La leyenda de la orquídea negra (3)

Aquella parejita creció y con ellos su amor fue en aumento. A escondidas se escapaban a un lugar secreto, allí se prodigaban besos y caricias llenos de deseo, su ardiente juventud saciaban con frenesí. Eran dos locos enamorados jurándose su amor a diario.

– Javier…¿ me quieres solo a mi?

– Sí Lucia, solo a ti, bien lo sabes, me robaste el corazón el primer día en que llegué a tu casa.

Ojos cerrados

No, no estoy dormida, pero me niego a abrirlos… porque lo de ayer fue real, porque quiero seguir suspendiendo el momento de verme reflejada en sus ojos.

La luz tenue del amanecer interrumpe, atraviesa mis párpados, como la realidad queriendo invadir mis sueños, es inevitable… pero aun no tengo ganas de verle la cara. La luz es mas fuerte y siento que el despertara pronto tambien… me levanto? escapo antes que el sea el que me despierte? hacia donde?… no tengo ganas de enfrentarlo.

Lo último.

Lo último que vi de ella fue la punta de su pañuelo amarillo diciéndome adiós desde la costa. Después… todo fue silencio… y silencio… y mucho más silencio entre las brumas marinas de la soledad hasta que se me convirtió en un verdadero olvido.

UNÍOS A LA CORRIENTE

Vorem, como un caudaloso río,
calma su impulso y evoca las memorias.
Historias de ausentes, que fueron afluentes,
vertebradores del blanco en la pantalla.
Hoy, los pájaros pintados de la dulce Alejandría
preguntan…si en este día
perderán su calma o se ausentarán del refugio.
Porque si algo nace de la trascendencia de Vorem
es la claridad, el silencio una verdad
que se retoca e hilvana,
con la fina porcelana de un café
y un comentario.

Ahogada

El agua está fría, pesada
los ojos me arden,
no logro respirar
primero lucho y me niego a su fuerza
agotada, me dejo llevar por su furia.
Mientras las olas me envuelven,
mientras juegan con mi humanidad,
el mar reclama mi cuerpo; los cielos mi alma.
Mientras el dolor desaparece
mientras se me olvida quien soy yo
se desprendía de mi; sí, el mar se canso de jugar.

en otra ciudad

En otra ciudad se piensa distinto, se vive distinto es que cambia tu perspectiva inmediata, deberiamos vivir cada dia en otra ciudad para ser todos, para ser todo y no no ser sólo uno. Para ser sólo uno, prefiero ser nadie porque siendo nadie o no teniendo nada se puede ser liviano. Arraigarse es bonito pero volar tambien lo es, yo prefiero volar por eso soy ruso, chino, loco, amante, estudiante, vendedor de dulces, policía y ladrón.

Esto siento porque estoy lejos de casa, y estamos aquí para decir lo que sentimos o escribirlo, mejor dicho.

Los Pitufos y la número 8.

La mañana ha sido totalmente aciaga para nuestro equipo de baloncesto. Hemos sido batidos por la número 8 y sus compañeras. Los Pitufos están desolados. Como sé que no hay nada que me una a ellos, salvo estos pequeños momentos de pasar el rato intentando lo imposible como esto de batir a la número 8 y sus compañeras, pues no me preocupa lo que vaya a pasar en la terraza donde nos hemos sentados con nuestras rivales. La número 8 está dispuesta a hacer estragos por la chuleria y el osado atrevimiento de Andrés, Javier, El Tocino Bakunin, Carlos y Constancio. A mí ninguno de los 5 me puede echar en cara nada pues al menos he anotado un punto y ellos no han anotado ni uno tan siquiera. Por eso, una vez sentados en la terraza frente a ellas, yo estoy tranquilo pues he cumplido con mi labor. !Ellos!. !Ellos 5 son los que no han anotado ni un sólo punto!… así que a mí que por favor no me ataque la número 8 que me mira con alguna aviesa intención más yo, como no tengo nada que ocultar ni le he hecho ninguna falta, por lo menos conscientemente, pues aguanto su mirada sin tener que avergonzarme de nada. Sigue Leyendo...