos que atentan contra celebridades admiradas/envidiadas. En el estudio de las múltiples formas de presentación de la envidia es crucial comprender que todos los seres humanos tenemos que negociar intrapsíquicamente de alguna manera el dolor de nuestra vanidad herida en las comparaciones desfavorables. Ninguno nos libramos. El refrán «Si los envidiosos volaran, no nos daba nunca el sol» es inexacto; la conclusión correcta seria, «¡No quedaría nadie con los pies en la tierra!». Aquéllos que aseguran no haber sentido nunca envidia están afirmando lo imposible. Como mucho, puede que no hayan estado conscientes de ella. Los modos en que nos protegemos de la aflicción de la envidia dependen de la intensidad de ésta y del repertorio de las defensas psicológicas a nuestra disposición. Éstas pueden dividirse en dos grandes grupos: 1) el de aquéllas encaminadas a eliminar las características envidiadas o al individuo mismo que las posee, y 2) el de aquéllas destinadas a lograr una fusión fantaseada con la grandeza del individuo envidiado. El primer grupo de defensas es característico de la envidia propiamente dicha. Las del segundo están más relacionadas con la admiración. La psicogénesis de la admiración -comúnmente tipificada como «envidia sana»- se debe a la misma motivación que la envidia «malsana», pero en lo manifiesto se trata de soluciones defensivas muy distintas; diríanse opuestas. Puede mencionarse algo también acerca de las reacciones defensivas no del envidioso, sino del envidiado. Éste, por prudencia, puede ocultar o disimular sus cualidades o posesiones; «Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara», dice un refrán castellano. El envidiado puede optar por soslayar conscientemente o ignorar inconscientemente las malas intenciones de sus semejantes. Puede inclinarse por pensar que la envidia del prójimo es señal de su propia superioridad; «¡se apedrean las plantas que dan fruto! ¿Quién del árbol estéril hace caso?». O puede preferir creerse invulnerable o sentirse despreciativamente indiferente a la rabia de otros; «¿Qué le importa a la luna, allá en los cielos, que le ladren los perros de la tierra?» (Marcos Zapata, 1958). Los atributos destacables y los logros excepcionales son los que atraen la envidia, «polilla del talento”, como la llamara Campoamor. Pero la calidad y cantidad de ésta reflejan indefectiblemente los orígenes y el estado actual de la autoestima del envidioso, y es esto lo que descubrimos, una y otra vez, en el psicoanálisis clínico. En los pacientes en análisis se observa cómo emergen de la represión las sensaciones de defecto, insuficiencia y privación que subyacen a la reacción envidiosa. La consiguiente toma de consciencia de estas sensaciones asociadas a los recuerdos de la infancia suele ser muy dolorosa, pero, por otra parte, posibilita al paciente el no acudir automática y regresivamente al recurso psicológico de la envidia: le libera de la compulsión a desear el mal al prójimo, distónica para su Superyó. Cuando menos, le atenúa lo forzoso de su propensión a arrastrar a otros hasta el nivel de su propia inferioridad (o por debajo), y le permite poder gozar, a veces por primera vez en su vida, de oportunidades y de placeres estéticos y morales antes bloqueados por la envidia». Si te das cuenta, Marianela, no he necesitado recurrir, para nada, a las teorías de Freud ni de ningún otro «gran famoso» psicoanalista porque me basta con los escritores, los que con su pluma hicieron saber al mundo y siguen haciendo saber al mundo lo que es la verdadera terapia curativa que necesita la Humanidad hoy en día y que es la misma que necesitaba desde los tiempos de Caín y Abel. Por causa de la envidia yo tuve que tomar mi mochila y caminar fuera de donde estaban todos los envidiosos y alguna que otra «bruja» también envidiosa. Menos mal que, con la ayuda de Jesucristo, pude seguir siendo yo mismo…

  35. Hola Marian: buenos días y otra vez coincido contigo. Muchos se psicoanalizan pensando en ellos mismos y por eso se olvidan de que el psicoanálisis verdadero debería ser aquel con el cual nos medimos nosotros mismos en relación no con nosotros mismos (egoismo existencial le llamo yo a eso) sino en relación con los otros; con todas esas personas (hombres y mujeres por igual) que deambulan por las calles sin encontrar a nadie que les de un saludo, una mirada, tal vez una sonrisa y, si es posible, algunos pocos céntimos o quizás hasta un euro para poder decirles que estamos aquí, presentes entre el anónimato de las gentes, intentando comprender sus angustias, sus necesidades, quizás hasta su profunda soledad… y eso sí que es una buena manera de psicoanálisis. Pensar en los demás un poco de nuestro tiempo y dejar de ser tan egoístas y superfluos para ser algo más desinteresados y profundos. La Verdad de la Palabra de Dios es esa… esa manera de Jesucristo de pensar en los demás, en hacerse como esos que necesitan aunque Él no necesitase nada… tal vez ese psicoanálisis nunca lo han podido entender los célebres psicoanalistas de los cuales paso a citar unos cuantos en el próximo comentario.

  36. Es una pena que hayas decidido no conversar. En cualquier caso, perdí el interés por tus detracciones, ya que no estás documentadas sobre las nuevas líneas de investigación actuales. Hablas de Freud como si no estuviera muerto ni nadie más hubiera querido ahondar en la base de la psicología humana (como winnicott, Balint, Michelena… son algunos de los ejemplos).

    Si no crees en la ciencia… no creerás en las matemáticas, el lenguaje, la biología… en fin… Así que no tengo nada maś que decir al respecto. Si quieres que continuemos, pero CONVERSANDO,tendrás que esperar mi réplica, si no lo haces entiendo que no te interesa el tema sino hacer un monólogo. Y si quieres que me interese lo que tienes que decir sobre el tema, deberías documentarte primero.

