Bandejas de laurel.

Serena mujer, que vistes de hojas y miel
esa cálida piel de tu cuerpo bajo los vientos
fríos de mi soledad
.

Mujer ajena que callada sonríes, y miras,
y no ves que no estoy, que no soy beso
que habla, ni mirada que te acalla al no
ser mi corazón tu tren.

ERES

Eres el rayo del sol, y la luna
que se cuela por mis ojos.Y mi vida.
Eres la sal de mi oceano
mi tierra prometida.

Eres la flor que florece
en las llanuras de mi alma.
Eres el canto que adormece
mis intrigas y mis rabias.

“La Miserable”

Como a las tres de la mañana termino la película. Y el agua comenzó a borbotear en la estufa, la deshora del café llego temprano esa madrugada. Los vasos de vidrio para el refresco, las tazas de porcelana con grabados de imaginación para el café, barro o aluminio según el gusto para las bebidas con hielo, todo estaba sobre la tabla de la alacena. Dentro de la variedad de tazas y vasos había un trasto que llamaba la atención, era una taza de tamaño normal y de plástico rojo, la oreja y la superficie estaban gastadas como si la hubieran arrastrado y podía notarse que llevaba demasiado tiempo sin ser usada, “La miserable”, ese era su nombre y bebía allí el café por que sabia distinto como a tristeza. Sigue Leyendo...

Eternamente joven.

Dime que sigo siendo joven, que te gusta mirarme,
que te gusta sentir mi suave piel, y escuchar mi risa
imperfecta que es más perfecta que ninguna.

Dime que soy viva con el viento, fugaz como la noche,
serena como la mar, y que por ello eres mío, que me
seguirías hasta donde el sol alcance, que te quedarías
eternamente abrazado a mí.

El gozo intelectual y cultural

Primeramente me pregunto ¿qué es gozar?. Experimentar placer es lo que dice el diccionario. Pasarlo bien. Disfrutar con algo o con alguien. Entonces, partiendo de esta forma definitoria, ¿es posible gozar con el desarrollo del intelecto y con el amplio crecimiento de la cultura personal?. Por supuesto que sí. Yo diría que, junto con el gozo de lo sexual, el gozo intelectual y cultural es uno de los más completos que tiene el ser humano. En este sentido voy a transcribir lo que escribe el profesor Jorge Wagensberg de la Universidad de Barcelona: Sigue Leyendo...

La Mañana y el Vacío.

La mañana se presenta hermosa. Los rayos del sol se columpian entre las ramas de los árboles del jardín. Entra dentro de la habitación un olor a perfume de rosas frescas. Alguien las ha dejado aquí, a pocos centímetros de la almohada. Alguien que está ahora preparando café. En la casa suena la voz de Nina Persson. Huele el café. Todo es perfecto para la calma. Nada por hacer. nada. Ninguna cosa.

Mientras desayuno pienso que hoy no tengo obligaciones. Es como si se me hubiese conmutado alguna pena judicial. Sin embargo quiero escribir un poema. Pero hay algo, hoy, esta mañana, que me lo impide. Algo que me dice que es mejor salir ileso. No. Ahora no. Ahora no tienes hambre de letras. Así que no compongo el verso. Sigue Leyendo...

Mas detalle

eso te pasa cuando te quedás quieto, tirado en la cama o en el piso mirando el techo. no entendés si lo que ves es algo nuevo o si ya lo habías visto antes y no te habías percatado, entonces, en ese tiempo interminable y mezquino que ofrece la noche, uno descubre donde hay humedad, que parte de la pintura se descascaró y cuantos días creyendo que todo estaba igual. que mal sacamos las cuentas, sí, ni siquiera había pensado en eso. no le vendría mal un poco de color a este lugar, mis ojos lo admiten. el problema continúa cuando el portarretrato mantiene intacta aquella fotografía milenaria, que nos sacamos en aquel lugar remoto durante aquellas vacaciones y qué diferente me veo, si hasta parecía contenta y todo. Sigue Leyendo...

Un detalle

camino. dos pasos adelante y me detengo. escucho una voz, quizás la mía o la de alguien de por acá y me grita, y me pide que le escriba.

entonces yo estaba mirando un cuadro y luego el marco del cuadro y luego la pared entera que contiene al cuadro y el enchufe y un espejo, más allá un sillón sin almohadones. la lámpara en el piso me devuelve lo que queda de mi luz y se traga un poco. un florero ¿un florero? también en el piso y pienso que la alfombra, dadas las circunstancias quedaría bien en el techo, después de todo es azul y tiene rombos celestes. una vela amarilla consumida hasta la mitad y así veo la mitad de mi vida que puede ser ya, o en cualquier momento porque en realidad no lo se, y pienso en las palabras de una pantalla, no lo puedo creer, pienso en la cáscara violeta y que se apague la luz que quiero dormir pero no puedo, y camino y no puedo dormir , y me siento, otra vez, el espejo me mira, si, y pienso, qué pasa aquí, está lleno de lagos funestos, recuerdo el rostro de un niño escolar y el cuaderno de deberes y la hora de la merienda, pero lejos, solo para no recordar lo que no conozco, al fin. Sigue Leyendo...

