Todas las entradas de: Kiowa

Ni rimas ni leyendas.

No quiero ser golondrina
en un cielo de verano
tampoco nube reflejada
en el azul impávido del lago.

Quiero soñar que soy brisa
que rumorosa llega a tu oído
y de palabras hermosas
encandila tus entrañas.

Quiero ser céfiro en tu desierto,
atravesarlo hasta dar con el oasis
que te ha de devolver a la vida
y hacerte de nuevo fructífera.

Quién fuera arena de tu playa
u oleaje tempestuoso
rompiendo en tu regazo
su burbujeante espuma.

Quién fuera ladrón de tus besos
o coleccionista de tus caricias
en el mundo paradisiaco
que observan tus verdes ojos. Sigue Leyendo...

Punto de fuga.

Me encontré la caracola en la playa,
no sabía que estuviera llena de voces
de perdidos marineros en olas esquivas.

Hubo una vez amantes del mar
agerridos descendientes de una estirpe
venerada por el desaparecido astrolabio.

Titilaban las estrellas inocentes
sin sentirse siquiera observadas
en un mundo de depredadores singular.

CRISIS.

Tal vez no sería justo decir que estamos inmersos en una crisis, sin decir antes que nuestros gobernantes nos han llevado a ella. Es evidente que no es comparable el nivel de vida del ciudadano medio y el de nuestros imponderables cuidadores y administradores de bienes públicos y beneficios sociales.

Cuando un trabajador tiene lo justo para pagarse el transporte público y un plato de lentejas aguado, para una mesa de cinco comensales… el dirigente político de turno, tiene su coche oficial, que le lleva a un restaurante de tres tenedores, a comer a costa de los impuestos que sufragamos entre todos sus conciudadanos. Sigue Leyendo...

La noche en Madrid.

Las sucias arterias de la ciudad
dormitan los sueños de la noche,
un murmullo de solitarias voces
recorre unas vías abandonadas.

El frío neón, cobija la borrachera
del amante triste y despojado,
la losa de la soledad, en su soliloquio,
intenta guardar lo que nunca fue.

Vela al viento.

Regálame un baúl de incertidumbres
para poder ser cautivo de tus sueños.

Píntame una alborada en tonos grises
no sea que tu cielo me deslumbre.

Escríbeme una poesía con tus ojos
que la leeré con el corazón desbocado.

Ojos rasgados.

Ojalá los ocres
esquivaran los celestes
y los verdes
a los blancos y los grises.

Ojalá las aguas
volvieran a sus cauces
y la sensible arena
dejara de temblar.

Hay una vereda triste
que conduce al infinito,
hay tierras dulces
anegadas de dolor.

ANGEL.

La luna se mece en el mar,
sueña con ser viento sureño,
marcharse oculta en la noche.

La lejanía espera su llegada
mientras el invierno se marchita,
al sol y los hielos del norte.

Las aves sobrevuelan el espacio,
dejan mensajes de amor en su viaje,
señales de un jardín que florece,
en un espacio de tiempo virginal,
en que las flores se agostan sin piedad.

Noches de la Alhambra.

Encaramado esta tarde, a lo más alto del caqui,
me dispongo como negro mirlo a contemplar,
lo que como humano, he llorado durante siglos.

Nobles montes, llenos de atrevida vegetación,
que arrullan la visión mas bella y placentera,
el palacio donde tantos años me sentí feliz.

Siempre permaneció Granada en mis entrañas,
he sido poseído por tristezas inconfesables,
por la hermosura arrebatadora de lo perdido.

Polvo.

Hoy he vuelto de nuevo a la vida
convertido en polvo que planea
al incesante ritmo de tu aliento,
estaba triste arrodillado en el suelo,
y la suave brisa me elevó al cielo.

He navegado parajes desolados,
mundos alegres de bellos colores,
por paraísos verdes de ensueño,
soy ser pequeño, liviano y puro,
el viento a su antojo me maneja.

Soneto a una Dama.

Mi corazón entregué a una hermosa Dama,
el silencio profanó mi triste soledad,
aleteos de mariposa moviendo mi levedad
mientras mi vida se extingue cual triste llama.