  37. Buenos días amigo Alberto: es de hombre noble tener que agradecerte que me dieses la oportunidad de pertenecer a los escritores y escritoras de Vorem.com. Y desde entonces siempre he sido fiel a mi cita. La mejor psicoterapia que conozco para no tener que tumbarme en un sofá para escuchar absurdos que no tienen nada que ver con mi persona o para no tener que responder a tantas preguntas contradictorias que he tenido que escuchar sobre quién en realidad soy… ha sido seguir siendo fiel… y es que siendo fiel no importa lo que opinen de ti los «grandes» del psicoanálisis» que se pierden en intentar buscar explicaciones a ese «por qué» ser tan fiel. Quizás sea algo que debas pensar porque cofiaste en mí… pero… ¿duele que hayas confiado en un escritor cristiano?… ¿por qué ese dolor si la fidelidad debe ser causa de agradecimiento?…

  38. Piscoanálisis: ¿Qué es la envidia? (texto mío bajo el psuedónimo de «Popea»): Uno de los problemas emocionales más frecuentes, la envidia suele definirse como la tristeza por el bien ajeno; un sentimiento desagradable que se produce al percibir en otro u otros algo que se desea y que dificulta el desarrollo del que lo sufre y sus relaciones con los demás. Se mezclan emociones de naturaleza contradictoria, como por ejemplo, el deseo de tener lo que otro u otros tienen, la admiración por lo que otro u otros han conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia que se observa o la incertidumbre por no entender a qué se deben las diferencias que producen la envidia. La envidia se produce como consecuencia de dos tendencias que llevan al envidioso a desear lo que no tiene y a compararse con los demás. La naturaleza destructiva de la envidia, que permite diferenciarla de la envidia sana, se refleja en que la primera origina malestar emocional, sentimiento que en lugar de ayudar a superarla dificulta tremendamente esa superación. El envidioso es incapaz de ponerse en el lugar del envidiado o los envidiados, para poder comprender su situación. El envidioso no sabe lo que es la empatía. ¿Qué significa sentir empatía hacia alguien?. Significa sentir lo que siente el otro o los otros. Y es la base de la comprensión y la solidaridad. La envidia origina una serie de reacciones negativas y unos trastornos mentales que pueden hacer que el envidioso se aísle de los demás y tenga serias dificultades para relacionarse adecuadamente. Entre los valores más envidiados suelen encontrarse el prestigio, el reconocimiento público, el estatus ocupacional, el éxito, el dinero, el poder o los símbolos espirituales y las posesiones materiales. La envidia es una grave enfermedad psicológica que no deja vivir al envidioso que intenta no dejar, por eso, vivir a los demás. Para lograr desprenderse de la envidia, sobre todo a ciertas edades ya avanzadas, es necesario acudir a la asesoría de los psicólogos o a centros de prevención de salud especializados en trastornos mentales. Grave enfermedad. Muy grave. Destroza el alma de quien la sufre y destroza la felicidad de quienes tienen la desgracia de tener que soportarle. La envidia no deja vivir y si no se resuelve ese conflicto mental trae graves consecuencias de aislamiento con los demás.

  39. Piscoanálisis: Cómo prevenir la envidia (texto mío publicado bajo el pseudónimo de «Popea»): La envidia es consecuencia de dos procesos psicológicos necesarios para el desarrollo de los seres humanos: el deseo y la comparación. Para prevenir la envidia no se pueden suprimir dichos procesos, sino que deben controlarse sus efectos. El envidioso es un enfermo mental que no consigue mantener ese equilibrio. Para que los dos procesos mencionados produzcan una lucidez sana, es necesario desarrollar habilidades que ayuden a comprender lo que se siente y por qué se siente, convertir el malestar emocional producido por la envidia en un motor para conseguir lo que uno desea tener, y controlar la hostilidad que dicha situación de envidia puede generar, evitando que se deterioren las relaciones con los demás. El envidioso que quiere curarse de esa enfermedad (como ocurre con todas las enfermedades mentales) debe ser consciente, primeramente, de que es una enfermedad que puede curarse sólo cuando él asume que la padece. El problema inicial, por tanto, es que el envidioso quiera dejar de serlo. La envidia es incompatible con la empatía, que desempeña un papel importante en el desarrollo sano de la personalidad humana para la comprensión de uno mismo y de los demás. Para prevenir la envidia es importante tratar de estimular la empatía y, a través de ella, la capacidad para ponerse en el lugar del otro o de los otros. La envidia se produce siempre en situaciones vividas como una amenaza. El envidioso cree que todos los demás son sus enemigos. Por eso, para prevenir la envidia es preciso favorecer la confianza básica en uno mismo (el envidioso siempre es un ser con baja autoestima y con complejo de inferioridad) y con los demás (el envidioso nunca acepta los éxitos de los otros). Es necesario, para curarse de la envidia, desarrollar expectativas y modelos positivos sobre las relaciones sociales ya que el envidioso siempre está dispuesto a rechazar dichas buenas relaciones y suele recurrir a los insultos porque carece de fundamentos para entender que los demás no tienen la culpa de su enfermedad. Por eso, una de las terapias que usan los psicólogos para curar al envidioso, es trabajar con él para que pueda adquirir habilidades con las que poder responder beneficiosamente a su tensión emocional (porque el envidioso no puede vivir en paz ya que siempre está en alteración nerviosa y eso afecta a su espíritu y le hace un ser amargado). La envidia es incluso más dañina que los celos (envidiosos y celosos están incluidos en cuadros psiquiátricos muy parecidos). Uno de los mejores remedios contra la envidia es aprender a afrontar las situaciones de éxito y de fracaso siempre con optimismo, centrando la atención en los aspectos positivos de la realidad. La envidia se produce casi siempre hacia personas que ocupan posiciones superiores dentro de una relativa cercanía (porque el envidioso se enferma al querer competir contra los demás). Cuando se establecen relaciones de cierta igualdad los envidiosos, al no tener éxito en sus ansiedades, convierten esa igualdad en una desigualdad (asimétrica) y pasan a ocupar una posición de inferioridad (de ahí sus complejos) que no aceptan aunque sea evidente. Por eso, para prevenir la envidia es preciso establecer desde la infancia relaciones adecuadas con los iguales. El problema de la envidia es que si no se la vence en la infancia después amarga la existencia de quien la sufre y cuando más avanza la edad más daña la mente y el cerebro. Por eso es una enfermedad del alma y de la mente. Para prevenir la envidia se debe aprender a relativizar las diferencias sociales (los envidiosos sólo absolutizan todo y no saben relativizar la vida) y adquirir habilidades para elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse, para evitar que dicha comparación tenga efectos destructivos y evitar convertirse en un humano con sentimiento de inferioridad. Insisto en que cuando la envidia ya está muy desarrollada (por ejemplo en hombres que han superado los 50 años de edad) es necesario ponerse en manos de expertos psicólogos o acudir a centros especializados en salud mental. La envidia es curable pero sólo cuando el envidioso es consciente de que padece de esa enfermedad. El pensador y filósofo Arthur Schopenhauer dejó escrito en una ocasión lo siguiente: «La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren». Se puede sentir envidia por cosas tales como ver que alguien triunfa en sus actividades profesionales sin darse cuenta de que lo ha conseguido a través de enormes esfuerzos físicos, intelectuales y espirituales. Se puede tneer envidia al ver que alguien ha conseguido el amor de la chavalilla de sus sueños (esa que lleva dentro de su corazón desde que ella nació) sin darse cuenta de que ha tenido que renunciar innumerables veces a intentar casarse con otras también muy bellas, también muy inteligentes, también muy interesantes. Se puede tener envidia por otras cosas más o menos importantes… pero el envidioso siempre es incapaz, psicológicamente, de entender que el envidiado no tiene envidia de los logros de los demás. Quizás esto no lo expliquen los psicoanalistas, salvo JESUCRISTO, de manera plena y total. Pues eso, Marianela, que te estimo como ser humano y como mujer porque eres capaz de hablar con sinceridad. Y una de las cosas que más envidian los demás es la sinceridad con la que otros y otras escribimos nuestros sentimientos (estemos de acuerdo mcuhas veces o estemos en desacuerdo algunas veces). Buenos días y que Dios alumbre tu caminar… tu pensar… tu actuar…

