Dear Mr President – Pink

Dear Mr. President,
Come take a walk with me.
Let’s pretend we’re just two people and
You’re not better than me.
I’d like to ask you some questions if we can speak honestly.

What do you feel when you see all the homeless on the street?
Who do you pray for at night before you go to sleep?
What do you feel when you look in the mirror?
Are you proud?

How do you sleep while the rest of us cry?
How do you dream when a mother has no chance to say goodbye?
How do you walk with your head held high?
Can you even look me in the eye
And tell me why? Sigue Leyendo...

Recuerdos del ayer y del hoy

Aunque en mis recuerdos no tenga el preciado valor de tus besos
Ni el cálido calor de tu pecho .

Por la noche incansable e incesantemente,
Recordare el eterno mirar de tus ojos ,
Asentado en mi pensamiento recordare
Cuando mis labios rozaban tu piel
Y mis besos cubrían tu cuerpo.

Insumision

Mi cuerpo podrás cubrir
Mis manos atar
Y mis ojos tapar .

Puertas y ventanas me podrás cerrar
Mi cuerpo y mi voluntad a ti subordinaras ,

Pero mi mente, pensamiento y forma de pensar
No podrás cambiar
Ni jamás tuyo será .

Libertad Clausurada

Días amargos
Cadenas de marfil.
Húmedas y oxidadas lagrimas
Que no paran de brotar.

Vida, noches y dias sin sentidos
Mañanas, tardes y noches encerrados, atrapados y encarcelados
En esta triste, sombría y húmeda habitación .

Ni el sol ,ni el viento mi piel pueden sentir
Ni la brisa del olor del mar mi degradado y deteriorado olfato jamás podrá volver a gozar.

Sobrevuelo del vacío

Hay días en que uno se pone a pensar en sucesos como los de Malasaña y entonces es cuando se ve la necesidad de llegar a la acción para encontrar una sociedad más justa. Son días en que no nos encontramos bien porque nos sentimos ajenos a nosotros mismos y candidatos a experimentar todo lo que deberíamos asumir para salir de la abulia. Lo de Malasaña sólo es uno más de los síntomas. Hay épocas de abulia como el día de hoy por ejemplo. Días en que las horas, como dijo Pío Baroja, hieren y la última mata. Y es que don Pío Baroja poseía un reloj de pared que siempre tenía algo de ataúd temporal y vertical. Sigue Leyendo...

Palabras

Un paso al costado,
escuchó.
Posó sus ojos en la vereda de enfrente,
donde un abismo de cemento la separaba de la mañana.
Algo del aire que corría simulaba precipitarse en bruscos remolinos, llegando hasta donde estaba ella,
dos pasos al costado.
Pensaba que quizás, tendría que pedir perdón por la tristeza,
como había hecho una vez el Maestro.
Acomodó de nuevo el estribillo que resonaba,
mientras que, inquieta, observaba la inmortal imagen de
la vereda de enfrente.