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Poesía

Lunático

Me ahogo en un mar,
lunar oculto en tu mejilla,
de cara distante en el espacio,
en la lejanía agonizante,
del palpitar que perdura,
en la superficie reflejada,
en el pulsar ansioso,
del deseo de sentirte dentro,
de morir en el intento,
de gozar de tus encantos,
en el universo bifocal,
de tu mirada lejana,
que se clava en mis sentidos,

Llorando…

Dime que no me quieres
Mírame a los ojos y dime que no ves lo que hay detrás
Dime que no me abrazarías,
que no me besarías,
que no me cogerías de la mano y me llevarías contigo a dónde fuera
Mírame y dime que no sientes nada por mí,
que aquel beso sólo fue uno más
Dime que con él no me quisiste decir que me querías,
porque no me quieres, dímelo!
Dime que mi voz te resulta indiferente
y que miras mis ojos igual que a los de cualquiera
Que si te hablo, si te rozo, si te abrazo… que te da igual
Ven, mírame a los ojos y dime…
Dime… que no me amas Sigue Leyendo...

Los limoneros

Y aquel verano bendito
Bajo aquellos limoneros,
Supimos que nuestra sangre
No acabaría en recuerdos.
Y viendo la mar en calma
Y un puñado de silencios
Supimos que nuestras voces
No acallarían los necios.
Y volvimos a entregarnos
Otra vez a nuestros juegos,
Y jugando nos contamos:
Fuimos tres en el recuento.

Y aunque muchos años pasen
Recordaré los limoneros…

Ya no habrá más despedidas.

Soñarte se hace eterno,
discurren los segundos,
sin parar ni un momento
y en el compás del minutero,
se adueñan las horas de mi pensamiento…

Pensarte se hace eterno,
dejándome no embargar,
por tu voz, tus risas, tus caricias,
que me traen los recuerdos,
aún cuando no estás…

Un saludo mañanero

Y después de tanto tiempo,
por fin abriste tu ventana.
Y un soplo de aire fresco
revolvió mis cabellos.
Tu armoniosa voz
se tornó melodía para mis oídos,
la emoción invadió mi cuerpo,
que trémulo perdía el sentido.
Saboreé el momento.
Me llené de alegría.
Mas que poco duró.

Solo un minuto,
un momento,
un instante.

Todavía resuena en el ambiente
El eco de tu saludo mañanero.

Sombra y Luz

Inviernos tapizan el cielo
congelando tristes gotas de lluvia.
Mi espíritu espera tu llegada,
No escucho tu voz en la oscuridad.

¿Qué te acontece mi ángel oscuro?
¿Qué te hace estar tan triste?
¿Acaso te olvidaste de mí?
Solo me quedan tus silencios

Wersemei.

Wersemei tu nombre me evoca poesía
cada vez que te nombro me traslado
a un idílico paraje de ensueño
donde los pajaros duermen al arrullo
de los vientos bajo la frondosa
copa del árbol de tus letras.

Hace tiempo que añoro tus bellos versos
henchidos de alegria y de inocencia
el delicado aroma de la colonia infantil
y el olor a hierbabuena que todo lo empapa
siento tu silencio como daga en mi pecho
y mi corazón siente el murmullo de los arroyos
que bajan plenos de aguas cristalinas
donde animalillos del bosque calman su sed.

Doñana

Se levanta el sol,
entre las espadañas,
de la bella marisma,
asoma entre la bruma,
de la mañana fresca,
del renacer diario,
del apacible cielo,
del claroscuro devenir,
de tiempos impertérritos.

Palabras

Mis palabras, algunas, no son del montón,
son como una melodía sin sentido
que solo entiendo yo.

(Y los poetas, con presteza,
echaron sus manos a la cabeza.
¿No son tus versos, Ismael, del montón?
No es lo tuyo poesía,
sino diálogo interior.)

Y lo he pensado: tienen razón.

Opiáceo sueño

…y el ojo no ve
ya el dolor,
tampoco
sufrimiento,
desdicha
o desazón…

Un ojo convertido,
individuo compartido;
antes muerte,
ahora
bienaventuranza,
como la del que llora
de emoción,
como la del que ríe
en dolorosa
situación…

Yo… no puedo…

No puedo decirte adiós,
aunque lo quieras con desespero,
en un momento cerrar lo nuestro,
aunque lo quieras, y lo desees,
yo… no puedo…
No puedo decirte adiós,
así sin más, romper los lazos,
de esta atadura que nos unió,
que me hace daño,
que me da vida, que me la quita,
mientras me miras…

Lucero hermoso (Nana breve)

Duérmete lucero hermoso duérmete,
con las estrellas que te acunarán
y que a tu oido susurrarán
palabras dulces que esos ojitos harán cerrar…

Duérmete lucero hermoso duérmete,
como la luna que arriba está
y así tranquila vigilará
que tú dormido te has de quedar…

Mi mundo.

Mi mundo fluye tenue,
a tus pies de ángel,
sintiendose perdido,
si tus alas le faltan.

Quedo sólo en la distancia,
olvidado si no te encuentro,
buscándome a mi mismo,
desconociendo mi posición.

A mi gaviota

Siempre he soñado,
conocerte en realidad,
siempre creí en tí,
y ahora apareces,
en mi gris vida,
alma gemela.

Somos dos mundos,
soñadores de verdad,
anhelantes de amor,
que existimos paralelos,
confluyendo suavemente,
en una bendita pantalla.

Duele

Duele….
Cuando los pulmones piden oxígeno al aire
Y éste se niega, a proporcionarlo.

Duele….
Cuando una mirada se clava en el alma
Como segadora daga.

Duele…
Cuando cortan tus alas y te encierran
Para siempre en el laberinto de tu interior