  40. Si a ti te sirve, te aplaudo, más siento yo que no le sirviera todo esto a mi padre (muy culto). Si le hubiera servido… otro gallo cantaría. Gracias a que su psicoanalista empezó a administrarle haloperidol (único fármaco capaz de incidir en la psicosis por los receptores de sus neurotransmisores químicos) si no, no tendría relación con él, ya que el día que se le olvida tomarlo me llama para inslutarme. Crees que podrías hacer algo por cambiar eso? te invito a que le llames. Si quieres, te doy su teléfono.

  41. Psicoanálisis: Cómo prevenir la envidia (texto escrito por mí bajo el pseudónimo «Popea» y completo porque faltó algo en el comentario anterior):
    La envidia es consecuencia de dos procesos psicológicos necesarios para el desarrollo de los seres humanos: el deseo y la comparación. Para prevenir la envidia no se pueden suprimir dichos procesos, sino que deben controlarse sus efectos. El envidioso es un enfermo mental que no consigue mantener ese equilibrio. Para que los dos procesos mencionados produzcan una lucidez sana, es necesario desarrollar habilidades que ayuden a comprender lo que se siente y por qué se siente, convertir el malestar emocional producido por la envidia en un motor para conseguir lo que uno desea tener, y controlar la hostilidad que dicha situación de envidia puede generar, evitando que se deterioren las relaciones con los demás. El envidioso que quiere curarse de esa enfermedad (como ocurre con todas las enfermedades mentales) debe ser consciente, primeramente, de que es una enfermedad que puede curarse sólo cuando él asume que la padece. El problema inicial, por tanto, es que el envidioso quiera dejar de serlo.

    La envidia es incompatible con la empatía, que desempeña un papel importante en el desarrollo sano de la personalidad humana para la comprensión de uno mismo y de los demás. Para prevenir la envidia es importante tratar de estimular la empatía y, a través de ella, la capacidad para ponerse en el lugar del otro o de los otros.

    La envidia se produce siempre en situaciones vividas como una amenaza. El envidioso cree que todos los demás son sus enemigos. Por eso, para prevenir la envidia es preciso favorecer la confianza básica en uno mismo (el envidioso siempre es un ser con baja autoestima y con complejo de inferioridad) y con los demás (el envidioso nunca acepta los éxitos de los otros). Es necesario, para curarse de la envidia, desarrollar expectativas y modelos positivos sobre las relaciones sociales ya que el envidioso siempre está dispuesto a rechazar dichas buenas relaciones y suele recurrir a los insultos porque carece de fundamentos para entender que los demás no tienen la culpa de su enfermedad. Por eso, una de las terapias que usan los psicólogos para curar al envidioso, es trabajar con él para que pueda adquirir habilidades con las que poder responder beneficiosamente a su tensión emocional (porque el envidioso no puede vivir en paz ya que siempre está en alteración nerviosa y eso afecta a su espíritu y le hace un ser amargado). La envidia es incluso más dañina que los celos (envidiosos y celosos están incluidos en cuadros psiquiátricos muy parecidos).

    Uno de los mejores remedios contra la envidia es aprender a afrontar las situaciones de éxito y de fracaso siempre con optimismo, centrando la atención en los aspectos positivos de la realidad. La envidia se produce casi siempre hacia personas que ocupan posiciones superiores dentro de una relativa cercanía (porque el envidioso se enferma al querer competir contra los demás). Cuando se establecen relaciones de cierta igualdad los envidiosos, al no tener éxito en sus ansiedades, convierten esa igualdad en una desigualdad (asimétrica) y pasan a ocupar una posición de inferioridad (de ahí sus complejos) que no aceptan aunque sea evidente. Por eso, para prevenir la envidia es preciso establecer desde la infancia relaciones adecuadas con los iguales. El problema de la envidia es que si no se la vence en la infancia después amarga la existencia de quien la sufre y cuando más avanza la edad más daña la mente y el cerebro. Por eso es una enfermedad del alma y de la mente.

    Para prevenir la envidia se debe aprender a relativizar las diferencias sociales (los envidiosos sólo absolutizan todo y no saben relativizar la vida) y adquirir habilidades para elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse, para evitar que dicha comparación tenga efectos destructivos y evitar convertirse en un humano con sentimiento de inferioridad. Insisto en que cuando la envidia ya está muy desarrollada (por ejemplo en hombres que han superado los 50 años de edad) es necesario ponerse en manos de expertos psicólogos o acudir a centros especializados en salud mental. La envidia es curable pero sólo cuando el envidioso es consciente de que padece de esa enfermedad. El pensador y filósofo Arthur Schopenhauer dejó escrito en una ocasión lo siguiente: «La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren». Buenos días, amiga Marianela (y te llamo amiga de todo corazón): Que Dios alumbre hoy tu camino… tus pensamientos… tus acciones.

