Cuando me embriago del dulce veneno
que brota de tus labios al besarte,
ya tienes todo lo que puedo darte:
mi alma, mi dolor, mi amor, mi seno.
Si yaces en mis brazos estoy lleno
.Y aquí sigo, en este extraño mundo desconocido, en el que, supongo, existimos solos, pues solo naces y solo mueres, y durante el transcurso de tu vida conoces y olvidas a seres iguales que tú, cada uno como una independiente esfera que intercambia materia, energía y mensajes inteligentes con el exterior; y no es libre sino solo.
.Yo me encuentro en mi propio mundo tras mis ojos, que observan ante un filtro, que en mi cabeza, transforma las cosas que pasan a través de su increíble capacidad de metamorfosis ilógica.
.Y descubro que siendo consciente de la relatividad de las cosas, las recibiré con sentido del humor, lo que me ayudará a sentir de cerca el propósito de todo ser humano: la propia felicidad.
Vienes y te vas,
vienes, te olvido,
te vas, me acuerdo,
recuerdo…
No puedo más
Me duele el estómago.
Lejos, no te veo y yo misma, pero aquí no respondo.
Te acercas susurrando a la piel
frío, sedoso, especialmente diferente, serio.
Serio de amor o dolor.
Asqueada de incertidumbre, pobre en palabras verdaderas
y rica en todas las demás,
me pierdo.