Mi Perra Hanna y la benemérita 1ª parte(Una historía real)

-Corria el año 1982. La casualidad me llevo a Barcelona a recoger a unos amigos para invitarles en Madrid al concierto de los Rolling Stonnes,(memorable por cierto). -Así conocí a Hanna(una snauzer mediana color sal y pimienta). Mis amigos sabiendo de mi amor por los animales me contaron su situación: -Unos desalmados que tenían por vecinos, después de exprimir a la perrita a fuerza de malos tratos y continuos partos (En aquella época la raza snauzer estaba de moda y los cachorros se cotizaban mucho). Pensaban ejecutarla salvajemente. Tan solo tenia dos años, pero estaba enferma, escuálida y deformada, además no podia tener mas cachorritos. Su triste vida, habia transcurrido en un húmedo y tenebroso sótano, no conocía la luz del sol, y los “impresentables” dueños, solo la sacaban, una vez por la noche cuando se acordaban, que no era a menudo. A veces olvidaban darla comida. Lo que obligo a “Hanna” a curtirse en la caza de roedores, abundantes en aquel sótano, como si fuera un felino.


-Cuando “Hanna” me miro con sus grandes ojos pardos, me estremecí, denotaba una inteligencia nada común, se tenía que venir conmigo.
-Ya en Madrid al principio, “Hanna” se mostraba demasiado inquieta, no dejaba de mover su desproporcionado trasero, seguramente de alegría, destrozando todo a su paso. Habia que reeducarla. A diario la llevaba a la casa de campo para que hiciera ejercicio, pero había una manía que costo mucho esfuerzo y disgustos corregir: -Como llegara al hocico de “Hanna” olorcillo a comida, de cualquier merendero de por allí.-“Hanna”, tras un salto malabaristico se plantaba en lo alto de la mesa con porte desafiante, se cuadraba con las viandas entre las patas, con el consiguiente susto y enfado de los forzados anfitriones. Y hasta que no se zampaba el último filete empanado no abandonaba su territorio conquistado. “Hanna” comía en abundancia, pero debió de ser traumático para ella, todos esos años de penurias perrunas.
-También le encantaba perfumarse, la muy coqueta. – Cuando íbamos de viaje huyendo del foro que era muy a menudo, como su olfato detectara a algún animal descompuesto o algo igualmente vomitivo. Se revolcaba jovial llenandose todo el cuerpo con el aromilla, luego venia feliz a la furgoneta moviendo su cola a modo de molinillo. Tuvo baños en los ríos de toda la geografía española.
La reeducación fue laboriosa, pero mereció la pena, “Hanna” se convirtió en la perrita más agradable inteligente y vigilantemente protectora que uno puede desear.
En ocasiones demasiado diligente, pero esto es otra historia, con la guardia civil y mi perrita de protagonistas, en un percance muy serio.

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