Bajo la luz de la Luna

Pobreza por todos los lados por donde se mire. Las guerras armadas hacen estragos. Estamos a finales de enero del año 2015 después de Jesucristo y seguimos viendo pobreza por todos los lados por donde se mire mientras cada vez hay más guerras. Pero existen paradojas. Con escasos metros de distancia, en Bombay y por un solo euro, te puedes beber un café con leche que sienta mejor que todos esos mogollones de combinados raros que te cuestan, a tan solo unos pocos metros de distancia, tres euros con sesenta céntimos y te dejan más pringado que el más pringado de los que pululan con chavalas que, para decir la verdad y nada más que la verdad, me son más indiferentes que el pato Lucas desplumado. Y es que a escasos metros de Bombay te despluman tanto que algunos que vienen de «pollitos» terminan más despeluchados que el peluche de mi tatarabuela. Paradojas de esta existencia en donde las existencias son tan escasamente interesantes que lo mejor es pasar de todos estos «pollitos» y darse un pire por la memoria.

Y es que me estoy acordando de mis aventuras por la Suiza neutral para neutralizar tanta tontería que observo a ras de suelo; un suelo lleno de colillas de quienes no podemos hacer otra cosa que partirnos de risa. Me entra la risa, me quedo unos segundos «in albis» y, bajo la luz de la Luna, interpreto una vieja canción: «todos queremos más, todos queremos más y más y más y mucho más». Para que se enteren los de la era posmoderna del «rap y enróllate con quien no vale la pena» pero que te cuesta tres euros con sesenta céntimos y luego no ligas ni con el palo de la escoba. Cierro mi Diario y me pongo a meditar: «¿Será esto lo que creen que han inventado los nacidos en la época de «Bonanza»? Quizás esta sea la mayor tontería de las noches que creen que han inventado los pringados de estos días.

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