Miro hacia atrás, presintiendo que una parte del recorrido de mi existencia se ha llenado con palabras. Me acepto en este permanecer callado un cierto tiempo, pero sé que la vida nos coloca en espacios que nos señalan hacia lo alto, lo compartido, lo que es comunión en su sentido etimológico. Y llegamos a recordarnos sin rostro, al abrigo de textos y palabras. Somos héroes de un espacio tiempo que otros vivirán como existencia veloz o voracidad de tiburones. Lo más sencillo, lo más simple tiene esa inagotable esencialidad de ser fuente de bien. Miro la vida de los otros y cada vez, encuentro que, en mitad del miedo, la enfermedad y los días grises, de nuestro jardín secreto una voz reclama nuestra atención: ser para esta comunidad humana, diferente en sus formas, lenguajes, modas y estilos…semejante en su necesaria humanidad, y aquí presiento días en los que el valor de las noticias es la muerte de uno, de miles de cientos…y nadie habla del último poema o la primera palabra dicha por un niño.
Archivo por días: 11 noviembre, 2011
Poesía
Podría mal mentar mil desamores,
también puedo contaros mis mil desilusiones,
de hecho, vivo preso de sus enrredos.
Vivo en mis ganas y duro porque nunca trovaron sus llantos,
porque no hay que cantar al alba ni dormir en la oscuridad
sólo rompe a sentir que la poesía no nace en el corazón oscuro,
ni en la más risueña sonrisa,
si no en torno a quien somos y,
sobre todo,
en torno a quiénes seremos.
Donde duermas hoy y despiertes mañana,
no importa,
sólo ten presente poesía seremos siempre.
Oscureciéndose mi memoria
Mi mirada se `pierde en el sendero
donde unas huellas se han borrado.
No hay señales que indiquen
el sentido de una marcha,
no hay rastro de una vida.
Las velas se apagan,
la oscuridad envuelve la estancia.
Al fondo resuena el eco de una suave y cadenciosa melodía
que me trae el recuerdo de unos días
….de otras épocas.
33 cortes
Viento y marea que limpiaron tu sed,
orgullo de sentir tu sudor y mi sudor,
que me vuelvan a roer las ratas del amor,
que no volveré a ser el dueño de menesteres.
Tantas0veces hice el camino, que no es0por innovar el que no haya sido reconstruido, si no por miedo a perderme y no encontrar nuestro olivo.
Una rosa en el crusial camino (Soneto para Liliana9
Prosa poética sobre el número cero
Que misión extraña, que profunda ingeniería de la nada, lleva algún día a los torpes humanos, a concebir un número tan raro, tan nadie y tan nynguno, como el número cero.
Será quizás porque cero veces he sido amado de veras, habie~do creído falsamente noventa y nueve, pero el cero tiene un misterio íntimo, una connotación entrañable, en su hermoso decir que no dice. Acaso los demás númers cuentan nuestros anhelos, matematizan nuestros deseos, indagan en nuestras intenciones que siumpre resultan fallidas. En camrio, no hay humano alguno que haya sido engañado alguna vez por el número cero. Yo con él cuento mi realidad, con los otros enumero mis fantasías.
parte 1
La brisa hacia temblar la llama del mechero, con el que Jesús intentaba encender el cigarrillo. Las manos algo sudorosas, no mantenían un pulso firme, sus ojos se resacaban y eso le hacia parpadear una y otra vez, una y otra vez.
Monse lo miraba detenidamente, lo observaba, analizaba todo aquello que estimaba oportuno para deducir lo que le ocurría.
Llegó con la chaqueta fría, casi húmeda, pensó que llevaba rato vagando por la calle.
Se fijó en su pulso, en sus ojos, en la manera en que se sentó sin querer reposar la espalda en el sillón, y con las piernas juntas y los pies de puntillas aunque llegase de sobra al suelo, algo inclinado hacia adelante.