Cenicienta, has perdido tu zapato.
¡No estés triste que te lo devolverá
aquel chico que por siempre te amará!
Y dale, cambia esa cara de espanto.
Cenicienta, ¿por qué me inspiras tanto?,
¿qué misterio tu persona esconderá?
Mil sonetos mi pluma te escribirá.
Soy consciente, en ellos falta encanto.
A cada paso que doy
Por tus calles ya venidas
Solo tengo recuerdos.
Recuerdos de risas y alegrías
Amores y desamores
Cariños de grandes amistades
¡Y el cierzo me trae tu recuerdo!
Tu aroma a Ebro
Tú lucha, tu lejanía
Tu acercamiento a una tierra llena de vida
A esta tierra quiero volver
Quiero crecer en ella
Como tú hiciste en un tiempo
Tan lejano, tan cercano
Y solo pienso una cosa……….
Quiero volver.
Las estelas nocturnales alumbrando
las manos del fulgor entre las lunas
cuando los brazos apegados al cuerpo
marcan un sendero al cuerpo caminante.
Todas las bóvedas sus lámparas extienden
con luces escapadas de los labios de las sombras
y un desdoblar de caminos deshojados
trazan en mis pies un breve murmullo.
Tu mirada se pierde
entre los aires desiertos,
de las noches que vienes
a rescatarme los sueños,
me observas dormida,
me miras, me vigilas…
y en la plácida oscuridad
desconoces esos brazos,
y desandas tus pasos
ante el lienzo inacabado,
de mi cuerpo dormido
esperando tu beso.
Ahí él tomaba el té mientras el agua corría,
y lento, sorbo a sorbo, saboreaba la infusión.
Su cara denotaba ya la triste dulzura,
hablaba del sin sentido de una existencia fría
de lo que se siente llegar a tan trágica conclusión,
dijo que el azúcar por tan dulce ya era amarga.
“Esa es su escencia” con ternura nos decía
y exhortaba a nuestras almas para amar con pasión
“¡nunca, nunca teman al camino su angostura…!”
nos exclamó mientras su harapiento bolso abría.
“Brillen humildes, puros… ” -advirtió con precisión-
“¡Soberbio, la ruta de los buenos es más larga!”.Sigue Leyendo...
Era una alegría, dejarme tumbar en el sofá
una maravilla, sentir el aire y su frescor
respirar muy hondo, para acercar así
todo el aroma, que tú dejabas para mí…
y mientras tanto, aquí estoy
y mientras dure, aquí me tienes
y mientras quieras esa soy…
Siente como vienen,todos los recuerdos hacia tí
como se disparan, y de que forma tan sútil
era necesario, que hoy estuvieses aún aquí
para recordarlos, traerlos desde allí…
Yo juro que estoy muerto estando vivo,
aunque mande nuestro Padre a no jurar.
Solo yo soy quien puede asegurar
que en la jaula de la parca estoy cautivo.
He bebido el licor más corrosivo,
y al probarlo bien podrás corroborar,
que al instante como yo vas a jurar
que es verdad, estás muerto estando vivo.
Decirte que te amo se me queda pequeño,
alguien debería inventar nuevas palabras para definir
mis sentimientos de entrega,
de devoción, de admiración,
de necesitarte cada segundo.
Eso siento y más.
Te digo que te amo, pero ya lo sabes,
quizás de tanto repetírtelo se desvirtúan las palabras,
pero no,
cada vez que te lo digo es porque mi amor por ti
ha aumentado.
Una mañana de enero mirando por mi nostálgica ventana,
Te vi resplandecer tanto como la más bella y única aurora,
Y en la inmensa y profunda soledad de mi acabada alma,
Comprendí la verdad de esta impresionante e inquieta calma,
La calma que me inspira tu increíble y misteriosa mirada,
Si, esa mirada que al compás de tus dulces movimientos,
Tan ligeros y delicados cual cisne que ha sido encantado
Me hechizan, cambiando, transformando y pintando mi mundo
De un color más claro, ese azul que recuerdo de un viejo pasado
Pero en ese momento se que Afrodita se ha burlado de mi,
Porque se que tan bella criatura jamás formará parte de mi,
Voy en un aumento diario de este perpetuo dolor de amor
Que acaba día a día con mí destrozado y triste corazón.Sigue Leyendo...
Solo quiero que compartas
Lo bonito del amor
Como cuando te miro
Y se me quiebra la voz
Solo quiero que te sientas
Como una puesta de sol
Con pajarillos cantando
Una tranquila canción
Donde quedó tu blanca magia
Bailan las nubes cantando
Mi cuerpo se curte rabia
Ya no soporto ni al astro
Cúbrame tu limpia llama
Luego gozos de agua clara
Donde quedaron las noches
Llenas de risas y charlas
Ya no se te ven estrellas
Ya no guiñan a la blanca
Morada muestra su cara
Mi urbe desenfrenada
Tus formas rotundas,
que invitan a la caricia,
tus curvas de diosa,
que incitan a la pasión,
tu estilizado cuello,
tu alma pura,
tu candor y fuego,
se entrelazan,
con mi deseo,
por tenerte,
entre mis brazos.
Triste mi cuerpo,
roto por los disparos,
pasado a bayoneta,
yace silencioso e inerte,
en la solitaria trinchera.
Mis recuerdos exhalan,
el último aliento,
recuerdo mi pueblo,
un pueblo perdido,
uno pequeño olvidado,
de gentes de campo,
viviendo de la labor,
de la labranza,
del ganado.
Sendas trazadas,
marcadas en tu piel,
por mis leves sueños,
escultura bella esculpida,
en alabastro con amor.
Blanca la piel nívea,
que recubre el alma,
sensible tuya de mujer,
incandescente y etérea.
que oculta la pureza,
de tu instinto maternal.
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