Antínoo y el Maldito

Tres.

Si no te queda tiempo, entonces dile, dile que te ayude, dile que si no hace algo, pero dile, rápido, que va a pasar la vieja y ahí qué vas a hacer si no haces nada, si dejas para mañana lo que debiste hacer en mayo del dos mil seis. Dile ahora que está mirando para otro lado, no sea que te de vergüenza si te escruta con esos ojos engañosamente despiertos que tiene y le inventes una mentirilla burda. Dile, pero dile, no te vayas, no te vayas, no te atrevas –bien telenovelesco– a cruzar esa puerta.
– Quédate -. Te dice Bitinio, tranquilo, rascándose amistosamente detrás de la oreja como un trilladísimo perro pulguiento. Y te sientas, claro, porque a él sí que le haces caso, ¿cierto?, y creas el momento propicio para decirle oye, te tengo que decir algo, oye, pero escúchame, dile, si te va a ayudar, dile, dile, que yo sé lo que te digo. Sigue Leyendo...

¿Hasta qué número?

Llegaré… ¿hasta qué número
de minutos silenciosos y repletos?
contando lo que crea la memoria
al perdérseme esta noche del insomnio.
Tensa… tensa está la historia
del despertar completo
y es en este momento
cuando abro el sueño y la canción.

Mantengo la ensoñación
!última página del tiempo!
como ligero pasatiempo
de la breve sensación.

Y si ya se me olvido

Como a las tres de la mañana termino la película. Y el agua comenzó a borbotear en la estufa, la deshora del café llego temprano esa madrugada. Los vasos de vidrio para el refresco, las tazas de porcelana con grabados de imaginación para el café, barro o aluminio según el gusto para las bebidas con hielo, todo estaba sobre la tabla de la alacena. Dentro de la variedad de tazas y vasos había un trasto que llamaba la atención, era una taza de tamaño normal y de plástico rojo, la oreja y la superficie estaban gastadas como si la hubieran arrastrado y podía notarse que llevaba demasiado tiempo sin ser usada, “La miserable”, ese era su nombre y bebía allí el café por que sabia distinto como a tristeza. Sigue Leyendo...

Pastillas para no soñar

Si lo que quieres es vivir 100 años
no pruebes los licores del placer.
Si eres alérgico a los desengaños
olvídate de esa mujer.
Compra una máscara antigás,
mantente dentro de la ley,
si lo que quieres es vivir 100 años,
haz músculos de 5 a 6.
Usa gomina que no te despeine
el vientecillo de la libertad.
Funda un hogar en el que nunca reine
más rey que la Seguridad.
Mantente lejos de los clubs,
reduce la velocidad,
si lo que quieres es vivir 100 años
vacúnate contra el azar.

Historia de mañana

Llueve.

Había amanecido temprano.
Sonó el timbre y por las escaleras se oyeron apresurados pasos.
Seguro que no esperaba a nadie.
Es decir, nunca iba nadie por allí.
Demasiado temprano.
Coincidencias, pensó.
El timbre debió haber sonado en otro lugar y quizá la penumbra y somnolencia en un costado, le he hizo creer que alguien andaría preocupado, buscando sus pasos.
Afuera un perro ladraba bajo la lluvia.

El crack

Todos elogiaban y alababan la forma de jugar al fútbol de aquel joven deportista que con tanto entusiasmo triunfaba jornada tras jornada en la competición local. Artista del balón, aquel joven delantero era la admiración de miles y miles de personas que venían de todas partes sólo por verle jugar. Hacía maravillas con el esférico en los pies. Era un singular malabarista. Trenzaba líneas inimaginables sobre el césped mientras corría con el balón cosido a sus botas. Y siempre con la cabeza levantada. Finalizaba, inevitablemente, sus grandes epopeyas futbolísticas con el gol victorioso para su equipo. Sigue Leyendo...

Suenan los vientos de la galaxia…

Suenan los vientos de la galaxia haciendo reverencias al parpadeo de los cielos tachonados de estrellas y yo me voy, una vez más, a vivir con la idea de que pertenecemos a todos los lados de este pequeño rincón llamado universo. Veo en el mapa nocturno a un vagabundo de costas lejanas y más allá hay tierra. Tierra llena de almas por todas partes. Tierra de rostros con colores distintos pero corazones iguales. En el ámbito de todos hay venas humanas trenzadas en un paisaje de pequeñas cosas cotidianas que se hacen sombra en esta noche callada. Y yo miro el anhelo de correr libremente entre todos (como cayendo de cualquier país) para sentir la historia humana en el centro de mi frente. Pienso. Y noto un efímero pasar ligero de las horas en este mundo transparente y nítido en el cual los corazones crean un instante de comunión conjunta con todo el milagro de la vida. Sigue Leyendo...

