EL DÍA

En la tarde observo este presente.
Aquí, donde mis pies soportan mis sueños,
o lo queda de ellos.
Constato la benéfica simplicidad del verso.
Lo escrito forma parte de una extraña memoria
de pan de ángel.
La terquedad del poeta le invita a sucumbir
a los frágiles adjetivos;
me quedo con muy poco;
adivinar si la verdad humana sigue siendo,
esa verdad constatada en cada nueva primavera.
Poco más, y es poesía
ese dulce ver el día como un regalo
¿ Del cielo ?
¡ Y por qué no !
Rompamos el denso velo en loca sabiduría.
Nazca o no nazca, el día es
un regalo envuelto en poesía.

12 comentarios sobre “EL DÍA”

  1. Pregunta esencial, amigo Greko. ¿Nace del cielo o no nace del cielo esta musa que a algunos nos atrae como imán del espíritu? Merece la pena pensarlo. Merece la pena analizarlo. Merece la pena hasta sentirlo, vivirlo y, sobre todo, experimentarlo. ¡Por qué no! Buena exclamación, compañero, pero sobre todo la respuesta, para mi forma de entenderlo, es romper la loca sabiduría de los «normales» que no saben más que aplicar normas moribundas a las creaciones de sus ¿vidas? y adentrarse en esa imaginación que convierte al poema en sustancia vital. ¿Cómo seguir el camino de las verdades humanas? Yo lo tengo muy claro. Huyo de lo denso de los existencialistas para quedarme con lo fluido de la espiritualidad. Me parece que es imposible mezclar en síntesis ambas potencias creativas. O estás del lado de lo errático o te encuentras a ti mismo en el camino de lo verdadero que eres tú y lo que tú decides. El Día. Buen título para empezar a poetizar con las verdades de nuestras almas y ajenos a las realidades de quienes materializan las expresiones con las matemáticas de las conveniencias. ¿Puedes alear ambas cuestiones, amigo Greko? Para mí es un imposible porque he decidido formar parte del Reino de la Verdad. Poesía. Buen camino para ver el dulce regalo de Dios. Si se me critica por ello es para mí un placer. Supongo que tu placer está en plantear preguntas sobre las verdades humanas mientras piensas en esa constatada nueva primavera. Son posiciones, amigo, son posiciones para contar a los demás las cosas que poetizamos. Para mí son posiciones donde me ubico para sentir. Posiblemente estamos expresando sentimientos. ¿Y cuándo llega la noche? ¿Qué se siente versificando sobre El Día cuando llega La Noche? Un abrazo amistoso y cordial.

  2. «Esta tarde observo este presente». Comienza así tu interesante poema. Yo veo la tarde de este presente y, si quieres que te diga la verdad, anhelo la tarde aquella del pasado en que conocí algo nuevo en mi existencia, ¿Fue la poesía o fue el sueño de la poesía? Feuron ambas cosas unidas para formar el sentido poético de esta existencia en que maduramos mientras seguimos escribiendo poemas. ¿Es la simplicidad de un verso la verdadera valía de un poeta? Yo es que creo que sí. Un abrazo.

  3. «Adivinar si la verdad humana sigue siendo». Buena idea en medio del poema. Cuando estamos sentados ante la página en blanco siempre nos preguntamos qué clases de verdades vamos a transmitir hacia los demás. Buscamos en nuestro interior para vaciarnos de prejuicios y, sin embargo, siempre nos queda algo por contar y que no hemos podido transformarlo en palabras. ¿Será esa la verdad humana que sigue siendo verdad aunque no se cuente? El criterio en que medimos la poesía debe ser el sentimiento para poder decir que somos tales como escribimos o tales como queremos escribir. El punto «cero» que narré hace años en Vorem me hace recordar siempre que la verdad de mí mismo no depende de mí mismo, sino de lo que siento dentro de mí mismo. Esa es la porción poética que tenemos que exprimir para darla consistencia de Verdad. Por eso busco la sinceridad para expresar poemas que, de otra manera, serían sólo ristras de palabras. Pero ¿y las ideas? ¿Qué sucede con las ideas que queremos transmitir de manera poética? ¿Frágiles adjetivos como tú señalas en tu texto? Yo no creo que los adjetivos se dividan en frágiles o duros, sino en flexibles e inflexibles.Toda una sensación poética corresponde a una flexibilidad poética, Y, sin embargo, seguimos sabiendo que existen inflexibilidades no propias de nosotros sino inculcadas en nosotros. Es la trama de ambas posiciones poéticas las que me llevan a la misma conclusión que expones: «¿Del cielo» ¡Y por qué no!». ¿Por qué tenemos que admitir, en contra de nuestra voluntad, las formas erróneas de ser y de actuar que han impuesto en un mundo terráqueo cada vez más obtuso? Si somos poetas es para sentir que hay objetividades absolutas con las que manejamos los criterios comunicacionales- ¿Todo relativo? Eso sí que es una falsedad porque va en contra de lo que todos sabemos pero muchos desean ocultar. Quizás escribir poesía sea, como tú dices, «romper el denso velo» con el que nos quieren ocultar verdades. ¿Para qué complicamos los poemas si se pueden expresar dejando que el corazón funcione tal como Dios hizo que funcionara?

