Por caminar por veredas izquierdistas
terminé en contra de ideas fascistas
acabé por concluir que son lo mismo
políticos con oscuros lados de cinismo.
Anduve por la acera del cantautor
me topé con un alma libre anarquista
pero unos pasos allá hubo un cantor
que decidió hacerse monje budista.
Soy una valiente. Lo sé porque estoy curtida en mil batallas. Y aún así sigo seduciendo a quien se me acerca. Estoy rodeada de buenos, que me quieren y me apoyan. Y no es de forma gratuita pues les doy mi cariño, sentido del humor y constante alegría cada día.
Soy una valiente y una cabezona. Me dejo llevar por lo que siento. Y por ti siento tanto que no dejaré de luchar por no perderte hasta el último día. Si gano, no hay más premios que el quererte. Si pierdo, todas mis cosas buenas ganarán el pulso. Me encontraré de nuevo a mi misma, me sumergiré en nuevos proyectos, me apuntaré la lección aprendida y a ti te dejaré para inventarte cada mañana. Sigue Leyendo...
El andén de la estación de trenes estaba desierto. Allí solamente estaba ella, andando de un lado para otro esperando. Iba envuelta en un abrigo gris y por debajo asomaba una falda recta, también gris. El eco de sus tacones resonaba en la estación vacía.
Ella miraba de vez en cuando a su alrededor, expectante, pero con disimulo. De pronto, se oyó el eco de un tren. El tren apareció y se detuvo justo a su lado. Volvió a mirar por última vez y de pronto de sus ojos surgió una sola lágrima, que cayó por su mejilla y fue a dar a la solapa de su abrigo. Entonces, como si hubiera tomado una decisión, se giró y subió al tren. Al cabo de unos minutos el tren arrancó y desapareció en el horizonte. Sigue Leyendo...
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