Tú. Yo.

Tú.
Tú me dijistes que te quisiera.
Tán fácil de rogar que apenas me detube en creerte. Fué solo un juego, un amor de verano, pero en otoño. Ni siquiera sé si un amor.
No probé de tus prepotentes labios, ni caí en tu cama en la que sé que te comportas como un irresistible ruín. Sólo toquè tu piel y ya eso bastó y me quemó. Y me frustró, tocarte y no tocarte.
Fué dramático, con la belleza que eso conlleva. Y casi hubiese jurado que fué real.
Pero tú.

Tú, lo olvidaste, o eso me hicistes creer. Jugaste hasta la saciedad con mi criterio, haciendome dudar de ti, haciendome dudar de mi. Se que has odiado quererme y se que quieres odiarme y aprendes a hacerlo con facilidad. Fué a oscuras donde me perdí y donde no supistes ver mas.
Tú, te rendistes.
No, en realidad solo te fuiste.
Tú te fuistes.
A dibujar sonrisas en el vientre de alguna. Ella lo hizo mejor, y tu fuistes feliz.
Yo.
Yo apenas te guardo rencor, ¿como iba a hacerlo? si me has regalado un recuerdo que guardaré de por vida. Pero si es cierto que te lo devuelvo con evitación. Y si lo hago no es por despecho, si no mas bien por temor. Y es así. Has llegado a tener tanta influencia en mi que temo por mi y dudo de tus limites, y de mi capacidad para soportarlo.
Yo.
Yo… Ahora es distinto, ahora yo decido cuanto me importastes y mientras, sigo con mi vida y me arropo cada noche en la cama de un hombre al que yo decido cuanto querer.

Tú me lo enseñaste.
Yo que lo aprendí.
Tú que te olvidaste.
Yo te llevo aquí.

4 comentarios sobre “Tú. Yo.”

  1. Se esté de acuerdo en todo lo que dices o se esté de acuerdo solamente en parte de lo que dices, es buen texto para reflexionar. Estoy de acuerdo en que si a mí alguien me hizo un daño sentimental lo recuerde de por vida… pero sólo como un recuerdo nada más y ya superado de tal manera que no siento nada más que ese recuerdo ausente, por supuesto, de sentimiento inolvidable. Eso no. Particularmente creo que cuando alguien (sea de género masculino en caso de ser mujer la víctima o sea de género femenino en caso de ser hombre la víctima) te produce un daño sentimental lo mejor es seguir el Camino… y no volver la vista atrás ni seguir sintiendo por esa persona nada más que, en todo caso, misericordia pero dejando bien claro que no es de pagar con la misma moneda a otro ser inocente que no tiene la culpa. En esta vida hay que saber cuándo de verdad el recuerdo te obliga a repetir con otros inocentes el daño que te hicieron o cuando de verdad eres superior a ese recuerdo y no haces daño a ninguna otra persona sino que encuentras tu verdadero amor y no jugando contra nadie. Por eso digo que tu texto es muy bueno para reflexionar se esté de acuerdo en todo o se esté de acuerdo solamente en parte de lo que has escrito. Si alguien no te amó simplemente olvida que no te a amó y recuérdalo durante toda tu vida para no hacer lo mismo contra otra persona que no tiene la culpa. Si de verdad amas a otra persona… ¿por qué seguir recordando a quien no te amó? Ama a otra persona pero no pienses en la otra persona sino que recuerda que ahora puedes ser feliz mientras que la persona que te hizo daño sentimental posiblemente esté sufriendo más de lo que crees cuando ni la tienes ya en cuentas. Pensar en alguien mientras se ama a otra persona no es amar a otra persona sino buscar en otra persona una salida para olvidar a quien te dañó. Perdona que te diga que si amas a alguien de verdad pero estás pensando en la persona que te daño es un grave error porque sigues dando valor a la persona que no merecía tu amor. Espero que ese no sea tu caso.

  2. Creo que no has captado el mensaje. Te resumo un poco.
    A lo que me refiero es a esa persona que te enseña a amar, y esa relación a veces no cuaja, no hay daño sentimental simplemente no funciona. Pero es extraño ver como esa persona ama a otra y como uno mismo aprende a querer mejor a otra.
    Yo si lo recuerdo es con cariño, por eso para mi ese recuerdo es un regalo.
    Espero que ahora lo veas desde otra perspectiva. Un saldo.

  3. Gracias por tu esclarecimiento. Ahora comprendo mucho mejor lo que has escrito y lo enfoco desde ese punto de vista. Efectivamente, hay momentos vitales muy importantes en nueestras existencias en las que nos entran sentimientos fuertes de amor que, aunque no cuajen en amor sí son expoeriencias de amor. Antes de amar a mi esposa que, al fin y al cabo, es el único amor verdadero de toda mi vida, es cuierto que experimente otros sentimientos de amor debido a algunas mujeres que me los hicieron sentir. Es cierto que, al recordarlas, nunca jamás siento rencor contra ninguna de ellas. Es cierto que guardo de por vida sus recuerdos pero no para seguir sintiendo aquellas sensaciones amorosas sino por agradecimiento a ellas que fueron las que me prepararon sentimentalmente para amar de verdad a mi esposa cuando llegó la verdadera ocasión de mi vida de saber que el amor es algo tan profundo que sólo una vez se ama en la vida con total renunciación. Esa renunciación sólo la siento con mi esposa, pero reconozco que hubo otras mujeres por las que tuve sentimientos amorosos (no digo amor sino sentimientos de amor que son dos cosas diferentes). Cierto es que, como dices tú, no se puede (o no se debe) guardar rencor hacia alguna persona que te hizo sentir esa especie de preparación amorosa; porquje aunque no fuesen el verdadero amor sirvieron de escuela amorosa para los sentimientos. Las recuerdo. No las olvido. Aunque nunca jamás las cambiaría ya por la chavalilla con la que estoy casado… claro que son recuierdos felices (agridulces tal vez pero felices) de por vida (lo cual escribes en tu texto y estoy de acuerdo yo también en que es cierto). Son, como bien escribes, juegos de amor… experiencias positivas de juegos que sirven para asentar el momento en que te llega el verdadero amor. No estoy bhablando de los «amores libres» (en los que no creo ni nunca he creñido y por eso jamás los eh ejercitado) sino en esas nobles experiencias de ir aprendiedno a amar. Bueno. Ahora ya comprendí mejor tu texto. Un abrazo amistoso.

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