La Huida…

Huir, dicen, es un acto de cobardía, pero a veces, es una salida para evadirse, escapar, de aquello que nos atrapa. Alejarnos del pasado, huir de el…salir, salir corriendo, andando, con prisa, sin ella, pero dejarlo atrás. Parece fácil hacerlo cuando se hacen las cosas sin pensar, lo difícil es, que cuando se piensa, se es consciente de que marchamos solos, y que lo demás, se queda donde está. Cuando se huye, es para buscarse un sitio donde haya suficiente espacio, evitando así, el agobio, la agonía o la angustia que se arrincona en uno mismo, donde apenas se asoma un rayo de luz, donde oscuridad y soledad nos ciegan, eclipsándonos y dando como resultado de verlo todo negro. También es sentir la necesidad de perderse, de perderse en el olvido, permanecer allí el tiempo justo pero sin tener que encontrase de nuevo con el recuerdo.

Si, es posible o incluso cierto, que la mayoría de las huidas tengan relación con los recuerdos, pero eso, se basa en una realidad, y esa realidad es que no podemos huir de ella. Tampoco se muy bien, si la solución es dejarlo todo sin haber dado la cara antes, porque esa es otra de una posible probabilidad, de huida. No tiene por que ser así, por supuesto que no, pero si que es verdad que al no enfrentarse, o no hacer amago de intentarlo, es una huida constante y no se puede vivir, ni hacer, que la vida se convierta en una busca y captura detrás de nosotros. La vida es buscarse y encontrase, ¿porque huir de ella?…enfrentarse, afrontar, aceptar, es huir al final, con valentía.

Un comentario sobre “La Huida…”

  1. Posiblemente las realidades estén construidas de muchas huídas y regresos continuos. Los recuerdos relacionan ambas posiciones. Es cierto que afrontar, confrontar y aceptar tienen muchas veces caraxcterísticas de huidas hacia adelante. Por eso la valentía consiste en intentarlo todo en la búsqueda de capturar nuestras ecistencias propias. Es muy interesante el tema. Es algo que mucha gente olvida pero que yo considero asunto esencial para nuestros propios autoanálisis personales. Muchas veces huímos hacia rincones de seguridad. Y eso no es nunca cobardía, sino deseo de relanzarse hacia búsquedas diferentes a las primeramente pensadas.

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