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Saltamontes

Era su palabra clave. Cuando se provocaban tanto hasta discutir, era el freno de mano. La forma de recordarse que se querían más que lo fuerte que fueran los gritos. «Saltamontes». Dicho con los ojos como platos, como el que se ve al borde de un precipicio a punto de caer. Frena o nos estrellamos. ¡Saltamontes!

Pero por olvidarse de lo que se querían, se olvidaron de su clave, y ya estaban estampados contra el suelo.

Ella a veces esperaba oírlo, o que él lo escuchara. Un día le pudo el recuerdo y no pensó demasiado. O no friamente.
Escribió «Saltamontes» por las calles cercanas a su casa, esperando a que él lo leyera y recordara lo que significaba.
Él pasaba todos los días justo por delante de una de las pintadas sin que su memoria hiciera caso. Hasta que un día, en esa misma calle, se topó con una pareja discutiendo. Con vergüenza ajena, y propia al verse reflejado en ellos, giró la mirada hacia otro lado, hacia el punto exacto donde se topó de nuevo con la que era su clave. «Saltamontes». Recordó entonces lo que quería decir para él, para ellos, sin pasársele si quiera por la cabeza quién había estado detrás del rotulador que la escribió.
Siguió recorriendo calles, aturdido por los recuerdos que habían comenzado a sucederse como secuencias de cine, y las otras pintadas empezaron a aparecérsele donde siempre habían estado pero nunca las había visto. La cabeza le daba vueltas. No podía ser ella. No podía haber ido escribiendo por las paredes. No podía estar pidiéndole una tregua. Sigue Leyendo...

J

Siento que te hayas olvidado de que hablábamos como amigos, de que cuidamos el uno del otro, de que te preocupaste por mí en unas ocasiones y yo de ti en otras, de que nos besamos y nos abrazamos, y nos dijimos lo que más nos gustaba del otro. Siento que te hayas olvidado de lo bueno que vivimos. Yo, en cambio, me he olvidado de lo malo. Quise mucho a la persona que conocí y lamento no habértelo dicho al despedirme, aunque tampoco creo que hubiera cambiado nada. Siento haberte desconocido cuando la aventura acabó. Ojalá nos volvamos a encontrar. Sigue Leyendo...

El sonido del tiempo al pasar

Me dolía el sonido del tiempo al pasar, que no me dijeras las palabras que esperaba que me dijeras, que no me dieras una grata sorpresa, que nadie más pensara en ti como yo lo hacía y que tú no pensaras en mí de la misma manera. Me dolías tú y la lejanía. Me dolía tu cobardía, o tu valentía de enfrentarte a esto más hábilmente que yo. Me dolía no tenerte, perderte, escribirte en lugar de abrazarte. Me dolía todo lo que dejaste entrever y lo que dijiste dejándolo ver del todo. Me dolía que quisieras dármelo todo para luego arrebatármelo en un suspiro que no era por mí. Sigue Leyendo...

Enorgullecimiento

Y esta mañana allí estabas tú. Con tu bigote canoso y tus gafas. Con camisa clara y pantalón de traje y con el maletín en la mano. Llegaste a la puerta y me viste con mis compañeros. Ibas a uno de tus juicios y te paraste al verme. Me acerqué y tu mirada respondía enorgullecimiento y aprobación. Aquel era el sitio que tú hubieras rondado más. Me abrazaste con un brazo sin llegar a soltar el maletín con el otro y me diste un beso en la mejilla, transmitiéndome el ánimo, el cariño y la enhorabuena al encontrarme, en el lugar en el que tú desempeñabas la profesión que tanto amabas, empezando la que a mí tanto me apasiona. Lo sé. Sé que estabas allí. Sigue Leyendo...

Un lugar de Granada

A un hijo se le quiere desde antes de nacer. Y contando con eso, cabe pensar, que me querías desde antes que yo a ti.
Queremos que los hijos entén impregnados de aquello que amamos. Y tomando esa premisa por norma, diré que quisiste dejar en mí una parte de ti, algo que te encantaba, y por si yo era, lo que fuí, la única… me pusiste el nombre de un lugar de Granada.

Soy Valiente

Soy una valiente. Lo sé porque estoy curtida en mil batallas. Y aún así sigo seduciendo a quien se me acerca. Estoy rodeada de buenos, que me quieren y me apoyan. Y no es de forma gratuita pues les doy mi cariño, sentido del humor y constante alegría cada día.

