Será la luz que me alumbra.

Las luces emprenden un largo camino de despedidas. Los pájaros saludan a las sombras prendidos en los sueños del atardecer; acuden a beber sus deseos de existencia en la laguna y, luego, nítidos, vivaces, con el ritmo de los segundos de sus alas, se convierten, lentamente, en seres invisibles. ¡Sólo está ya mi pronombre junto al aire soñoliento! Y duermo bajo el universo de la calma todo este insólito emprender caminos con la vida misma.

Cuerpo solitario de mi propia conciencia, me lleno de sentires al compás del dulce y delicado insomnio, respaldado en esta errante búsqueda de los mundos cuando los recuerdos llegan, intermitentes, como fugaces son las horas del delirio. Junto al lirio un cauce de sueños blancos me convierten en olvido. ¿Qué hay más allá de lo viviente? Una especie de respuesta se me enrosca en el pensamiento y descubro que, recordándome como cuerpo y como alma, puedo volar por entre las cosas inocentes. Sigue Leyendo...

FELICIDADES, DIESEL.

Nunca la vida se mostró tan sencilla,
tan primorosa, como inacabada.
La almohada de azules recuerda el descanso:
¡Duerme la vida de un modo mágico!
Y allá, tu mirada aprendida de la nubes,
de los altos, del mismo sufrimiento,
culmina el momento de mirar su rostro.
¿Qué ves?
Todo el mundo al revés.
Quizá, esos dedos plegados a un tiempo
alcancen los rostros en cálido afecto.

¿Qué es lo único verdadero?

– Ven niña te invito
– ¿Qué me ofreces?
– Poesía,
– Hoy no quiero poesía,
Ni reflexiones ni nada
Solo quiero silencio,
Silencio a borbotones
Reposo por montones
– ¿Amigos?
– Amigos si pero verdaderos,
Mentirosos hay muchos
Pero sinceros muy pocos
Yo vivo de las esencias
No de las apariencias