Invitación (41)

¿Por qué habría hecho eso? Quizá los nervios, esta maldita tensión no le dejaba pensar con claridad, la niebla y el silencio no le dejaban pensar. El corte en su mano le había hecho sentirse alerta, por un momento pensó en salir de su escondite, chillando, con el cuchillo en la mano contra esa silueta misteriosa que le asustaba. “Pero esto es la vida” pensó, aquí no hay dos oportunidades, si el hombre dispara y lo mata no vuelve a aparecer diez calles más abajo con los puntos de vida rellenos.

Todo indica que la silueta del otro lado de la niebla conoce su situación de forma aproximada, por lo que la jugada de la lata no ha sido tan delatora, puede que, al contrario, le sirviese para distraer un par de segundos su atención. Ha sido un catalizador que dispara la necesidad de hacer algo con ese cuchillo ya. Quizá el instinto sea más certero que la razón, como cuando tiramos una piedra sin pensar, o chutamos a gol sin mirar. Sigue Leyendo...

Invitación (40)

Estaba nervioso, la tensión se notaba en el ambiente… tanto que se podía cortar con su cuchillo, intentó tranquilizarse un poco, no podía.
Palpó rapidamente en el suelo, mientras oía que los pasos del agresor se acercaban cada vez más, Paul notó algo… ¡Eran latas!, dos pequeñas latas de conserva oxidadas y abiertas.
Intentó agarrar una, cortándose los dedos de su mano zurda, mas no podía gritar, el hombre gigantesco estaba bastante cerca.
Notaba que su mano sangraba abundantemente, no obstante cogió una de esas latas y la lanzó al lado opuesto de la travesía… Sigue Leyendo...

invitación (39)

Paúl observó entre las rendijas del cubo de basura metálico. La sombra de un hombre gigantesco no le dejó lugar a duda. Allí había una persona buscándole entre los materiales de desecho. Llevaba una pistola en la mano y apuntaba hacia los cubos. Se fue acercando lentamente. Paúl seguía manteniendo la respiración. El sudor frío se le hizo ahora caliente mientras la niebla, espesa, era un elemento que le ayudaba en su labor de quedar oculto a los ojos del siniestro personaje que le buscaba para descerrajarle los sesos de un disparo fatal. Pensó en Bianca y cerró ligeramente los ojos mientras el cuchillo le temblaba en la mano diestra… Sigue Leyendo...

Juventud, estudio…: ¿y qué podemos hacer?

Cuando se alcanza ese momento en el que los jóvenes universitarios asumen su “derecho” a ir o no a clase, la vida académica se reduce a las presencias en los exámenes, el fotocopiado de apuntes, el pequeño esfuerzo para sacar el mínimo…y poco más. Estudiar se ha convertido en una “salida” para unos años. Luego…pues la vida es tan plural que podemos aparecer en el pináculo de una iglesia contando huevos de cigüeña. ¡No lo sé! La calidad y el compromiso con el conocimiento se disuelve en muchos sectores de la universidad. No se puede obligar a las familias a financiar un “crucero de calle en calle, de bar en bar y de cenas por compromiso” porque se está en la “edad del estudiante”. Es un tópico como otro cualquiera. No se desea estudiar porque no gusta, porque la inteligencia se queda ahí, en ese espacio reservado al descanso en el sofá y la musiquita en los oídos, como dos conexiones con el más allá del efecto placebo. Sigue Leyendo...