No es propio llamar polillas a las que vuelan durante el día. No estimulan en nosotros esa placentera sensación de noches veraniegas oscuras y de hiedra en floración que la variedad más común, de alas secundarias amarillas y que duerme a la sombra de la cortina, nunca deja de provocarnos. Son criaturas híbridas, ni alegres como las mariposas ni sombrías como las de su propia especie. No obstante ello, el espécimen presente, con sus estrechas alas color paja, orladas con borlas del mismo color, parecía satisfecha con la vida. Era una mañana placentera a mediados de septiembre, suave, benigna y sin embargo con un aire más nítido que el de los meses de verano.
Todas las entradas de: Flama
Amantes
Ballerina
SonÁmbula
Para Emily D.
Bordeaux intenso
Ya se…
Vulnérame
Vístete de azahares
Ya se, ya se
De la poderosa memoria
De mi vulva latente
Ya se, ya se
De la ávida insistencia
De tu pluma exultante
Ya se, ya se
De ese pacto no escrito
De lenguas que se acoplan
De cuerpos siempre inéditos
De voracidad incesante
Cúbreme con azahares
Ya se, ya se
Vulnérame
Ya se…
Lirio acechado
Buenas noches Charles…
Una carta y una flor
Casa siempre abierta para vosotros, casa de las flores que no perfuman, al menos como los aromas impregnan nuestros rostros, ellas perfuman de un modo silencioso, invaden los cuerpos de los que en general se acercan a ellas con olfatos demasiado dirigidos por la forma, forma de flor…
Necesito detener la carta que cada quince días escribía a sus sobrinos, algo casi impió se habia deslizado, obscenas sus manos, algo del orden de la desmesura.Sacudío la cabeza, acaricío su cuello e intentó escuchar Brahms.
Sabiá pero no quería pensar que algo había sido escrito y ella detestaba la violencia, la carta exudaba violencia.
Ella solo rogaba que Brahms no acabase…
Madre
Humo y cristal
La Rosa
Cuencos y sepia
Y que hare con el amor cuando vaya al río
Con brazos cargados de lirios fragantes
Y el río pregunte
Cuando la lluvia nombre tu nombre
Que con las palabras que te pertenecen
Con la carta comenzada y el sobre semiabierto
Cuando lea tu firma y deba callar la mía
Y olvidaba los recuerdos, olvidaba los recuerdos
Con mi estricta fiel y detestada memoria
.Amor de río
Amante mío, con la espalda recostada en mi sauce favorito, pies jugando con ardiente arena, contemplo mi río…
Los camalotes discurren lentos, con ellos se van mis ojos.Tus susurros nocturnos se mezclan con travieso viento que insiste en que vuele la hoja, mas siempre logro atraparla y en verdad sonrío con esta dulce batalla.
El sol cae somnoliento, una canoa desvaída y quieta me señala tu mirada.Debo terminar la carta, mañana regreso, como siempre, como siempre, te ama, tu hechicera.
Me levanto, camino lento, ya mojados pies y tunica, acaricio la canoa y en promisoria ranura incrusto la carta.
Mi Alejandra
Muñeca de cera
Deseo y ritual, persistían corroyéndola
Nada asusta tanto como el amor
El la desnudo amante, ella muñeca de cera
Muerta entre sus brazos
Esa fue la primera vez, que no fue ella quien huyo
Pese a lo siniestro, el seguía volviendo
Nada asusta tanto como el amor
Ella espero, cuerpo distendido, muda
Tomo su rostro y le comenzó a besar
El se entrego absoluto, ella recordó a su gata
Cuando se fue encendió un cigarrillo
Busco la ventana, incrusto su espalda
Descanso, libertad y la certeza en el humo
De su letal cobardía
La alborada censurante, fue testigo.
Sobre soles y cenizas
Sitios
Siendo Anna Karenina
Piel y escamas
Su piel era extraña
Recordaba pieles de seres marinos
Ser velada imprescindible
La niña pensaba que el velo era su piel
La niña y su piel, fuerte pasión por el mar
La niña y su piel, comía dormía en el muelle
A los doce años piel verde intenso
Cada vez más dura
No hubo sorpresa, hasta en sueños llamada
Dejo el último velo en el umbral
Y repto hacia su mundo…
Por primera vez
La liebre
La barca
Adaggio
Grilletes añejos incrustados
Nos prohibieron la palabra
Nos prohibieron
Mutilaron nuestro clítoris
Ejercimos el poder desde el silencio
Sabias, tan sabias
Balbuceamos desde huecos
Desde los lechos prohibidos
Reinas, pero en penumbras
Y era nuestro todo el brillo
Que los hombres ostentaban
Succionaban nuestros pechos
Succionaban el saber
Ese, ese, el verdadero
La conversación
Hombre quieto
Flor y sombrero, formaban parte de quieto paisaje
Cristal testigo de espera impotente
Él también quieto resumía mirada-imagen
Tiempo de esperas alborozadas
Cuando el sombrero cubría su cabellera
Ése su rostro enigma deseado por el sol
Tiempo cuando cambiaba las flores
Hoy
Solo fotografía su fracaso.
Conversación 1890
Quizás haya usted notado, sobre mi escritorio, las dos fotos que le flanquean.Se lo pregunto porque para mi ha sido solo perceptible, hoy en la mañana. Descartes y su padre.Acabo de hacerle una pregunta y ahora reconozco la no necesidad de una respuesta.Le pido disculpas desde ya, y la única excusa que se me ocurre es el color de los geranios, que son del exacto color de los portarretratos, recuérdeme, se lo suplico felicitar al jardinero…
Me he estado llamando, de un modo casi obsesivo desde anoche y siempre surge otro nombre…siempre otro.He invocado a eso que llamamos voluntad y ha fallado ese recurso.He decidido, ya no alterarme y si a esa auto invocación de mi solo responde otro nombre, distendida aprender a paladearlo…
Amante mió
Amante mío, con la espalada recostada en mi sauce favorito, pies jugando con ardiente arena, contemplo mi río…
Los camalotes discurren lentos, con ellos se van mis ojos.Tus susurros nocturnos se mezclan con travieso viento que insiste en que vuele la hoja, mas siempre logro atraparla y en verdad sonrío con esta dulce batalla.
El sol cae somnoliento, una canoa desvaída y quieta me señala tu mirada.Debo terminar la carta, mañana regreso, como siempre, como siempre, te ama, tu hechicera.
Me levanto, camino lento, ya mojados pies y tunica, acaricio la canoa y en promisoria ranura incrusto la carta.