Si algún día al mirar hacia arriba
no ves las estrellas brillar
llora por ellas y nunca sonrías
pues no volverán a estar.
Se las llevaron a un punto lejano
El camino no está marcado. Solamente la dirección y el sentido lo están. Apuntan hacia un horizonte ancho y difuso imposible de concentrar en un punto concrto.
Deberíamos caminar, despacio, viviendo cada paso hacia un futuro incierto pero siendo seguro que se encuentra delante de nosotros.
Transitamos por una eterna pradera que no deja ver sus límites, avanzando siempre hacia el horizonte que intuímos y que nunca alcanzamos.
¡Alto! ¿Adónde vamos con tanta precipitación?
Antecedido por profusas apelaciones de las diferentes religiones al ascetismo y a la sobriedad, fue el poeta Robert Browning quien acuñó la frase: “Less is more” (menos es más). Recientemente desde el vanguardista universo cultural californiano, la revista “Coevolution” de híbrida influencia budista-hippie mantuvo que la gran sabiduría era coexistir con simplicidad voluntaria y austeridad franciscana. El redescubrimiento postmoderno de los bíblicos lirios del campo y las aves del cielo. Así nació el neologismo “downshifting” (que podría traducirse por cambiar a menos o desacelerar), con la fuerza de que sólo un término anglosajón sabe condensar y propagar.
Descubra la mejor carrera,… y la más difícil.
He pasado toda mi vida estudiando. He transitado por múltiples colegios, escuelas y facultades de distintas ciudades. Tengo diplomas en Ciencias y en Letras. Cuando acabé mi primera licenciatura en Física, comencé a trabajar como profesor de maestros, pero seguí estudiando Ingeniería, cursos de doctorado, postgrados y masters en Museología, pedagogía, tres oposiciones y finalmente, con treinta años, abandoné todos esos estudios académicos y profesionales, y me concentré en mi última singladura con la carrera más difícil.
Noticias improbables de 2004
¿Llegaremos a leer alguna de estas noticias este año?
La belicosidad agresiva se extingue con el retiro del último boxeador.
Un tertuliano declina opinar de un tema aduciendo que no sabe nada al respecto.
Las huellas dactilares se toman sólo para no confundir a los bebés en las clínicas.
Legado cotidiano
Nada resulta intrascendente en nuestra vida…
La vida nos parece rutinaria en ocasiones, casi como una secuencia programada y repetitiva. Pero cada acción, por insignificante que parezca, puede ser decisiva, no sólo para nosotros, sino para otros muchos que pueblan nuestro entorno, incluso para personas lejanas o desconocidas, que quizá no han nacido todavía.
Sobre la dificultad de evaluar los valores y atributos de una persona.
Hace años, en una distendida sobremesa entre docentes, alguien nos planteó una adivinanza maliciosa: “¿Cómo programaríamos un examen de duración limitada a cinco minutos para seleccionar entre un grupo de personas desconocidas a los mejores?”. Lógicamente preguntamos, los mejores en qué. .tk/
Ensayemos una técnica simple de desarrollo de la Inteligencia Emocional.
El desarrollo de la inteligencia emocional era una de las áreas básicas de aquel innovador proyecto educativo que significó el Centro kIDEAk. Una prometedora metodología para su aprendizaje fue la redacción por parte del alumnado de sus preferencias y animadversiones, a fin de conocerse mejor a sí mismos y a sus compañeros.
Para un profesor de “Didáctica de las Matemáticas”, como es mi caso, resulta muy frustrante reconocer el fracaso educativo que supone el escaso conocimiento en esta materia de la población en general. Apenas algunos conceptos aritméticos y geométricos, algunas nociones básicas de estadística, y poco más.
Evitemos el fraude, eduquémonos y divirtámonos con horóscopos de citas.
La divulgación de la ciencia debió ser la muerte de la superstición, que no es sino la “religión de las mentes débiles”. Pero pervive e incluso, en su tiempo, Goethe reconoció que la superstición es “la poesía de la vida”. Lo cierto es que en las almas más grandes subsisten rincones de debilidad en los cuales duermen las credulidades ingenuas.
¿Cuántos años tienes?
¿Quién no ha escuchado reiteradamente este impertinente pregunta? Hace años que decidí contestar con una triple respuesta, basada en una leyenda apócrifa de Galileo, que sorprende y obliga a reflexionar: – “No lo sé exactamente, pero son pocos y menos aún los de buena salud”.
Porque los años que tenemos son los que no hemos gastado, los que aún no hemos vivido. Y nadie sabe cuántos tenemos todavía para continuar nuestra vida.
¿Cómo actuar acertadamente entre la precipitación y la indecisión?
En la vida moderna se valora especialmente la cualidad de ser resolutivo, de tomar decisiones atinadas en el plazo improrrogable del que se disponga. Incluso el salario está en función de la calidad y cantidad de determinaciones que hayan de adoptarse en el puesto de trabajo.
Cada mañana nuestra primogénita es despertada por su doncella, que le prepara el baño mientras el cocinero dispone su desayuno. Tras vestirse con ayuda de su asistente, comunica al ama de llaves su jornada y es conducida por el chofer a la universidad. El benjamín duerme hasta que se levanta malhumorado reclamando su desayuno que, con presteza, se lo facilita la cocinera, mientras el contable le facilita el dinero que reclame y verifica que su móvil esté operativo.
La recalcitrante interpelación que nos acosa incesantemente.
