Inquietud de sí.

Nunca llegamos a estar solos del todo, nos habitan los fantasmas, o mejor, habitamos con ellos y en ellos. Foucault nos habla de “la inquietud de si”, es este inquietante ser, en compañía de otros muchos fantasmas, de histarias pasadas, de vidas deseadas. El futuro nos sugiere un destino con meta al final. Es la filosofía que cierra con su último capítulo “el ser y la nada”. Existencialismo que no se ausenta de un positivismo claro y diáfano. llegar a ser humano no es tarea de unos años, sino de toda una vida. La inquietud de sí se perpetúa en los demás, en quienes conforman la existencia paralela.
Una inquietud intensa me aproxima al hecho de hacer de cada día un acontecimiento. Está cercano el día de la Paz…Una paloma es el símbolo elegido, pero…¿por qué una paloma y no un colibrí? ¿Por qué nos asusta generas nuevas iconografias para simbolizar la necesidad de Paz?


Si no indagamos en nuestra Paz interior, no sabremos diferenciar un día de otro. Alguien me comenta…¡¡¡Algo quedará!!! Esperar un año para volver a reencontarse con la Paz no es suficiente. La vida es una inquietud que se plasma en los volcanes, en las grandes olas, en las tormentas, en las mareas…Gea es la Madre Tierra y no conoce otra Paz que no sea la auténtica, esa que genera los oasis, los hermosos montes, los océanos, las praderas y la vida, inmensa e intensa.
Un poeta griego escribía sobre la Paz:
” Las crónicas hablan de la Guerra,
de los héroes guerreros que consolidaron la paz.
Pero el corazón humano no deja de soñar
con nuevas conquistas”.

La inquietud de sí…es un buen argumento para meditar sobre todo lo recorrido en compañía de los Fantasmas. Aprender, un poco o un mucho de la vida, porque es la contínua lucha por no dejar de amar. Es la Paz verdadera, el ánimo descansado y la claridad del pensamiento. Nada es lo que parece, tampoco la Paz, dicha sí, como si tan sólo fuera un Día…con mayúscula.

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