Soy una valiente y una cabezona. Me dejo llevar por lo que siento. Y por ti siento tanto que no dejaré de luchar por no perderte hasta el último día. Si gano, no hay más premios que el quererte. Si pierdo, todas mis cosas buenas ganarán el pulso. Me encontraré de nuevo a mi misma, me sumergiré en nuevos proyectos, me apuntaré la lección aprendida y a ti te dejaré para inventarte cada mañana. Sigue Leyendo...

Borrador – A

Eres una bondad que no quiero herir. Aunque también eres cobarde. Te falta la valentía del que dice las cosas tal y como las siente. Y en tu bondad va implícita cierta necedad. A veces no puede uno exponerse tanto, pues acaba señalando dónde herir.

Agridulce

Lo agrío de lo agridulce de echar de menos es que duele que te esté faltando algo. Según el caso se puede hacer algo o no para calmarlo, pero por lo general no es agradable ni cuando puedes servirte de una llamada de Skype como placebo.
Lo dulce viene dentro del sentimiento que provoca que eches de menos. Hay algo a lo que estás unido, que te tiene imantado. Y eso, quieras que no, es bonito.

L

Lo sé desde hace tiempo, casi desde que te conozco.
Siento como si una parte de mí estuviera en tí y una parte de tí en mí, como si juntos nos complementáramos. Por eso, por creer que nuestra unión inerte era irrevocable, me he estado permitiendo demasiados lujos. Daba por hecho que siempre estarías ahí, que ese «nosotros» podría esperar. Otra veces me he distraído demasiado y he pensado que no podía corresponderte y te lo he dicho. Pero luego lo que siento siempre vuelve. Y no sé realmente si puedo corresponderte o no, porque no sé que hay de mí en tí exactamente. Pero sé que siento, que quiero saber de ti, que quiero pasarme horas mirándote y abrazándote, que quiero hablar de todo contigo, que serías un digno compañero de viaje… Y no sé cómo se llama eso, ni quiero.
El miedo está por todos lados, y quizás ahora esté pagando el miedo que he tenido y tengo. Sigue Leyendo...

Aquel

Aunque doliera como dolía, sentía tanto por tí, que lo estoy echando de menos por lo viva que me hacía sentir; Aunque quizás tampoco estuviera segura del nombre que tenía aquel sentimiento, pero me llenaba de ilusión y tenia una finalidad clara, que eras tú. A pesar de lo que me dolías, pensarte me trae el sentimiento más vivo y sincero de los que recuerdo haber sentido por nadie.

Acantilado

Y aunque yo dejara de malgastar mi tiempo con inútiles en mi vida, y mirara tus ojos y sintiera lo que tú sientes al mirar los míos… Aunque se me despertara ese sentimiento y te quisiera de verdad… Aunque así fuera, no podría terminar de creerme que alguien que vale tanto como tú me quisiera.

Qué más da

Y qué más da si gano o pierdo, si me vuelvo irracional y si me lío y me pierdo, y si me enamoro un par de veces al mes, o a la semana, para luego no volverles a ver.
Qué más da la embriaguez de los sentidos si siempre se vuelve a la sobria realidad.
Qué más da todo si sólo quiero reírme. Estoy viva.

Tu enfado

Hace tiempo que decidí que no quiero llorar, y parece que noto que te enfadas porque no te pienso. Es verdad que intento no hacerlo, que finjo que simplemente es una de esas épocas en las que no hablábamos hasta que nos llámabamos, sólo que ahora no llegamos a llamarnos nunca. Eso es lo que procuro no pensar.
Parece que sólo te puedo traer cerca si te recuerdo, pero es que si te recuerdo, lloro. Y aunque lo haga, tampoco vuelves realmente.
Déjame que no te piense, y no te enfades, que yo no quise que te fueras.
Quédate cerca y no te alejes nunca. Cuídame y guíame. Perdóname por no darle luz a tu camino y al mío tan a menudo como antes, o con tanto fervor. He conseguido esconder el dolor, que no echarlo.
Así que, por favor, no te enfades porque no quiera que llore. Sigue Leyendo...

Tu enfado

Hace tiempo que decidí que no quiero llorar, y parece que noto que te enfadas porque no te pienso. Es verdad que intento no hacerlo, que finjo que simplemente es una de esas épocas en las que no hablábamos hasta que nos llámabamos, sólo que ahora no llegamos a llamarnos nunca. Eso es lo que procuro no pensar.
Parece que sólo te puedo traer cerca si te recuerdo, pero es que si te recuerdo, lloro. Y aunque lo haga, tampoco vuelves realmente.
Déjame que no te piense, y no te enfades, que yo no quise que te fueras.
Quédate cerca y no te alejes nunca. Cuídame y guíame. Perdóname por no darle luz a tu camino y al mío tan a menudo como antes, o con tanto fervor. He conseguido esconder el dolor, que no echarlo.
Así que, por favor, no te enfades porque no quiera que llore. Sigue Leyendo...

