MADRID- Es la una de la tarde. Un grupo de jubilados juega, como cada mañana, junto al Dragón del parque de La Elipa. Apenas un par de rayos de sol se dejan filtrar entre las cartas y el dominó de los mayores. Se respira ambiente de barrio. Gente que compra, va y viene; los niños salen del colegio; tiendas, autobuses, un parque y… una estatua con forma de dragón. «Es el símbolo de este barrio», relata Belén. A sus 26 años, lo recuerda como uno de los elementos intrínsecamente ligados a la vida de La Elipa. El Dragón se encuentra en la confluencia de las calles Ricardo Ortiz, San Maximiliano y la Avenida de Marqués de Corberá y da la bienvenida a todo el que llega, pero ahora está en peligro de desaparición. Los vecinos sienten que «quieren quitarnos el Dragón», comenta José María, un residente de la zona.
Archivo por días: 2 febrero, 2010
El ruiseñor y su trino
Mujeres (pensam iento)
Fe (pensamiento)
Eran cuatro jinetes (Romance del conde real)
Me dolían las falanges… (Diario)
Me dolían las falanges de tanto darle a las cifras para cuadrar aquella vida de absurdos hombres sin serlo y absurdas niñas que lo eran. Absurdo. Me dolían las falanges de tanto vivir entre absurdos. Un villano de la Villa acosando y llevándose a las niñas a los moteles de las carreteras donde la finalidad era detener el reloj de las puras esencias infantiles.
Me dolían las falanges de tantos absurdos entre los que yo vivía mientras cuadraba las cifras y ajustaba las cuentas a más de un donjuanesco chulesco metido a “celestino”. Aguantando a tantos “giles” que se las daban de marqueses, a un “Pajarito” piándolas con los ojos desorbitados, a un “Guaperas” (Narciso de los espejos del retrete) que se ufanaba de ser tocador de mujeres y otros tantos parásitos del amor que solo eran polluelos dentro del cesto de las gallinas.
Dice el Maestro
Soneto del primer amor.
El hombre pasa…
A una flor
Catalejo Mundial (1 de febero del 2010 después de Jesucristo)
5.000 aletas se encuentrasn en la Salida del Maratón Popular de Madrid. 5.000 atletas que aspiran ávidamente a conseguir la victoria, la fama y el éxito. Entre ellos, alto y espigado, uno luce el dorsal número 13. No corre por correr ni por entrar en el Salón de la Fama (como aspiran los artistas de Hollywood). Esto no es Hollywood ni estamos en USA. Esto es el Maratón Popular de Madrid y estamos en España. Muchos y muchas admiran a los más famosos y tienen depositados en ellos sus confianzas. Pero aquel joven con el dorsal número 13 no corre más que para dar a entender al mundo entero que Jesucristo Vive. Y ese es el slogan que luce en su camiseta encima del dorsal número 13.
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LINA LINA LINA LINA LINA (PARA LILIANA) (Acróstico).
Cracovia (para Wersemei)
Después de unos días en Varsovia, decidimos hacer la segunda etapa de nuestro viaje y pedimos al hotel que nos buscara alojamiento en Cracovia. Así lo hicieron.
Nos desplazamos en un tren que hace el recorrido entre las dos ciudades en tres horas, ya que de antemano nos habían advertido de lo malas que son las carreteras polacas, así que descartamos tanto el autocar como el coche de alquiler.
El hotel en Cracovia estaba ubicado en el antiguo barrio judío, Kazimierz, de donde fueron expulsados de sus casas por los nazis sus propietarios judíos.
Pensar no es siempre lo mejor (El Chivatazo).
Algunos hay que “cocinan” pensamientos intentando alinear ideas como si escribir literatura fuese cuestión de ingenieros de puentes y caminos. Para escribir literatura, al menos hay que ser lo suficientemente técnico como para no ser un tecnócrata; que la tecnocracia, en literatura, sólo sirve para escribir con tanto sentido común que el producto final (pues para ellos sólo es un producto comercial nada más) es un “tocho” racionalista totalmente frío y sin alma. No. Para escribir bien en literatura pensar no es siempre lo mejor. Los grandes escritores no buscan el elogio de los que creen que hay que hacer “virguerías” idiomáticas basadas en el cálculo frío y distanciador de los sentimientos. Para sobresalir en literatura es necesario saber vivir sacando milímetros de abismos y convertirlos en secuencias cinéticas hilvanadas con unos cuántos gramos de energía vocabularia.
Gerardo, está usted muy ….
Ramón, el viejo pastor, subía por el caminito en dirección a la casa de su hermano Federico…
Las aguas empezaban a caer entre algún que otro paraguas abierto. Y Ramón a sus 90 años tan ágil como siempre, esquivaba la lluvia con carrerillas que lo resguardaban de mojarse, de portal en portal, hasta llegar a casa de su hermano mayor…
La comida estaba casi a punto, en las calles del pueblo prácticamente no había nadie, la lluvia descendía sin prisas, gota a gota, hasta desplomarse muy finamente sobre tejados viejos y sabios de tanto mirar. Y escuchar: “¡…de tejas para arriba no es del hombre!”