¿QUE HAY AL FINAL DEL TUNEL TENEBROSO?

En una calida tarde de verano, tumbada sobre la arena, mis senos se mostraban desafiantes, traviesos ante el ardiente sol del mediodía, el calor me obligaba a sumergir los pies, en las heladas aguas del Atlántico. La marea estaba mucho mas baja que habitualmente.-Bordeando las rocas me iba sumergiendo cada vez mas, de pronto tras una roca una endidura daba paso a un oscuro tunel que se dirigía directamente hacia el mar. -Cuando, con dificultad lo hube recorrido por completo, de un salto me encarame a una roca, para mi alborozo, ahí estaba; era una preciosa playa con forma de concha..! -Menudo descubrimiento!, después de 10 años, veraneando aquí y sin saber de su existencia…. ya en ella me dispuse a explorarla en su totalidad.

-Una enorme higuera la abrazaba enrededor, A cuatro patas pude introducirme entre la higuera y la roca, me embriagaba el intenso olor a higos frescos, en la penumbra,pude apreciar una especie de orificio en la roca, entré, mis ojos tardaron en adaptarse a la oscuridad y sorpresa, era una enorme cámara, al fondo había muchas lámparas de aceite, junto a un túnel con maltrechas vigas de madera, -!Bien tengo mechero!. Con urgente curiosidad encendí una de las lámparas y me dirigí hacia la negrura del túnel , ¡Esto es una mina ¡ Exclame, -tras una eternidad vi que se bifurcaba en dos, estaba absorta pensando en el camino a tomar. Cuando de pronto lo Oí; era un grito desgarrador, -¡Socorro! venia del túnel de la derecha. -Eché a correr pensando que alguien necesitaba mi ayuda. -Mi sorpresa fue mayúscula cuando en el fondo del túnel distinguí una silueta que yacía caída bajo una viga, era un viejo minero, llevaba un casco con una lamparilla de aceite y vestía con ropas muy antiguas. -Me espeto; no sabes cuanto tiempo llevaba esperando que me socorrieran, la mayoría de las personas salen corriendo cuando oyen mis gritos, o me ven. -¡Tu me ayudarás!¿ verdad?, las arrugas de su rostro pintaban una agradable sonrisa. -¡Por supuesto!; le dije, y con una pala a modo de palanca me dispuse, a mover la viga, el esfuerzo fue inútil.¿ Y si espera un poco más? no tardaré, voy a pedir ayuda. -Su súplica me estremeció! -No no, no me dejes por favor!, tómame la mano y no la sueltes. Me senté exhausta a su lado y cuando recobre las fuerzas volví a intentarlo, esta vez la viga, logro moverse. Le apremie sin resuello. -¡Rápido arrástrese fuera ¡yo la sujeto, el minero logro salir por fin y tras darme las gracias me entregó algo, envuelto en un grasiento trapo. – Luego desapareció, comido por la negrura del túnel. -Estaba agotada y regresé a mi playa, no paraba de bostezar, caí dormida en un santiamén sobre la arena. -Cuando desperté, les narre lo que me había ocurrido a unos pescadores cercanos y estos, se rieron de mí. -Te vamos a contar una historia antigua: hace muchos años había una mina de oro cerca de aquí, en los montes de Loiba y se perdieron muchas vidas en su explotación, se dice que a veces; los trabajadores de la cantera oyen gemidos a través de la piedra, pero esto son sólo cuentos de viejos, y además te aseguró que en la playa que has encontrado no hay ningún túnel, la llaman “de los enamorados “y aquí todos la conocen. Les roge que me acompañaran y volvimos a la playa, tuve que frotarme los ojos, pues el paisaje había cambiado y la higuera estaba demasiado alta como para esconder ninguna entrada, toda la playa estaba cercada por lisa piedra a modo de acantilado, ¡Que extraño, me he debido de quedar dormida! No lo entiendo, he tenido un sueño, tan tan real.. . De regreso a mi casa, ya en la ducha, al quitarme las bermudas, algo callo del bolsillo, me agache y cual no seria mi sorpresa cuando lo vi, era un harapiento trapo dentro del cual había una resplalndeciente pepita de oro. Sonreí. De oreja a oreja.

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