Corre en tu piel desnuda
el sueño que martiriza.
Esperas la noche muda
de penumbras y cenizas
Hay un coro de íncubos
que tu soledad utiliza
para pintar prostíbulos
en mentes que agonizan
Corre en tu piel desnuda
el sueño que martiriza.
Esperas la noche muda
de penumbras y cenizas
Hay un coro de íncubos
que tu soledad utiliza
para pintar prostíbulos
en mentes que agonizan
En el nombre de Dios te llamo:
Matemática ¿estás ahí?
y tú te escondes asustada
entre binomios y polinomios
para huir de la propuesta
envuelta en postulados
que se caen hacia el abismo
de tu ateísmo circular.
El sol brilla sobre el mar con un amarillo intenso que hace que el oleaje sea suave y refrescante. Estamos en Machala, ciudad del sur de Ecuador, capital de la provincia de El Oro, situada cerca de la desembocadura del río Jubones, en la costa del Golfo de Guayaquil. Es esta ciudad un próspero centro comercial de rica agricultura (plátanos, cacao, café y curtidos de cuero). Hemos tomado ya el café y el yate espera mirando hacia el Canal de Jambelí.
Pronto subimos al yate y nos ponemos a navegar por las aguas del Océano Pacífico. Vamos hacia la isla de Jambelí, donde Vinicio, un amigo de mi suegro Armando, posee un pequeño islote. En este Canal del Océano Pacífico, se encuentra la isla de Puná donde se radica el tráfico marítimo del Puerto de Guayaquil.
Otro grupo de madrileños muy “sui géneris” son los de la zona del Estadio Manzanares o Estadio Calderón (que de las dos formas se le puede llamar): Paseo de la Virgen del Puerto, Pizarra, Mármol, Marqués de Vadillo, Cementerio de San Isidro, Pradera de San Isidro, Pirámides y Paseo de los Melancólicos. Tremendos “hinchas” del Atleti de Madrid de “sus amores y desamores” son más bien de Izquierda Republicana de toda la vida aunque se da la mayúscula paradoja (!otra de las paradojas españolas!) de que su más ilustre “hincha” es Su Alteza Real el Príncipe Felipe. Son los llamados “colchoneros” porque los colores de su camiseta asemejaban a los antiguos colchones de la época de nuestrros abuelos. Normalmente siempre están angustiados y pesarosos.
Noy voy a ser el mismo que conociste, No seguiré persiguiendo cometas. Voy a dejar de jugar con perros para mezclarme con otras personas, dejar pasar las fabulas y empezar a ver noticias, tendré más amigos y una mujer a mi lado, seré serio y olvidaré con el tiempo lo que era comer confites antes de comer. Así será. Creceré con el dolor que eso me deja. Mi camino es diferente, es otro, es el que llevo. Siempre seguiré adelante. Juntos no podremos ya vivir. Mi mente será cautelosa y no volara tanto, ¿Cómo podré vivir?
A otros los llamaré amigos y sé que tal vez no encuentre ninguno verdadero.
Estaré solo siempre y tendré responsabilidades, ya no voy a tener miedo del
armario ni volveré a pelear con el pirata del árbol de jocote. No volveremos
a ser superheroes, pero siempre seremos superamigos. Ahí estaremos los dos, ya lo verás, ahí llegaremos.
Flor, destilas veneno
En mi amargo corazón
Llamas frías de enero
En mi pecho bruñido
Dejas caer, osada,
En traidora conjunción
De azucenas y mastabas
De cruel martirio henchido
Por tu belleza vulgar.
Fría está la mañana..qué más da.
Me gusta pasear a solas,
la Rambla está desierta, tranquila y serena.
Las palomas campan a sus anchas,
de aquí para allá, volando van.
El florista saca sus plantas y flores,
llenando de colorido el paisaje.
El kiosquero con su prensa y revistas.
Ayer escuché tu grito.
era un canto de estrellas
desparramadas en un tapiz
de arcanos universales.
Palabras asesinadas al borde de tus labios
pugnan sobrevivir en el cóctel de tus sentires
Miedo, furia, celo,
lágrimas, sonrisas, risas,
llamas de tu infierno
navegan el mar de tu promesa.
Esta tarde hace viento y es la música de tu recuerdo la que se me hace presencia mistérica y mistriosa; una especie de mágica inursión en el centro del espíritu de tu alma para leer allí, sentado en tu corazón, poemas de amor òemas… y alguna que otra carta escrita con la suave pluma de un colorista faisán que me ha regalado el recuerdo de Juan Ramón Jiménez. Y tomo la pluma y escribo: “Hoy puede ser que la tarde, con su viento, sea esa sinfonía que me hace circular por dentro de tu corazón acompañado de fieles ideas libres que van llenando el cántaro de mi sed. Dentro de él las sílabas son sólo sinfonías de atardecer convertidas en cometas infantiles que salen hacia el exterior para conquistar el cielo. Y creo un atardecer lleno de canto”.