Era Sara, mujer bella, tierna, rica y noble
mi inconfesable amor por ella era sincero,
mas me sentí morir como rosa en frío Enero,
sesgada de golpe en su tallo por fiero mandoble.

Caos.

Sentado en el cadalso de la propia existencia
el pensamiento se transforma en una sucesión de imágenes
soldados tristes de plomo jugando al juego de la guerra
miradas de grandes y tiernos ojos llenos de miseria y hambre
montones de billetes asoman por bolsillos de gordos opulentos
niños mendigando en las calles en busca del sustento familiar
manifestantes muertos por balas fatídicas que traspasan
órganos trasplantados de un muerto a un mortal
orondos pavos que huyen del carnicero cuchillo que les sigue
niños que ríen en las calles sin saber siquiera porqué
mujeres pintadas en las aceras invitando al placer del amor Sigue Leyendo...

Elemental.

Voladora ave de nocturnos vuelos,
me convierto en un paisaje negro
y vuelvo mis tristes ojos hacia ti,
mi mirada traspasa la dureza de mi pico,
mis alas perdieron su musculatura
en un tránsito que me llevó a verte.

Soy cormorán azotado por el viento
en un mar que zozobra en sentimientos,
ni siquiera se nadar y mis tristes plumas
están caladas por una tormenta intensa,
solloza afligida la mar mientras me ve caer,
espíritu de grandeza reconducido al olvido.

Princesa.

Me levanto feliz esta mañana,
ayer la vi y me llenó el corazón
al hablar con mi linda princesa,
sentí volar miles de mariposas.

La alegría desborda mi espíritu,
y escribo sobre las flores bellas,
paisajes cercanos multicolores,
sentimiento de esperanza plena,

El enterrador.

En lo alto de una colina,
tocando casi el azul cielo,
en comunión con el mar,
se encuentra el cementerio,

Siempre he trabajado en él,
empecé con catorce años,
todavía sigo a mis sesenta,
lo tengo en mis entrañas,
desde niño lo he disfrutado.

Magnetismo.

Llegará el día en que el hombre,
se de cuenta de que en realidad,
no vale nada simplemente somos,
iones girando en ficticia libertad,
atrayéndonos o alejándonos más,
según la polaridad que tengamos.
somos seres imantados algunos,
con la misma carga se repelen,
con cargas distintas se atraen.

La ruleta.

Que es la vida misma sino,
una sucesión de imágenes,
que pasan veloces ante,
los dos ojos semiabiertos,
del reo condenado a muerte.

Que es la muerte sino,
una condena a cumplir,
de cadena perpetua,
vagando en la oscuridad.

Costa inhóspita

La marejada de la tormenta,
llega en forma de olas fuertes,
a la orilla de mi pensamiento,
rompiendo contra los escollos.

Las espumeantes aguas frias,
se agitan de forma intensa,
saltando sobre los rompientes,
de dura roca oscura de mi costa.

Sueños

Caen las hojas de los árboles,
en amarilla cascada multicolor,
desnudas quedan las ramas,
las copas semejan esqueletos,
mostrando sus ajados huesos,
plenos de surcos de experiencia.

Los gorriones quedan tristes,
expuestos a gélidos vientos,
que penetran silenciosos,
la vida pasa y el mullido,
manto cobertor del suelo,
se descompone rápidamente.

La espera

Sisean indolentes,
palabras en mi mente,
se afanan impacientes,
por surgir dementes,
en catarata hiriente,
que mancha un trozo,
virgen de blanco papel.

Son ideas claras,
surgen como aguas,
límpias y mansas,
que se precipitan por,
la pendiente llegando,
a ser torrente abrupto,
acaban en feroz cascada.

Paseo nocturno.

Un manto de nubes,
cubre el cielo estrellado,
en una noche en calma,
el campo se encuentra,
tranquilo viviendo apacible,
la calma de la oscuridad.

Me encuentro con Pizca,
en el paseo nocturno,
siento la soledad paciente,
de los astros rutilantes,
mi pensamiento procesa,
una idea por mi ignorada.