Con ocasión de la publicación de un artículo en la revista intelectual Alt+64, fundada en Burgos por un restringido grupo de universitarios autodefinidos como “nihilistas pragmáticos”, uno de sus directores -Unai Macías, hijo además de un buen amigo-, me preguntaba qué título deseaba añadir bajo mi firma.
¿Qué haríamos si nos quedasen sólo 5 minutos?
Christopher Morley fue un prolífico poeta y escritor inglés fallecido en 1957, hijo del ilustre Frank Morley, profesor de matemáticas de la Universidad John Hopkins, descubridor hacia 1899 del teorema de Morley, sobre el triángulo equilátero formado por las trisectrices de cualquier triángulo.
Un secreto básico del lenguaje corporal
El insigne científico de la “teoría de la evolución”, Charles Darwin, publicó en 1872 un precoz ensayo titulado “La expresión y las emociones en el hombre y en los animales”, verdadera anticipación de los modernos estudios sobre la comunicación no verbal. Actualmente sabemos interpretar más de un millón de claves y señales que transmitimos de modo inconsciente a través de expresiones faciales y gestos.
“Todos nacemos príncipes y princesas”
Eric Berne (1910-1970) fue un psiquiatra de reconocido prestigio que desarrolló una teoría de la personalidad, conocida mundialmente como Análisis Transaccional (A.T.), basada en los Estados del Yo, las transacciones humanas, los juegos psicológicos y los guiones vitales. De amplia aplicación ulterior, sus técnicas resultan muy valiosas para el crecimiento y la mejora personal y grupal. Presentaremos un compendio de sus fundamentos, que podrán sernos provechosos para comprender mejor la naturaleza de las relaciones humanas.
Escribir es…
Descubramos el significado de la escritura
Escribir es mostrar la huella digital del alma, desnudarse y nadar, volar y sentirse libre: una sensación gratificante del espíritu, que conlleva expresar lo que presentimos, gozoso o amargo, cotidiano o trascendente, para compartir un mensaje con nuestros semejantes.
Cicatrices
El valor de un hombre se juzga por sus cicatrices.
Dicen que Dios cuando nos evalúe no analizará nuestro currículo, ni nuestras medallas, ni nuestro patrimonio. Dicen que Dios nos valorará por la memoria de nuestras cicatrices. Las cicatrices miden no sólo las heridas que hemos sufrido, sino cómo las hemos curado.
¿Por qué nos ha correspondido nacer en esta época?
La prensa internacional nos ha anunciado el día 2 de febrero que la marmota Phil ha salido de su guarida y eso significa que quedan seis semanas de invierno. Se supone que la predicción es válida para el pueblo de Punxsutawney (en Pensilvania, EE.UU.), pero la era Internet propaga el evento incluso
¿Átomos o historias?
La Vida percibida con una visión relacional, no molecular.
La poetisa norteamericana Muriel Rukeyser (1913-1980), corrigió a Demócrito y a todos los atomistas con su transgresora declaración, que modestamente muchos suscribimos: “El universo está hecho de historias, no de átomos”.
Un buen momento para tararear una bonita canción mientras tapeas con el pié no? Ese momento de reláx, de paz, de descanso, de desconexión. Una cervecita fresquita, unas gafas de sol y estirar los pies alegremente en la mesita de hierro forjado al ladito del paseo, donde la gente transcurre sin mirar a su alrededor.
Ya está.
Dillinger cerró el manuscrito con suma lentitud y de su boca salió un sentido suspiro de satisfacción.
Había concluido su alegato contra el mundo en él que le había tocado vivir y cerró sus ojillos durante un instante, embargado de placer y libre de todo remordimiento, incluso pena. Su carácter siempre había sido en exceso decidido y el motivo que alumbraba sus últimos días no inspiraba sobre sus actos ninguna clase de duda o vacilación.
A pesar del desastre que se cernía sobre él, sabía que había un solo camino, sin diatribas ni contemplaciones, y lo iba a recorrer en ese mismo día.
Amores humanos
¿Cuántas clases de amor hay?
Antes de morir, por una vez al menos, hemos de declarar nuestros amores. En público, ante el ágora de nuestro entorno, sin reparos ni escrúpulos. Lo más íntimo es para ser vivido y lo vivido sólo adquiere sentido si es compartido. El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.
Era ya de noche, una noche que parecía una tarde, pero nada esperaba ya del día. Tenía todo decidido. Pero afortunadamente no todo sale siempre como queremos que salga y ésta vez parece que la suerte le sonreía.
Él sabía que nadie regala nada y que no se puede recoger nada de los campos que no han sido sembrados. Sin embargo allí estaba ella, tan guapa, con ese pelo y esa clase que destacaba desde lejos. No había motivos especiales por los que pudiese tener algún interés oculto en él.
Sin embargo algo no le encajaba, sus ojos estaban limpios, podía verla detrás, sus gestos eran claros y directos… su cara sonreía.
Érase una vez un hombre que tenía hermosas casas en la ciudad y en el campo, vajilla de oro y plata, muebles forrados en finísimo brocado y carrozas todas doradas. Pero desgraciadamente, este hombre tenía la barba azul; esto le daba un aspecto tan feo y terrible que todas las mujeres y las jóvenes le arrancaban.
Una vecina suya, dama distinguida, tenía dos hijas hermosísimas. Él le pidió la mano de una de ellas, dejando a su elección cuál querría darle. Ninguna de las dos quería y se lo pasaban una a la otra, pues no podían resignarse a tener un marido con la barba azul. Pero lo que más les disgustaba era que ya se había casado varias veces y nadie sabia qué había pasado con esas mujeres.