Te perdí

Te perdí, te dejé ir y eso significó soledad, la busqueda infinita del ser que pareciera no terminar jamás; pues es como el viento que sopla pero no sabes donde terminará.

¿Cual será la ultima vela por apagar?

A veces quisera renunciar, navegar por las aguas de la lejanía, anticipar mi suerte con mis actos, desaparecer entre la bruma y despertar en un mundo de eternos caudales.

No podría volver jamás, no haría falta volver, pues aunque renuncie a una vida, mi corazón no olvidará tu nombre.

Quizás algún dia te llegue una carta del viajero que prosiguió su rumbo, y entre hoja y hoja, una imagen, un atardecer sin sombras, la gloria firmada con tinta.

Cuando vuelva, tal vez te hayas ido, tal vez ni me recuerdes, tal vez…

Y ya nada será como antes, ni la voz de mis palabras, ni este mundo sin etiquetas.

6 comentarios sobre “Te perdí”

  1. Nunca se pierde del todo, NASIA. Tu texto me ha llegado a lo profundo del alma. Yo tengo un lema que me viene ahora mismo al pensamiento: “Si amas es que vives”. ¿Y cuándo se deja de vivir? Si no lo deseas nunca mueres. Viajar entre hoja y hoja como tú bien expresas. Quizás escribir un Diario donde a cada párrafo le insuflas la magia del encanto natural. Viajar rodeado de sueños por todas partes como isla en medio de la alta mar. Y llegar a quedar conquistado o conquistada por esa sensación que tú llamas “la voz de mis palabras”. Te aplaudo una vez más.

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