Experto destructor de la inocencia
si a tus pies, maligno,
decides consumar venganza
deberías saber que ojos de piedra
miran tu carne fláccida,
ojos de justa conciencia
apuntan como flechas
a tu alma putrefacta,
La Razón es todo aquello que nos demuestra que somos seres humanos muy limitados.
El Gobierno de Zapatero sólo sabe recortar. ¿Qué recorta Zapatero?. Recorta los cromos de futbolistas proque es como un niño con zapatos nuevos. !Pues ahí van 35 segundos de pitos a Zapatero y 1 hora y 37 minutos de abucheos a Rajoy que también recorta cromos de futbolsitas como si fuera un niño!.
Noticias frescas: La mayoría de los españoles no saben exactamente qué es un faisán ni tampoco por qué llueve tanto. Por 90.000 euros soy capaz de hacer un estudio completo de todos los faisanes habidos y por haber y de explicar claramente por qué llueve tanto; pero como hoy estoy desganado pues no lo voy a hacer.
La noche está soñando
ángeles de amor en tus pupilas
y hay estrellas tan fugaces
en ese tu mirar enternecido
que no existe distancia tan temprana
como ver tu mirar en mis caricias.
Lejos de todo este mundo mudo
se escucha la voz de mi poesía
dándole calor a tu presencia
en medio de esta noche tan vivida.
La risa es la mejor manera de superar una crisis.
“El precio que tenemos que pagar por el dinero se paga en libertad” y que conste en acta notarial (si es necesario) que no lo he dicho yo sino que lo dijo, en su tiempo, el célebre Robert Louis Stevenson de “La isla del tesoro” y otros libros de aventuras. Y es que ésto de la cultura sí que es una aventura completa. Por ejemplo, ¿es cierto o no es cierto que en Guadalajara hay una fiesta-feria?. Pues no sé cuanto tendrá de fiesta y cuánto tendrá de feria propiamente dicha, pero según Miguel A. Del Arco sí es cierto y habla de una larga tira de personajes como The Sirennes, La Bamba, Bob Dylan, U2, Mario Vargas Llosa o Lidia Cacho y de un montonazo de hombres y mujeres de la cultura. Por su parte, Riccardo Mazullo, que es el director del IED de Madrid (y no sé que quiere decir IED ni me interesa saberlo) ante una pregunta que le han hecho sobre si “¿crees que un libro de diseño puede ser una buena forma de cultura?” afirma rotundamente:
Una peculiar masa de madrileños es la compuesta por los universitarios de la Ciudad Universitaria (la Universidad Complutense de Madrid-Madrid). Aúí, antes abundaban, en tiempos de Franco, los izquierdistas porque !curiosa paradoja esta de España! mientras gobernaba la Dictadura de Franco (que era de derechas) los hijos de los obreros podían fácilmente estudiar en la Univesidad Complutense. Después, con la llegada al poder del PSOE de Felipe González y su “partenaire” Alfonso Guerra (!otra curiosa paradoja de los espaloles!) aúnque se autodenominaban Partido Socialista Obrero Español hicieron todo lo posible para evitar que los hijos de los obreros pudieran estudiar en la Universidad Complutense y, para ello, comenzaron a poner trabas imposibles de superar como elevar las tasas de matriculación en la Universidad Complutense,
Fueron mis padres. Ellos tuvieron la culpa. Crearon el molde donde habrían de insertar sus proyectos preconcebidos, asombrosamente ajenos a mi naturaleza, regida por los impulsos del anhelo. Nada ni nadie, entiéndase bien, podrían apartarme del camino elegido para mi por mis padres antes de mi nacimiento. Querían hacer de mí un Mesías para que al morir se repartieran las gentes los pedazos de mis ropas, y aún de mi cuerpo si fuera necesario, y los esparcieron en cada templo del mundo; no me atrevo a decir templos cristianos porque mi nombre, según ellos, estaba destinado a encabezar la nueva redención de la grey. El plan de mis padres era perfecto como la coartada de uno de esos robos sensacionales. Hicieron el amor desaforadamente el día de mi concepción y calcularon que al finalizar el siglo tendría la edad de Cristo al morir.
No camines sin volver la cabeza,
sin mirar de soslayo el lento acompasar
de la distancia.
Porque tras la bruma vuelan garzas blancas
oraculares movimientos de lunas y silencios.
No te detengas para escuchar
el murmullo dela fuente…
camina hasta el Jardín Secreto,
donde nada es sino el principio del todo.
Densidad de palabra oscura
como acorralando al corazón
entre el paso del peregrino.
La mano toca la puerta cerrada
y se extraña de su dureza.
Ansiaba caminar sobre las piedras calientes
y ver el mar transformado en sangre.
Nubes que brillaran sobre el cielo,
resplandeciendo sobre un universo de nácar.
Y presiento los latidos lastimeros
de la vida, de la tarde.
Frente al Mar me siento
oteando el horizonte,
quisiera ver tus velas ondear al viento.
Dejé encendida la luz de mi faro,
luz que nunca quisiste ver.
Envié palomas mensajeras
con cartas que no respondiste.
Que pronto me olvidaste dejando mi corazón herido.