Irracional

Me empeño en proyectar el sentimiento sobre alguien que no me inspira, sólo por la satisfacción de ver cómo lo consigo. Después se me resiste, no lo consigo y me lamento. Me pica más la curiosidad y las ganas. Y comienza el malestar que no tendría que sentir ya que en un principio yo sabía que esa persona no me llenaba. Pero me fijo tanto en lo que tuviera de bueno que me lo acabo creyendo. Esto no es sano.
Nos queda tanto como la distancia de la que no hablas. Me muero por conocerte, dejarte conocerme y que caigas en mis redes. Y entonces decir «soy capaz de conseguir a alguien como tú» y verme enredada contigo. Lo que duele es no lograr lo que uno se propone. Sigue Leyendo...

Estupidez

Dame una bofetada, que todavía parece ser que me han dado pocas.
¿Te sueles sorprender mucho a ti mismo?
Yo ahora me estoy sorprendiendo siendo una estúpida.
Ya ves, yo, contigo. Con años y vivencias de diferencia, como en las grandes historias y sin tener ésta nada que ver. Dijimos lo que debíamos haber callado y callamos lo que necesitábamos oír. Pero las caretas, los orgullos y las falsas posturas siempre echan todo para atrás. Lo que se nos antoja necesario no siempre es lo conveniente, y está claro que no nos convenimos para nada. Pero aquí estoy de nuevo enganchada a algo que no sé qué es, pensandote sin que lo sepas, lejos el uno del otro, y al fin y al cabo, actuando como una estúpida. Sigue Leyendo...

Demasiado pronto

Aún en los últimos momentos, en los que parece que tú creías que eran los primeros de algo nuevo, seguía pensando que no habías hecho los méritos suficientes para permitirte plantear hacer todo aquello que nos faltaba. Y nunca creí estar exigiendo más de lo que debiera ser. Ahora odio que no te esforzaras antes, odio que me falte todo lo que no me diste, y sobre todo odio que ya no se pueda hacer y que no pueda ni tener una última conversación contigo que me deje tranquila y nos hiciera quedar en paz. Odio que te hayas ido tan pronto.
Ningún recuerdo, ningún grito al cielo te puede traer, pero aún así cuesta rendirse. Cuando te pienso te tengo cerca. Sólo espero que el resto del rato también lo estés. Sigue Leyendo...

Valiente

¿Ya no te acuerdas de la vez que me cogiste y nos acabamos dando de bruces contra el suelo? Sucedió porque uno no puede ser intrépido cuando va borracho, ni con ello aventurarse a sentir algo menos terrenal que como lo es el propio suelo.
Y esa era mi reflexión interna la última noche que lindé contigo hasta justo antes de irme. Hasta justo antes, porque justo después pensé qué pasaría de haber sido Valiente.

El hueco que grita

Reflejo fugaz del héroe que nunca fuiste, ¿por qué apareces?
Deja de recordarme que el adiós fue mentira, con lo que me cuesta inventármelo…
El hueco que has dejado me vuelve a gritar. Desde que no está el pequeño punto de apoyo que eras me tambaleo y me cuesta aguantar el equilibrio. Pero el hueco me vuelve a gritar tu ausencia de vez en cuando… o de vez en cuando tras haberme dejado sorda vuelvo a notarlo.
Con lo fácil que hubiera sido que me dieras los medios para taparle la boca… Volveré a decir que sí hubo adiós. Sigue Leyendo...

Adiós 2010

Adiós 2010, adiós…
Adiós a un año que marca un antes y un después en mi vida, que se lleva el, hasta ahora, peor momento de mi vida… Seguiré encendiendo velas por ti y seguiré -no sé hasta cuándo- sin creerme que es verdad que te has ido, y seguiré teniendo en mi cabeza el fugaz pensamiento de que eres tú quién llama cuando suena mi móvil… Qué puto año ha sido el 2010 en realidad.

De vez en cuando suelo imaginar cómo seré cuando sea mayor, y hoy me estoy dando cuenta de que ya lo estoy siendo. Tengo vein-ti-dós-años, que pese a ser pocos para muchos, para mí ya es mucho ya que… nunca antes los había tenido! Y hoy me paro a ver cómo estan cambiando las cosas a mi alrededor… cómo cambian mis amigos! Sigue Leyendo...