  42. Psicoanálisis: Cómo prevenir la envidia (texto escrito por mí bajo el pseudónimo «Popea» y completo porque faltó algo en el comentario anterior):
    La envidia es consecuencia de dos procesos psicológicos necesarios para el desarrollo de los seres humanos: el deseo y la comparación. Para prevenir la envidia no se pueden suprimir dichos procesos, sino que deben controlarse sus efectos. El envidioso es un enfermo mental que no consigue mantener ese equilibrio. Para que los dos procesos mencionados produzcan una lucidez sana, es necesario desarrollar habilidades que ayuden a comprender lo que se siente y por qué se siente, convertir el malestar emocional producido por la envidia en un motor para conseguir lo que uno desea tener, y controlar la hostilidad que dicha situación de envidia puede generar, evitando que se deterioren las relaciones con los demás. El envidioso que quiere curarse de esa enfermedad (como ocurre con todas las enfermedades mentales) debe ser consciente, primeramente, de que es una enfermedad que puede curarse sólo cuando él asume que la padece. El problema inicial, por tanto, es que el envidioso quiera dejar de serlo. La envidia es incompatible con la empatía, que desempeña un papel importante en el desarrollo sano de la personalidad humana para la comprensión de uno mismo y de los demás. Para prevenir la envidia es importante tratar de estimular la empatía y, a través de ella, la capacidad para ponerse en el lugar del otro o de los otros. La envidia se produce siempre en situaciones vividas como una amenaza. El envidioso cree que todos los demás son sus enemigos. Por eso, para prevenir la envidia es preciso favorecer la confianza básica en uno mismo (el envidioso siempre es un ser con baja autoestima y con complejo de inferioridad) y con los demás (el envidioso nunca acepta los éxitos de los otros). Es necesario, para curarse de la envidia, desarrollar expectativas y modelos positivos sobre las relaciones sociales ya que el envidioso siempre está dispuesto a rechazar dichas buenas relaciones y suele recurrir a los insultos porque carece de fundamentos para entender que los demás no tienen la culpa de su enfermedad. Por eso, una de las terapias que usan los psicólogos para curar al envidioso, es trabajar con él para que pueda adquirir habilidades con las que poder responder beneficiosamente a su tensión emocional (porque el envidioso no puede vivir en paz ya que siempre está en alteración nerviosa y eso afecta a su espíritu y le hace un ser amargado). La envidia es incluso más dañina que los celos (envidiosos y celosos están incluidos en cuadros psiquiátricos muy parecidos). Uno de los mejores remedios contra la envidia es aprender a afrontar las situaciones de éxito y de fracaso siempre con optimismo, centrando la atención en los aspectos positivos de la realidad. La envidia se produce casi siempre hacia personas que ocupan posiciones superiores dentro de una relativa cercanía (porque el envidioso se enferma al querer competir contra los demás). Cuando se establecen relaciones de cierta igualdad los envidiosos, al no tener éxito en sus ansiedades, convierten esa igualdad en una desigualdad (asimétrica) y pasan a ocupar una posición de inferioridad (de ahí sus complejos) que no aceptan aunque sea evidente. Por eso, para prevenir la envidia es preciso establecer desde la infancia relaciones adecuadas con los iguales. El problema de la envidia es que si no se la vence en la infancia después amarga la existencia de quien la sufre y cuando más avanza la edad más daña la mente y el cerebro. Por eso es una enfermedad del alma y de la mente. Para prevenir la envidia se debe aprender a relativizar las diferencias sociales (los envidiosos sólo absolutizan todo y no saben relativizar la vida) y adquirir habilidades para elegir adecuadamente con quién, cómo y cuándo compararse, para evitar que dicha comparación tenga efectos destructivos y evitar convertirse en un humano con sentimiento de inferioridad. Insisto en que cuando la envidia ya está muy desarrollada (por ejemplo en hombres que han superado los 50 años de edad) es necesario ponerse en manos de expertos psicólogos o acudir a centros especializados en salud mental. La envidia es curable pero sólo cuando el envidioso es consciente de que padece de esa enfermedad. El pensador y filósofo Arthur Schopenhauer dejó escrito en una ocasión lo siguiente: «La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren». Buenos días, amiga Marianela (y te llamo amiga de todo corazón): Que Dios alumbre hoy tu camino… tus pensamientos… tus acciones.

  43. El mejor psicoanálisis que existe es el Amor. Y no conozco a ningún famoso psicoanalista que sienta por sus pacientes el Amor. Sienten simpatía por ellos, sienten deseos de ayudarles, sienten hasta incluso, si queremos entenderlo así, cariño hacia sus clientes (por supuesto que cobrando dinero) pero el único psicoanalista que siente Amor total por sus pacientes es JESUCRISTO, el único que dejó dicho para la posteridad de toda la Huamanidad entera (y no sólo para sus pacientes o a quienes desean acercarse a Él sino hasta para quienes le destestan) y hablando del Psicoanálisis de la Infancia, lo de «Dejad que los niños se acerquen a mí». ¿Qué necesitan los niños para ser amados? ¿Ser estudiados como clientes a los que hay que descubrir traumas que son hasta inexistentes o simplemente dejar que se acerquen y tratarles con amor?. JESUCRISTO es el único psicoanalista que dejó dicho para la Humanidad entera (y no sólo para quienes son sus pacientes o no desean saber nada de él sino hasta para los que le detestan) lo de: «Sólo quienes tienen un corazón de niños, sienten como niños y actúan como niños, son los de mentalidad completamente sana». Los psicoanalistas «famosos» de la Historia (y ahora nombro algunos de ellos) siempre han tratado y tratan a sus pacientes como adultos serios a los que hay que analizar su «seriedad»… su profunda «seriedad»… para convertir sus impulsos anímicos (y entiende, amiga Marianela, que no hablo de sus almas sino de sus impulsos anímicos que son cosas diferentes) en impulsos racionales -como si la racionalidad fuese hacer de sus clientes unos seres adultos con corazones de personas mayores y viejos conocedores de sí mismos pero viejos por supuesto- para hacer de todos ellos, después de largas series terapeúticas y siempre cobrando dinero por dichas sesiones, hombres maduros en vez de hombres con corazones de niños. Estoy dispuesto a escuchar y entender tus razones para poder comprenderte, Marianela… pero espero que tú también puedas comprenderme a mí por qué me comporto tantas veces como un niño que ha crecido pero sigue siendo tan niño como cuando comencé a vivir dentro del útero de mi madre y jugaba dentro del útero de mi madre.

