Ya no era yo

Ya no era yo sino una ilusión
ascendiendo por el misterio de un balcón abierto
en el cual la luna resbalaba su sueño
por entre los cielos de mi afán ligero.

Ya no era yo sino una niebla
envuelta en los ojos de la noche oscura…
y allí, en el temblor de los geranios,
el bálcón abría la magia y la sorpresa.

Ya no era yo sino unos ojos radiantes
buscando la luz del eco generoso
y tu voz sonaba a canto de sirena
varada en el balcón abiertos a las estrellas.

Ya no era yo sino un corazón batiendo
miradas salidas de lo internamente humano
y la luna disponía su potencia luminosa
para sentir que allí había amor esperando.

Ya no era yo sino un sostener el alma
para no quebrar el momento de las dudas
y allí, en lo alto, las estrellas
bailaban una rumba de alivio a mis temblores.

Ya no era yo sino un cálido sedante
para el golpar del tictac de los relojes
y entonces me entendí con tus palabras
para ser otro distinto y diferente.

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