No title

La frases se aturullan en mi cabeza y mis dedos se chocan torpes contra el teclado. Necesito escribir como siempre que he estado mal lo he necesitado, pero esta es una de esas veces en la que tal como vienen los pensamientos se van después. Tengo muchas cosas que decirte o tal vez no. No lo sé, porque hay muchas no, muchísimas cosas que no entiendo. Lo que quizás puedo saber, aunque eso no quiere decir que lo entienda, es que esto se acaba. Termina y quizás sea el primer punto y a parte de mi vida, ya que el día siguiente de ese final podré decir que es el primero del resto de mi vida, y aún no me veo con fuerzas para afrontarla. Sigue Leyendo...

Eres sueño

¿A dónde me llevará esto?
Supongo que a ningún sitio, o a ninguno agradable, como siempre ocurre.
Me despierto con una sensación de felicidad y cuando me paro a pensarlo me doy cuenta de que es porque te he soñado.
Y cuando me doy cuenta de que sólo ha sido un sueño la felicidad se va… porque sé que no tengo camino para hacerlo realidad.
Y esta sensación como siempre será inútil, fatídica, poco recomendable y difícil de esquivar. ¿Cómo se pueden echar de menos unos labios que no se han besado? Quizás sea sólo el deseo tan grande de hacerlo.
Pero todo esto es muy absurdo. Sigue Leyendo...

Tan oportuno

Tú siempre tan oportuno.
Perdona, tu recuerdo, siempre tan oportuno.
Como yo de inoportuna al volver a interrumpir el silencio con tu nombre. Por reclamarle al universo que no vendrás, y quizás por eso no vienes, porque no me convenzo de que lo contrario sería posible si tuviera fe en ello, pero qué más dá lo que yo desee, si sé a ciencia cierta que no me buscas ni me quieres encontrar.
¿O quizás no estoy tan segura?
Tu recuerdo siempre tan inoportuno, irrumpiendo en mi tranquilidad.

Te extraño, extraño.

Era mentira.
Sí, otra más, como cuando te dije que no te mentía.
Fuí porque sentía una irremediable necesidad de verte.
Como la que tengo ahora, sólo que entonces todavía se me permitía el lujo de poder satisfacerla.
Sí, otra vez. Siempre es lo mismo porque es lo único que fué. Echo de menos lo único que puedo echar de menos.
No puedo hacerme la fuerte y sobreponerme diciéndote que no vuelvas porque nunca quisiste hacerlo. Y tampoco puedo resignarme a que te vayas si nunca llegaste a estar.

Viejo perdedor

Supongo que esto significa que nunca te dejaré de echar de menos.
Que el primer año en el que te conocí, fue El Año, fue Ese Tiempo, y ese fue su momento. Que el tiempo siguiente desastré fué.
¿Ese año y poco será lo que siempre permanecerá?
Cuántas cosas me gustaría repetir, y cuántas no haber hecho… o sí. Dicen que más vale arrepentirse de lo que se hace que de lo que no. Entonces quizás tendría que haber hecho más.

Y escribo… ya que no puedo leerte.
Ni respirar los sentimientos como tú los respiras, ni oir como tú oyes, -que no escuchar-, ni entender tus errores como los entiendes tú. Sigue Leyendo...

Salir

Todo pasa y todo llega.
A mí tambien me duele verte así, ¿sabes?.
Es como un acertijo para el que no se encuentra solución -fácil- o como un laberinto de salida -casi- imposible.
Y yo que siempre me tomé como hobbie los problemas en los que su resolución resultaba un reto, me cuesta asumir que sólo darle vueltas no acaba siendo suficiente.
Dentro de lo malo, la situación no es la peor. Eso significa que no se trata de un muro cerrado a cal y canto. Eso significa que, aunque sólo sea por un pequeño agujero por donde se pueda mirar al otro lado, sí hay un punto de partida, de contacto con el exterior del muro, allí donde está tu meta, para empezar a hacer el camino. Sigue Leyendo...

Mutis por el foro

Contamíname, mézclate conmigo… o eso decía una canción, pero todas las contaminaciones tóxicas deben acabar si no queremos morir envenenados.

Historias de gansters y mafias, de gente que vende su cuerpo, que calla sus conciencias y su malestar con drogas para la mente y dinero para el bolsillo. Gente que goza de una libertad no deseada y otros que dicen estar dispuestos a acabar con su vida porque se les va a privar de la suya, a la que tan mal uso le dieron. Demasiadas subtramas para una historia repleta de puntos de giro pero que consigue ir siempre en la misma linea: La mentira, como motor de todos los problemas y de todas las falsas soluciones. Sigue Leyendo...