  44. Yo me pregunto una cosa que me parece muy transcendental: ¿Qué es lo que hay que curar a un niño? Yo creo que lo más importante que hay que curar en un niño o una niña es su abandono, su tristeza, su soledad… y eso no son cuestiones que las terapias psicoanalíticas las puedan curar. Una vez me encontré a un jovencita que era incapaz de poder reír ni de poder tan siquiera sonreír por fuertes traumas sufridos en su infancia. Me esforcé cuanto pude en poder arrancarle una sonrisa, aunque fuese una simple y tímida sonrisa… hasta que lo conseguí sin aplicarle ninguna terapia de psicoanális. Me limité a estar siempre a su lado en la hora de las comidas y contarle algunos chistes sanos, algunas bromas sanas, algunas anécdotas intranscendentales pero que le pudiesen hacer gracia… ¡y lo conseguí!. Cuando aquella jovencita pudo esbozar una sonrisa había curado sus traumas. No necesitaba escucharme largas sesiones introspectivas sobre sus problemas de infancia. Sólo necesitaba que estuviese algún tiempo de mi vida compartiendo con ella la comida, compartiendo con ella alguna broma sana, sin ninguna clase de maldad, y dándole un poco de amor. Quizás eso era lo que hubiese necesitado de sus padres. Quizás. Porque resulta que era una chavalilla joven de familia bastante adinerada pero a lo mejor no necesitaba tanto dinero -y no digo que el dinero no sea necesario- sino que alguna que otra vez su padre o su madre (quizás ocupados en ganar mucho dinero para darla toda clase de lujos materiales) no tenían tiempo para estar algunos minutos con ella solamente haciéndola compañia, contándole cosas intrascendentes pero muy importantes para hacerla sonreír… quizás esa era la psicoterapia que estaba necesitando.

  45. Marianela: sé del haloperidol mucho más de lo que te puedes imaginar porque me lo administraron por culpa de la mayor traición y PUTADA que me han hecho a mí; puesto que siendo un niño que sólo sabía amar… siendo un joven que sólo sabía amar… siendo un hijo que sólo sabía amar… siendo un esposo que sólo sabía amar… y siendo un padre que sólo sabía amar… por culpa de quien yo sé y por culpa de lo que yo sé (LA ENVIDIA, MARIANELA, LA ENVIDIA) me trataron con esa medicina solo porque me hicieron PUTADAS TRAS PUTADAS (y perdona que sea tan crudo y tan directo pero no puedo denominarlo de otra manera) los miserables que sólo saben ENVIDIAR Y ODIAR a quien jamás (y me refiero a mí) fui violento, jamás empleé malas palabras, jamás tuve conductas viciosas como el alcohol, las drogas, el sexo fuera del matrimonio, las malas compañías, los vicios que otros sí que tenían) y jamás ataqué a nadie. O sea, que te entiendo perfectamente… entiendo perfectamente tu sufrimiento… pero mira por donde… a mi me hicieron tomar A LA FUERZA Y EN CONTRA DE TODA RAZÓN Y SIN CULPA ALGUNA ese maldito haloperdol que me suministraron LOS QUE ME HICIERON PUTADAS TRAS PUTADAS PORQUE YO ERA UN BUEN NIÑO, UN BUEN JOVEN, UN BUEN HIJO, UN BUEN ESPOSO Y UN BUEN PADRE. ¿Qué te parece esta confesión? ¿Qué te parece si te digo que te comprendo totalmente si has sufrido tener a un padre que SI NECESITABA O NECESITA EL HALOPERIDOL?. Lo conozco bien. Lo conozco muy bien. Lo conozco tan bien que me hicieron la PUTADA MAYOR DEL SIGLO de probarlo. ¿Y sabes quiénes me hicieron esa PUTADA INJUSTA Y EN CONTRA DE TODA RAZÓN Y DE TODO LO QUE SE PUEDE LLAMAR HUMANITARIO? Esas putadas me las hizo pasar un borracho, un alcohólico, uno de esos que castigan psicolñogicamente y agredan físicamente a las mujeres, uno de esos que mata a gorriones indefensos e inofensivos, uno de esos que militan en las filas de los nazis, uno de esos que sí es violento, que expulsa de su empresa a trabajadores por el simple hecho de llevarse una revista a su casa, que obliga a quienes van a su casa a lenvantar el brazo con el saludo hitleriano y cantar el Cara al Sol, uno de esos que saca la pistola porque alguien quiere aparcar con pleno derecho en un trozo de acera que él dice que es solamente suyo, uno de esos que no sabe llorar ni llora ante nada ni por nadie, uno de esos que desea la mujer de otro y desea el dinero de otro, uno de esos ME HIZO LA PUTADA CON LA AYUDA DE MUCHOS FASCISTAS COMO ÉL DE TENER QUE SABER LO QUE ERA EL HALOPERIDOL CUANDO NI LO NECESITABA NI LO HE NECESITADO JAMÁS PORQUE SIEMPRE HE SIDO UN NIÑO CORRECTO Y EDUCADO, PORQUE SIEMPRE HE RESPETADO LA VIDA DE TODOS LOS SERES HUMANOS Y TODOS LOS SERES VIVOS, PORQUE SIEMPRE HE SIDO UN NIÑO NOBLE, UN JOVEN SIN PROBLEMA ALGUNO, UN BUEN HIJO, UN BUEN ESPOSO Y UN BUEN PADRE. ¡¡QUE TE PARECE LA PUTADA QUE ME HICIERON Y QUE TE PARECE SI TE DIGO QUE SÉ LO QUE ES EL HALOPERIDOL EN CONTRA DE MI VOLUNTAD, SIENDO FORZADA MI LIBERTAD, SIENDO ASALTADOS TODOS MIS DERECHOS HUMANOS, SIENDO PERSEGUIDO POR FASCISTAS, NAZIS Y DEMÁS GENTUZA DE TODAVÍA PEOR RALEA!!. ¿Te comprendo o no te comprendo, Marianela?. Lo que sucede es que yo no necesitaba nunca el haloperidol ni lo he necesitado jamás. Pero te comprendo perfectamente si tu padre es un ser violento (AUNQUE YO JAMÁS LO HE SIDO), te comprendo si tu padre es un alcohólico que te insulta (AUNQUE YO JAMÁS LO HE SIDO) y te comprendo que sufras las consecuencias de quien tiene necesidad del haloperidol (PORQUE LO HE PROBADO AUN CUANDO JAMAS TUVE NECESIDAD DE PROBARLO SALVO POR CULPA DE HIJO PUTAS VIOLENTOS, ALCOHÓLICOS, Y HASTA DE DUDOSA SEXUALIDAD QUE ME HICIERON LA PUTADA, POR ENVIDIA, DE QUERER APARTARME DE ESTE MUNDO). ¿Te comprendo o no te comprendo lo que se sufre en esas condiciones?. PUES SI HAS LEIDO ESTA TOTAL Y SINCERA CONFESIÓN YA SABES QUE TE COMPRENDO PERO CON LA DIFERENCIA DE QUE YO SUFRÍ POR CULPA DE UNOS HIJO PUTAS QUE ME HICIERON PASAR POR LO QUE NO ERA Y SIN EMBARGO SÍ QUE LO ERAN ELLOS. Para que veas que te comprendo con total plenitud.

