Tibet.

En que momento quedaria el dia pobre de riqueza en compañia,
si de maneras sanas y devotas recuerdo tu cara hoy dia.
Entregare por fantasia, en sutileza, mi oracion muda.
No recuerdo algo igual antes de ti,
de ti niño inocente y de montaña.

Que de tanto que tienes no tienes nada,
mas esa vida lejana y como inexistente
te vera crecer.

Anduve entre ellos en forma de animal,
asi parece,
como del monton de los mundos sacados de aquellos libros abandonados
que alguna vez pudiste encontrar.

Quiero retenerte por siempre para asi poderte ver,
que sin saber dije bajo mi inocente expectacion…hablare de ti.

Nunca y jamas dije nunca, vi la devocon tan ardiente en sangre.

No sere yo quien moje los pies de la tierra.

Hoy soy un simple molinillo girando sin esfuerzo
al compas de inercia de quien intenta saber.

Fui la ventana extraña y como tal deje ver,
y vi que eras tu el exterior.

Que la duda se comparte, y la curiosidad variable,
al no tener palabras recurre al corazon.

En mi partir os llevo y solo digo…gracias.

Entendi sin idiomas, vivi sintiendo, asi que…simplemente gracias
bajo la insistencia de mi sonrisa.

Hable en silencio y
la piedra tambien.

Nadie interrumpio.

El sonido vibraba y
la magia apresurada,
alucinada,
se acerco y me beso.

Que lindo fue.

Un comentario sobre “Tibet.”

  1. Precioso canto, NASIA. Esa combinación del sonido inmerso en la expansividad de los silencios es impresionante. Tu loa se me representa canto al sentimiento de persona sin fronteras y por eso lo siento como una gran característica humana.

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