No vi que eras el Norte y el Sur,
el Este y el Oeste,
que la palabra Libertad llevas por bandera.
La caja de Pandora (cerrada)
A veces,
al mirarte
veo mezclas de pupilas inciertas
veo rencores, lágrimas impías,
esperanzas baldías
entre odios y florestas
de miserables alegrías
abandonadas al amparo
de criminales y aguafiestas.
Ese día hacía calor en La Habana. Por eso la gente se extrañó de su atuendo de invierno. Lo vieron atravesar el Paseo del Prado, rígido como un robot, el portafolio en la diestra. Venía caminando desde el Barrio Chino, pero solamente después de subir y bajar la escalinata del Capitolio, fue que notaron su presencia. Todos oyeron una voz que partía desde la base de la escalinata: “¡Ataja!”. Un muchacho se interpuso en su camino con los brazos abiertos. Pero fue como si lo atravesara un soplo cálido. “¡Ataja!”, repitieron. El hombre seguía adelante. Cuando transitaba frente al edificio del Tribunal, se le abalanzaron un custodio y un policía.
Escribo desde la perspectiva particular de alguien que se crió, creció y maduró en la capital de España (Madrid-Madrid). Madrid es, como todos sabemos, una ciudad cosmopolita y yo diría incluso que, bajo mi perspectiva simplemente personal, es la ciudad más cosmopolita que he conocido. En Madrid, en la Gran Ciudad de Madrid-Madrid donde tantos millones de seres humanos pululan y viven aquí, puedo decir (con total certeza) que existen múltiples “madriles” dentro de ella. Porque Madrid no es una ciudad “unipopular” cerrada en sí misma sin contar los pueblos y zonas cercanos que se han ido añadiendo posteriormente. Se pueden encontrar “madrileños” muy diferentes, tan diferentes como son las zonas geográficas de Madrid. Esta “pluralidad de madriles” hace que Madrid-Madrid tenga una identidad muy singular: un conglomerado variopinto que la identifica y la hace inolvidable para quienes vivimos en ella.
En la historia el ser humano intenta dar continuidad de su autorealización existencial. Todo accionar humano nos remite a una continuidad de realización, cuya integración constituye el tiempo histórico.
Si nos remitimos a la edad antigua de las culturas míticas, vemos que no hay propiamente una historia; pues el ser humano no se realiza en ella, sino fuera de ella. Las acciones humanas no se valoran por sí mismas, sino que se definen y valoran en función de los arquetipos míticos.
Érase que se era un Don Oso Perezoso al que le encantaba mucho echarse largas siestas y también dormir mucho para no tener que ir a trabajar.
– !Que trabaje Rita la Cantaora! – solía pensar Don Oso porque le gustaba mucho chupar las bolas de sal de las ovejas de su vecino.
Pue bien; ocurrió que al tal Don Oso Perezoso le encantaba tomarse todos los tarros de miel que iba reuniendo, poco a poco, trabajando como hormiguita, Doña Mónica. Los tarros de miel, las botellas de leche, los jamones, en fin, toda la comida iba desapareciendo como por encantaminento.
La verdadera personalidad es la que proviene del alma.
Estamos solos. Es hermoso que el tren corra, definitivamente liberado, hacia esa ilusión que pervive entre las algas asustadas por tanta y tan desesperada espera. Es hermoso entrar, desapercibido por los demás, en el envoltorio “azul-verdad” de las mayeúticas y socráticas preguntas.
– ¿Qué buscas? -interrogan los labios de ella.
– Gorriones de mar… -responden los míos.
– !No me equivoqué! -sonríen sus labios.
E, inesperadamente, toda ella se convierte en cristal.
Te busco y estás en mí. Te encuentro tan dentro de mi alma que eres y formas parte intrínseca de mi propio yo. Eres la que conduce mi mente hacia las riberas del sueño y la que me despiertas al alba. Amaneces siemrpe en mis entrañas y estás tan unida a mi yo que eres mi propio yo. Te busco y estás en mí, tan en mí, que somos una sola identidad personal. Eres la que conduces mis pasos y la que, saliendo de ti vuelvo a entrar dentro de ti. Sin más premisas ni rodeos, jamás te pierdes de mi lado porque estás, precisamente, dentro de mí desde el mismo día en que naciste. Tan dentro que eres mi yo reflejado en tu yo: o sea el doble yo de mí mismo.
Y con amor y palabras,
y palabras y amor,
y amor en las palabras
y palabras de amor,
quiso que lo quisiera tanto
que no lo puedo dejar de querer.
En las florestas del parque metropolitano, lejos de la pétrea distribución citadina y sus coordenadas cartesianas, encontró Charles la muerte, sin saber que estuvo encerrada por años en las medianerías de su casa.
I- La Puerta.
Era como la de los castillos medievales, alta y tremenda, imposible de derribar con un simple toque de los nudillos o con palmadas amistosas.
Desde que pensó Charles en lo obligatorio de construirse un mundo, sin detenerse a ver que muchos de sus paradigmas armaron sus ambientes propios a base del esfuerzo hacedor, su primera preocupación fue dotarse de la seguridad necesaria.