  46. TE EQUIVOCASTE UNA VEZ MÁS CONMIGO PERO, UNA VEZ MÁS, NO TENGO EN CUENTA TUS EQUIVOCACIONES CONMIGO PORQUE QUIERO QUE SEPAS… PARA QUE SEPAS YA DE UNA VEZ CON QUIÉN ESTÁS HABLANDO POR SI TODAVÍA NO TE HAS ENTERADO (Y TE LO ESCRIBO CON LETRAS MAYÚSCULAS PARA QUE TE ENTERES DEL TODO) QUE YO JAMÁS DE LO JAMASES HE ODIADO A NADIE, ABSOLUTAMENTE A NADIE, PORQUE DESCONOZCO LO QUE ES EL SENTIMIENTO DEL ODIO Y NUNCA JAMÁS LO HE CONOCIDO. ASI QUE ESTUDIA LO QUE TE DE LA REAL GANA QUE ESTUDIAR ES EXCELENTE. YO NO SOLO NO TE ODIARÍA JAMÁS PORQUE QUIERAS ESTUDIAR PSICOLOGÍA O LO QUE TE VENGA EN GANA PORQUE NO HE ODIADO JAMÁS NI A LOS HIJOS DE PUTAS DE LOS NAZIS QUE TANTO TUVE QUE SOPORTAR; NI A LOS CABRONES DE MIS HERMANOS A LOS QUE TANTO TUVE QUE AGUANTAR… ASI QUE UNA VEZ NO SABES NI LO QUE ESTÁS DICIENDO DE MI. HAS DE SABER QUE YO NO SOLO HE ESTUDIADO TODA MI VIDA SINO QUE SIGO ESTUDIANDO CADA VEZ MÁS. SI QUIERES SER PSICÓLOGA Y DEDICARTE AL PSICOANÁLISIS PERFECTO. YO SOY COMO JESUCRISTO. JAMÁS ODIO A NADIE PERO SOLO DIGO QUE LES PERDONE DIOS PORQUE YO SOY FELIZ COMO SIEMPRE HE SIDO FELIZ. PREFIERO SEGUIR CURANDO LAS SOLEDADES DE LOS DEMÁS, LAS NECESIDADES DE LOS DEMÁS, LAS CARENCIAS DE LOS DEMÁS, SÓLO REPARTIENDO SONRISAS ENTRE ELLOS Y ELLAS Y HASTA SI SON LOS HIJOS DE LA GRAN PUTA QUE TANTO ME HAN ESTADO PERSIGUIENDO SIEMPRE, ENVIDIANDO SIEMPRE, INTENTANDO JODERME SIEMPRE. SI NO LOS ODIO A ELLOS SINO QUE LES RESPONDO A TODOS ELLOS Y TODAS ELLAS CON UNA SONRISA ¿CÓMO TE VOY A ODIAR A TI QUE INTENTAS CURAR A QUIENES SUFREN CON LA PSICOTERAPIA? NO. NO TE ODIARÍA JAMÁS POR ALGO TAN SIN IMPORTANCIA CUANDO NO ODIO A TODOS ESOS HIJOS DE LA GRAN PUTA DE LOS QUE TE HABLO. COMO VOY A ODIAR A UNA AMIGA SI NO ODIO A NINGUNO DE MIS ENEMIGOS. YO PREFIERO SEGUIR USANDO LA PALABRA DE JESUCRISTO COMO CURACIÓN DE TODOS LOS MALES NO PARA CURAR A UNO O DOS O TRES SINO PARA INTENTAR CURAR A LA HUMANIDAD ENTERA. ASÍ QUE NO TE EQUIVOQUES MÁS VECES CONMIGO… COMPAÑERA Y AMIGA… NO VAYAS A SER COMO ALBERTO QUE SE EMPEÑA EN QUERER HACER OÍDOS SORDOS Y DECIR QUE HABLO DE RELIGIÓN CUANDO LE HE DICHO MILES DE VECES QUE ESTOY HABLANDO DE LA VIDA. ¿ME HAS ENTENDIDO YA DEL TODO? ESPERO QUE DESPUÉS DE TODO LO QUE ACABAS DE SABER EN ESTOS DOS ÚLTIMOS COMENTARIOS SEPAS YA QUIEN EN VERDAD SOY. UN BESO AMISTOSO, MARIANELA, ES UN PLACER HABLAR CONTIGO Y A VER SI TE ENTERAS DE QUE TE AMO COMO SER HUMANO CREAS EN LO QUE LIBREMENTE QUIERAS CREER Y QUE TE DOY UN BESO AMISTOSO PORQUE NO TE ODIARÍA JAMÁS. ¿NO TE ESTOY DICIENDO UNA Y MIL VECES QUE TENGO EL ESPÍRITU SANTO DENTRO DE MI CUERPO? PUES SI NO TE LO CREES NO IMPORTA PERO ES VERDAD.

