¿Me das un poco de Luna?

Oye, escucha, pon interés en lo que te pido… ¿me das por favor un poco de Luna para dormir asido a su cuerpo plateado? ¿Que para qué quiero yo un poco de Luna? ¡Para poder olvidarte! ¡Para poder olvidarte! ¡Para poder olvidarte!.

11 comentarios sobre “¿Me das un poco de Luna?”

  1. Noches de recuerdo, donde no hay olvido. Me recuerda a la pelicula El Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos, que por cierto es muy buena, podrias verla si aun no lo has hecho, en la de menos encuentras estas lineas encriptadas. Saludos Diesel!

  2. Las noches asidos a la luna son lo peor para olvidar a alguien, al menos en algunos momentos vividos y sufridos lo único que me producía era más tristeza, melancolía y padecer….pero si a alguien le funciona pues que se aferre a ese cuerpo plateado.
    Saludos desde Tenerife

  3. A mí asirme a la luna, cierta noche que recuerdo muy bien, me liberó. Por eso escribí el cuento «Malloní». Quizás no lo hayas leído. Si puedes hacerlo leelo bien, por favor, para demostrarte que a mí asirme a la luna, cierta noche, me liberó de un amor inexistente. Gracias por tu comentario. Muy buena tu opinión.

  4. ¡Feliz por volver a verte de nuevo por aquí NASIA! Un poco de luna para poetizar sobre el amor mirando al cielo de las estrellas… pero no me refiero a las de Hollywood fabricadas por seres humanos sino a las celestes creadas por Dios. Gracias, NASIA.

  5. Yo no la elegí, Marian; sino que las circunstancias hicieron que tuviera que elegirla antes de sucumbir en el olvido. Muchas veces me he asido a la Luna para no tener que asirme a una botella de alcohol. Y me ha salido bien. De haberme asido a una botella de alcohol ahora sería solamente un desecho humano. Como elegí asirme a un poco de Luna me convertí en poeta. Entre un desecho humano asido a una botella de alcohol o un poeta asido a un poco de Luna prefiero un millón de veces ser poeta lunático que ser alcohólico anónimo. Quizás porque prefiero triunfar.

  6. Hola abuelita. Ahora mismo está la Luna en el Cielo y estoy asido a un poco de ella para entenderte mejor. Y te entiendo, abuelita, te entiendo lo que estás diciendo. Pero es mejor seguir el camino y no mirar hacia atrás nada más que para volver a recobrar la misma sonrisa de siempre y ser el mismo joven de siempre. También es cierto que en las botellas de alcohol, al final, sólo queda un vacío… mientras que una poesía, aun escrita para calmar el dolor, te cura de todos los males terrenales. En fin. Gracias por estar siempre tan atenta y como viste bien, yo nunca llegué borracho a casa aunque hubiese momentos duros… y es que con un poco de Luna todas las noches aquellas me servían para vivir con plenitud bajo la luz del Sol. Gracias.

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