  4. Yo al menos lo veo así porque lo siento así, amigo Greko. Lo que no puedo hacer ni voy a hacer jamás es traicionarme a mí mismo porque bastantes traiciones he tenido que soportar como para hacerlo conmigo mismo. ¿Comprendes ahora por qué tengo solamente 18 años de edad? Un abrazo amistoso.

  5. «Lo escrito forma parte de una memoria extraña». Bien, amigo Greko, bien. Toda memoria tiene un alto porcentaje de sorpresiva extrañeza pero… ¿qué es poetizar salvo dar sentido a esa memoria que se nos ha quedado impregnada en el sentimiento? Si somos capaces de poetizar es porque somos capaces de ser siempre jóvenes eternos. Lo que profundiza de verdad en toda la poesía escrita y en toda la poesía hablada es ese sentirnos vivos de verdad. Si logramos vigorizar nuestra memoria la poesía fluye como de un manantial lleno de palabras que rebasan el mundo de lo cotidiano para convertirlo en mundo mágico. Eso es tener 18 de edad siempre y estar siempre enamorado de una chavala de 16 años de edad con la que te has casado. Eso es lo que más me importa de toda la poesía. Ser capaces de llevar a cabo la densidad delos sentimientos y aprehenderlos para poder exponerlos y que los lectores y lectoras nos comprendan porque los sienten como partes de sus vidas. O la poesía es meterse en la piel de quien nos lee o queda solamente como lujo artificioso nada más. Tú dices «Aquí, donde los pies soportan mis sueños». Y dices bien. Pero yo también digo que el corazón es parte esencial en ese soportar la esperanza de ver nuestros sueños cumplidos. Un abrazo de amigo verdadero.

  6. Me detengo ahora en eso de «la benéfica simplicidad del verso». Quizás sea que yo tengo la costumbre de simplificar la existencia para hacerla comprensible y por ello la poesía la tomo como sustancia transmisora para toda clase de personas. Quizás. Pero meditemos por un momento en eso de la «benéfica simplicidad». ¿Qué es más difícil de expresar? ¿Palabras inconexas, intricadas y unidas por caracteres ausentes de contenido o palabras conectadas con el espíritu del poeta que se se transforma en poema no sólo lucido sino, sobre todo, lúcido porque nos abre su mente hacia los demás? El poeta se abre y no se cierra. El poeta vive para que los demás vivan sus poemas. ¿Qué sucede con los poetas experimentales que hacen sufrir a los lectores y a las lectoras porque se han convertido en inexcrutables? La simplicidad. Ese es el asunto. La simplicidad de palabras hermosas, palabras dignas, palabras que llenan el espíritu cuando las estás escribiendo y llenan el alma cuando las estás leyendo. ¿Cuál es la tan expoliadora consecuencia de los «oscurantismos» poéticos? ¿para qué sirve observar el cielo, el mar, la tierra…. y no ser capaces de expresar a todos y a todas lo que sientes al ver el cielo, el mar, la tierra… ? Que vengan los «dioses» de las «complejas composiciones» para explicar lo que hay detrás de la oscurantista creatividad que a nadie le llega a lo profundo del corazón. ¿Decir que eso es poesía? ¿Cómo nos atrevemos a decir que eso es poesía? El céfiro de las «alas de plata» de las palabras bellas es poesía. Quizás hasta estés de acuerdo conmigo. La simplicidad no quiere decir pobreza de léxico ni de gramática sino todo lo contrario. La simplicidad quiere decir que tienes capacidades creativas lo suficientemente desarrolladas y amplias como para elaborar poemas «con luz» en lugar de «oscurantismos». Y esa es una gran diferencia, amigo Greko.

  7. «Ese dulce ver el día como un regalo». Después de soñar toda la noche entera nos queda el día para poder vivirlo. Vivir el sueño, Greko, y dejar lo superficial de la naturaleza humana oculto en el rincón de las vanidades. Quizás haya que reflexionar un poco más antes de invitarnos a la fiesta de los que no queremos perecer en medio de lo mundano. A lo mejor es que sigo soñando…

  8. El Día: El tìtulo de tu poema me hace pensar en el día de hoy, tan diferente al día de ayer y tan distinto al día de mañana. Y, sin embargo, todos los días contienen sus propios afanes que los igualan en un punto de encuentro: el poeta y su musa ante una página en blanco. Ya hemos hablado de esto en algún momento pasado que sigue estando presente. El Día: factor esencial para que podamos inspirarnos al llegar la Noche. Un abrazo cordial.

  9. «Nazca o no nazca, el día es». Pero sucede que nacer a la poesía es haber nacido a la existencia sin que nadie lo haya impedido. ¿Cuántos poetas han muerto sin poder ver el día? Preguntemos a la conciencia de los seres humanos que sienten de verdad lo que son los seres humanos. Nace el día con su consecuente poema al ver la luz. ¿Cuántos poemas de luz han sido abortados por el simple capricho de no dejarles ver la luz del día? Por las noches, dialogando con sus almohadas, algunos piensan…

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