  47. Mira Marianela: te voy a citar a toda una galaxia mundial de célebres psicoanalistas para que veas que sí que estudio. Por ejemplo (por no citar a todos porque sería interminable) ahí va la siguiente «pléyade»: Freud, Jung, Maslow, Moustakas, Lee, Sutich, Cohen, Adams, Fourcade, Fromm, Goldstein, Horney, Allport, Murray, Rogers, May, Murphy, Erikson, Bühler, Allen, Chomsky, Sexton, Van Kaam, Klee, Sartre, Stern, Arnold, Heider, Sherer, Werner, Gurwitsh, Husserl, Cassirer, Kuenzli, Mac Leod, Snygi, Combs, Contril, Newcombe, Luchics, Buber, Tillich, Barret, Weckowitz, Matson, Merleau-Ponty, Músick, Sexton, Cooley, Mac Dougald, Dewey, James, Contril, Wertheimer, Koffka, Levy, Cardiner, Benedict, Dewey, Burgental, Maharishi y todos los yoguistas, Prigogin, Oatley, Kilpatrick, Vuttin, Brunner, Mathes, Johnson, Tolman, Angyel. Polanyi. Freikei-Brunswich, Kresh, Mackinon, Sendford, Bateson, Linton, etcétera, etcétera y etcétera; pues bien, cuando los hayas estudiado a todos ellos -ya que deseas ser una gran psicoterapeuta- te apuesto lo que que quieras a que verás cómo cada uno tiene su propia forma y manera de entender el psicoanálisis y que, incluso muchas veces, pero muchísimas más veces de las que ahora estás pensando, no sólo no se ponen de acuerdo en cómo utilizar el psicoanálisis sino que tienen ideas totalmente opuestas en muchos casos. ¿Qué quiere decir eso? Pues que es muy interesante conocerlos para darte cuenta de que no es una Ciencia Exacta sino Especulativa y que dichas especulaciones no son soluciones idóneas para sanar problemas de la personalidad sino solamente aproximaciones nada más y que siempre entran en un «impasse» (como ya expuse en otra parte de estos comentarios) y, sin embargo, si conocieses de verdad a JESUCRISTO, sabrías que jamás se contradice, jamás deja un caso sin solucionar y jamás deja de sanar a quien se acerca a él y le acepta como su sanador no solamente espiritual sino hasta físico; y la Sagrada Biblia Cristiana lo demuestra cuantas veces quieras comprobarlo. Me parece muy bien el conocimiento de las materias humanas y yo he estudiado muchas materias humanas… entre ellas, por supuesto, algunas técnicas de psicoterapia, pero jamás he conocido a nadie que sea perfecto en sus aplicaciones terapéuticas excepto a JESUCRISTO. Así que no estoy hablando ni de Religión, ni de Filosofía, ni de Meditación Trascendental ni de ninguna otra materia (por supuesto que jamás creo en las Sectas porque eso es que ya está totalmente fuera de todo lugar) pero es que, en el fondo, yo comparo a las psicoterapias no cristianas como ideologías psicológicas que no dejan de ser ideologías y nunca he creído que las ideologías (tanto psicológicas como de cualquier otro tipo) sean la solución a los problemas profundos de los seres humanos. Ideas, Marianela, necesitamos ideas para liberarnos de nuestros traumas… y la mejor Idea que he encontrado yo es la Idea del Cristianismo No Religioso (no te olvides decirle a nuestro común amigo Alberto que no se haga el sordo ni el ciego y que sepa que hablo y escribo de modo de vida y no de ninguna religión). Un beso.

  48. Estimados amigos Marianela y Alberto: yo también acabo de enviar un texto en el apartado de Divulgación titulado «A todos los que sufren y todas las que sufren». Estoy a la espera de ver si a mí también me dan la misma igualdad de oportuniDades de que se publique. Porque quiero saber, de una vez por todas y con toda claridad, si es que somos todos iguales a la hora de la igualdad de libertad de expresión cuando estamos respetando la libertad de expresión de los demás. Vamos a ver si es cierto o no es cierto. UN ABRAZO AMISTOSO A LOS DOS Y A VER SI ES CIERTO QUE CONSIDERÁIS A TODOS IGUALES A LA HORA DE TENER LA MISMA IGUALDAD DE LIBERTAD DE EXPRESION POR LA CUAL, Y SI NO LO SABÉIS BIEN OS LO HAGO SABER, ESTUVE YO EN LAS CALLES MADRILEÑAS LUCHANDO CUANDO LOS POLICÍAS REPARTÍAN´»LEÑA» DE VERDAD. OS VUELVO A DAR UN ABRAZO AMISTOSO QUERIDOS AMIGOS.

  49. Pero pepe, la medicina tampoco es una ciencia exacta, y por eso curo mi apendicitis con amor???? no entiendo nada… Pepe, si lo que esperas de una terapia es amor, buscas en el lugar equivocado. Si lo que buscas es que un médico sea perfecto no aceptas que el ser humano comete errores.

    Siendo la medicina una ciencia inexacta sé que «la mayoría de pacientes que entraron a quirófano» ya no sufren de apendicitis, así que bendigo a la ciencia inexacta que simplemente se aproxima y que, aproximándose, puede llegar a curar.

    Mi padre no es violento ni ha bebido nunca. Es un médico muy respetado en la comunidad de Extremadura, sabio en psiquiatría (ha dado cantidad de conferencias muy valoradas sobre el tema), sólo que padece de una patología clínica llamada psicosis, que, gracias a Jesucristo, se lo diagnosticó una psicoanalista (de las bellas personas, no de los hijos de puta nazis) y puede hacer de mi padre gracias a la medicación y a lo que ella le aguanta. Así que ya ves lo diferentes que son nuestras perspectivas y lo reales que son a la vez.

    Al aconsejar a la gente que haga psicoanálisis sólo quiero ayudar y realmente creo que a quien tenga FE en ello será a quien más ayude, así que haré apología del psicoanálisis informando de que debemos asegurarnos de que no nos van a engañar.

    Requisitos básicos:
    – La formación del psicoanalista debe ser completa:
    – Medicina, psicología o psiquiatría
    – Postgrado de 4 años homologado por la Asociación Psicoanalítica
    Internacional
    – Psicoanálisis propio con un miembro titular de la APM (de Madrid): entre
    3-12 años
    – Un año de prácticas psicoanalíticas supervisadas
    – Que sea «de confianza»

  50. No te preocupes amiga Marianela; porque resulta que nunca pudieron conmigo y los que se quedaron cada vez MÁS JODIDOS (y perdona por esta expresión pero es la única verdad y la que lo define con exactitud) fueron todos ellos cada vez que lo intentaron. Cada vez que lo intentaron a mÍ me hicieron fortalecerme cada vez más y cada vez ser más feliZ mientas ellos eran CADA VEZ MÁS INFELICES Y CADA VEZ MÁS DESGRACIADOS SOLO POR SUS CULPAS Y NO POR LAS MÍAS. Sólo lo he contado para que sepas que siempre (sea lo que sea que esté escribiendo o el género literario que esté empleando) SE MUY BIEN LO QUE ESCRIBO, SÉ MUY BIEN LO QUE DIGO Y SÉ MÉ MUY BIEN LO QUE COMENTO. Un beso amsitoso y gracias por comprender…

