Despertar

Aquella oscuridad absoluta me lamió los ojos. Mi campo visual es mínimo y aunque intento poner en práctica toda mi agudeza visual no soy capaz de adivinar un color o una forma. Lo que mis ojos no perciben lo intento compensar con el resto de mi abanico sensorial como si fuese un invidente casual.
Estoy tumbado sobre una superficie plana, compacta y rígida. Mis brazos penden de los hombros como péndulos de reloj dañado, mi cuerpo compungido y convulso se derrite en sudor. El frío se hace doloroso por su intensidad, intento incorporarme y adivinar dónde me encuentro y cómo he llegado hasta aquí. Al apoyar las palmas de mis manos siento que éstas se deslizan inseguras y caigo de nuevo sobre mi maltrecha espalda.

Me quedo inmóvil sintiendo la contracción de los músculos.
El silencio reinante me acerca el canto de unos jilgueros juguetones, el sonoro croar de unas ranas y el cacareo ponedor de unas cumplidoras gallinas. Hacía siglos que no escuchaba aquellos sonidos, tan comunes en mi infancia, y que por algún motivo incierto deje que se perdieran en algún recodo de mi “triunfante y ocupada vida”.
El perfume a heno recién segado me hace girar la cabeza e inspirar su olor a bocanadas desmesuradas que agitan mis pulmones violentamente acompañados por el maltrecho corazón. Recuerdo las siegas junto al abuelo, aquel hombre benevolente y cariñoso que adoptó el papel de padre cuando, el verdadero, desapareció entre las olas de una mala mar, la misma que ahora me salpica los ojos haciendo que se despeñen por mi cara, hasta mis labios secos y agrietados, devolviéndole a mi boca aquel sabor salado que identifica a las lágrimas.
Cuando entreabrí mis ojos conscientes y una voz extraña me informó que había sufrido un infarto severo y que tenía otra oportunidad para inaugurar mi vida, supe que aquel despertar inconsciente cambiaría para siempre mi rumbo.
Glosagon.

6 comentarios sobre “Despertar”

  1. Los rumbos no son rombos cuando tenemos la mente abierta. Los rumbos, leyendo textos como éste, se nos abren más allá de los rombos. Ya sabemos que un rombo es para todos los públicos, dos rombos es para personas jóvenes y tres rombos ya es solamente para los que están suficientemente preparados. El rumbo de cada uno de nosotros y nosotras, si queremos ser alguien en la Literatura, debe saber diferenciar bien los rombos y no mezclarlos sin conciencia alguna.

  2. Hay experiencias duras en la vida pero es decisi’on de uno el caer o seguir adelante. Las experiencias hacen a muchos, mas no a todos, despertar y vivir la vida en este mundo terrenal que al final puede ser el para’iso mismo.

    Saludos Glosagon

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DESPERTAR

Aquella oscuridad absoluta me lamió los ojos. Mi campo visual es mínimo y aunque intento poner en práctica toda mi agudeza visual no soy capaz de adivinar un color o una forma. Lo que mis ojos no perciben lo intento compensar con el resto de mi abanico sensorial como si fuese un invidente casual.
Estoy tumbado sobre una superficie plana, compacta y rígida. Mis brazos penden de los hombros como péndulos de reloj dañado, mi cuerpo compungido y convulso se derrite en sudor. El frío se hace doloroso por su intensidad, intento incorporarme y adivinar dónde me encuentro y cómo he llegado hasta aquí. Al apoyar las palmas de mis manos siento que éstas se deslizan inseguras y caigo de nuevo sobre mi maltrecha espalda. Me quedo inmóvil sintiendo la contracción de los músculos.

4 comentarios sobre “DESPERTAR”

  1. Que despertar mas fuerte, bien marca la vida nuevamente y te regresa la vista a las raíces de donde vienes. Muy bien escrito me parece, es mi opinión de lector. Animo y vive mucho más. Disfrute el texto y sentí ese comenzar, y ese volver a amar lo que se pudo perder. Saludos a la distancia Glosagon

  2. Hola! Tienes toda la razòn cuando dices q a veces necesitamos q suceda una desgracia para darnos cuenta de la rapidez del tiempo. A veces nos basta una imagen antigua o un simple y acogedor olor a heno. Me encantaria revivir viejas sensaciones aunque en un sueño fuese. Me fystó mucho tu poesía. Un abrazo!

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Despertar

En cualquier momento;
en cualquier lugar…
Despertar.
Pisadas que se reiteran,
que se repiten,
que se bordean.
Presencia sobre el ímpetu
callado del deseo,
lo deseado…

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Despertar

Se quedó dormido entre el ruido de la calle y la necesidad de abandonarse al sueño. Se sentó en un rincón, en un hueco, entre cajas que ya eran inútiles para nadie. Dormir le suponía ser alguien, despojarse de la realidad y fabular en medio de la nada. Las cajas de cartón le parecieron hermosas estructuras y el suelo tan acogedor como una cama. Esta seguro de que nadie se daría cuenta, y en esta sencillez de caja y suelo…se quedó dormido.

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