Una coma, quizá un punto

Y como el interludio de nuestro querer,
ahí estuve quejando y cosiendo,
mirando que esto no es detener el tiempo,
que ya no sorbo igual del vaso,
que no quiero volverte a ver diciendo:
«Ya no somos cómplices de la sonrisa que tararean los baños de aquel bar»

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