  51. Se me olvidaba citar una terapia de psicoanálisis que he inventado yo mismo (y perdonen pero no es vanidad sino cierto) para cuando te encuentres completamente solo o completamente sola por la razón o causa que sea. El asunto es tener, a mano, unos naipes españoles (vulgarmente llamada baraja) y realizar un juego muy divertido, donde tienes que emplear no sólo el azar (que no es cuestión de azar) sino la inteligencia y, de esa manera, ocupas tu mente en aplicarla con consciencia y todos tus sentidos ocupados y te olvidas de todos tus problemas. Este juego, al cual llamo Mágico Solitario (y del cual ya he escrito, en alguna ocasión, todo su desarrollo completo y hasta he llegado a transmitir una crónica en vivo y en directo para explicar cómo se lleva a cabo) te libera de cualquier cuestión que te esté desarrollando una angustia por «complejo de soledad» y te sirve para crear un mundo propio donde te llenas de variables que van surgiendo mientras se va desarrollando cada partida y te concentras tanto en intentar sacar el máximo posible de puntos que te sirve para superar la soledad. El otro día lo llevé a la práctica y obtuve un total de 71 puntos en una sola partida (lo cual, sea dicho de paso) es todo un récord que te aporta, además del olvido de la soledad, una inmensa alegría que hace que tu espíritu se llene de energía positiva mientras recuperas la felicidad personal. En este juego es muy importante la Fe que pongas (y me refiero a la Fe cristiana) en la consecución de tu Felicidad jugando al Mágico Solitario. Aunque se llama Mágico Solitario nada tiene que ver, en absoluto, con ninguna clase de magia (que es siempre negativa) sino se un momento mágico que es todo lo contrario; porque las cartas no aparecen por arte de magia sino que salen según estén colocadas al haberlas barajado y sin ninguna clase de truco alguno. En la magia existe la trampa, el engaño, el hacerte creer lo que no existe… pero en el Solitario Mágico no existe sino tu propia inteligencia puesta al servicio de tu persona para superar un momento de soledad. ¿Creéis que la magia llena al ser humano de realización personal? No. La magia sólo es un truco que te hace creer y caer en la falsedad; mientras que este Mágico Solitario (que tiene muchas alternativas aunque el original sea el que yo llamo «clásico» pues puedes crear múltiples variantes) te sirve para superar tu propia impotencia de verte aislado/a y, además, aunque lo nombro Solitario también puede ser jugado por varias personas juntas compitiendo para ver quién saca mejores puntuaciones; luego es una terapia que sirve tanto para lo individual como para un colectivo de personas que se hacen compañía y comparten unos momentos de la vida en armonía pues aquí consiste solamente en jugar sin dinero alguno (no es un juego de apuestas monetarias ni para nada relacionado con lo materialista) sino que es un juego solamente lúdico y, además, no crea adición (como los juegos recreativos de las máquinas tragaperras que te puede arruinar hasta el sueldo de un mes y te crea la ludopatía enfermiza) puesto que el Mágico Solitario se juega sólo por puro placer y gozo y no para sufrir viendo si una máquina te da una cantidad de dinero que pueda compensar todo el dinero que te has gastado y que normalmente pierdes inexorablemente). A lo sumo, si quieres o quieren los que juegan al Mágico Solitario, se puede acompañar con un simple y sencillo café con leche pero eso entra a formar parte de lo que es la buena comunicación personal entre quienes juegan y no como las máquinas tragaperras en las que te encierras en tí mismo y no te comunicas con nadie. En otro orden de cosas en el Mágico Solitario no interviene la artificialidad de una máquina (como ocurre, por desgracia, con muchos juegos que están de moda entre las personas especialmente jóvenes que alienan sus mentes dominados por las máquinas). Además, en el Mágico Solitario no estás sometido/a al azar de las cartas como ocurre con los demás juegos solitarios en los que ya, desde el principio, está determinado si vas a conseguir ganar o estás ya perdido desde el principio si los naipes no están colocados de la única forma en la que puedes ganar (lo cual te frustra continuamente, además de que te aburre el espíritu y te hace repetitivo y automático). En el Mágico Solitario (perdonad si insisto en que es un invento mío alumbrado por Dios) puedes poner en juego tu inteligencia, tu intuición, tu fe al arriesgarte por una alternativa o por otra, a poder elegir cuál es la secuencia que quieres elegir porque no está determinado por el azar (y ya sabemos que la Biblia dice que no debemos jugar a juegos de simple azar) sino que es distractivo, educativo, formativo (pues despierta la agilidad mental) y, sobre todo, terapeútico… por lo cual debería ser aplciado en los juegos que se emplean en las terapias de los psicoanálisis; puesto que te libera de tensiones producidas por agentes externos a tu propia voluntad. En fin, podría seguir hablando de muchos otros beneficios que contienen los Mágicos Solitarios (tanto el clásico como sus múltiples variantes que son casi infinitas o por lo menos numerosísimas). Ya ves, Marianela, cómo Dios puede alumbrar a un cristiano que tiene Fe en Él, a crear juegos que sirven para deshinibir de problemas en momentos de angustias, de soledad o de circunstancias que te están angustiando.

  52. ¿Y el humor? ¿Qué me dicen todos mis lectores y lectoras sobre los valores terapéuticos del psicoanálisis del humor? A mí me han salvado de muchas crisis de soledad (claro que yo me río bastante aunque esté solo) los humoristas como Gila, Trece y Martes, Tony Leblanc, Tip y Coll, Faemino y Cansado, José Mota, El Dúo Sacapuntas, Marica Carmen y sus Muñecos, José Luis Moreno y un tan largo número, por citar solo a los españoles, que me quedaría corto este espacio para citarlos a todos (incluidos grandes artistas de teatro y cine) pero SOBRE TODO ME DIVIERTO MUCHO Y ME SACA DE MUCHAS CRISIS DE SOLEDAD JOSÉ ORERO DE JULIÁN «DIESEL» o sea, yo mismo riéndome de mí mismo para salir de las crisis que siempre me han querido provocar otros riéndose de mí pero… ya lo veis… la mejor terapia para salir de todo eso es partirse de risa de uno mismo para que todos ellos se mueran de envidia. Es la mejor terapia de psicoanálisis humano que conozco y es que cuando eres tan humano como para saber reírte de ti mismo todos los cabrones que te quieren perjudicar se mueren de envida, de rabia y de impotencia (y buena muerte es esa y ya se sabe que en psicoanálisis lo del vivo al bollo y el muerto al hoyo es la mejor terapia). Suerte a todos vosotros y vosotras y reír… por favor… cuando alguien os intente putear.

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