Pueblo manchego

Sol,
tierra y viento.
Dormitan perros flacos
a la sombra de un chopo amarillento,
cantan las ranas
bajo las piedras de un rio seco.

Sol,
tierra y viento.
Huelen las iglesias
a olores limpios de inciensos,
las espigas son doradas
los caminos raídos y polvorientos.

Sol,
tierra y viento.
Las abuelas susurran
en los callejones desiertos,
las chimeneas humean
melancólico humo quieto.

Sol,
tierra y viento.
Tras la verja del cementerio
los muertos siguen viviendo,
viejo pueblo manchego
hecho de anhelos, raíces y tiempo.

3 comentarios sobre “Pueblo manchego”

  1. Estoy de acuerdo con Hacaria. Tiene el poema mucho ritmo y mucha vida condensada en una sola estampa de la realidad… porque quizás la verdadera realidad de nuestros campos manchegos sea, es cierto, la que veía Cervantes a pesar de todos sus honores. Y es que más allá de los honores de un esscritor está la verdad de lo que escribe. Escribe y tal como escribas así serás.

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