Movimiento

Todo movimiento es cambio; desde las golondrinas en vuelo hasta los electrones de carga negativa que se hallan alrededor de un átomo y desde las briznas de hierba que se lleva el viento hasta el niño que gatea sus primeros pasos por el suelo. La luz del horizonte es movimiento. Y la espalda de quien camina hacia una meta. Es movimiento también la marea que se aleja desde la playa al epicentro del océano.

Todo movimiento es un chasquido en el reloj de muñeca de un ser humano; un empezar a volver a ser habitante de las cosas nuevas y otra vez y otra más y otra. Todo movimiento es una relación que se crea entre entre el antes y el después de los momentos consecutivos. Sigue Leyendo...

sicatrises

intento contar el sin numero de sicatrises q tengo, y creo q parese un cielo con montone sd esetrellas par acontar una y volver a enpesar…..

sicarisese en el alama el tiempo de soledad el alejarme del mundo no me gusta queiro retornar, amra, pero ahy algo malo ne eso otr herida q se abre y q con el tiempo ha de sanar…

q lastimia no poder amr no poder caminar, no poder ser lo q se es pues por intentarlo ser te levantas del suelo una y otra ves y subres ehridas q dejan amrcas en mi almma

MI ILUSIÓN INERTE

Embriagada estoy por el recuerdo de tus besos,
Pensando ahora en la distancia, distancia que dista de nuestras miradas,
De lo cerca que te siento cuando te sientas junto a mí
Y en realidad lo lejos de mi humilde alma.

No quiero tenerte cerca,
Necesito olvidar tus gestos, lo sé.
Pero de una obsesión se trata para mí
Porque son las canciones que se oyen que todas hablan de ti,
Y solo te vivo imaginando…
Pero ahora eres en mi cabeza la ilusión inerte
Que vaga por los recuerdos del pasado y del todo acabado.

LAURA PÉREZ LÁZARO.

Tolerancia (un poema de Kjell Heggelund)

Tus dioses no son mis dioses
Tu verdad no es mi verdad
Tu soledad no es mi soledad

Pero también tu soledad tiene su valor
También tus dioses están contabilizados
También se contará con tu verdad

Así es que no desesperes.

(I min tid, 1967)

(El poeta Kjell Heggelund nació en Hamar (Noruega) en 1935 y es un surrealista al estilo de Paul Elouard y otros franceses como André Breton, Philippe Soupaudt, Louis Aragon, Crevel, Antonin Artaud y Péret).

Es una tarde conocida

Dos caracolas con quienes escuchar en una playa donde se confirma que algo de nuestros sentidos se ha unido con la arena. El manojo del espacio es algo de nostalgia bajo el peso de una caliente tarde tan frágil como el herrerillo común con su plumaje azul y amarillo: mar y sol en el centelleo de la playa. Recuerdo sólo algunos sueños en medio del tiempo blanco. No me hace daño hoy recordar ese momento de la mucha luz escribiendo a alguien un “suelo llamar a todo un volver aquí”. Estoy en ningún sitio especial salvo aquel lugar en que escucho dos caracolas en la playa. Sigue Leyendo...

En la ola interna de mi alma

No pregunto nada. Sólo escucho
al mar bañándome la cara.
Hay una ola blanca que declara
por qué estoy aquí y por qué lucho.

Sé que no es poco sino mucho
el tiempo en que el reloj se para.
Sé que hay un trecho que separa
al néofito varón del que es ducho.

LA FAMILIA G

Estoy sentada en la casa de mi abuela con mi madre y mis hermanos. La televisión esta prendida, la luz tenue alumbra el pequeño cuarto en el que nos encontramos. Apenas y cabemos, lo cual parece ridículo considerando que nos encontramos dentro de una casa que abarca casi una cuadra completa. Mis ojos se enfocan en el televisor y mi cara no expresa la atención con la que escucho la conversación que flota a mi alrededor.

“ Se parece a Poncho”, comenta mi abuelo cuando un señor de unos 35 años, delgado y rubio aparece en televisión. Ese comentario desata una vez mas una conversación que circula alrededor de los miembros de la familia Guardado.
Mi mente vuela hacia la imagen de Carmina, aquella bisabuela que jamás conoci y sin embargo temo. Durante mas de cincuenta años yace colgada en una pared, en un retrato, claro esta. Desde aquel lugar venerable nos observa, y cada vez que me encuentro dentro de esta casa calcula mis movimientos, juzgándome. Sigue Leyendo...

Famélica

Entre tanta hambre de caricias
Relamiendo tus ausencias
No hay sabor en tus palabras
No son comestibles las promesas

Vivo esperando algún manjar
Y solo hay aire en tus silencios
Tragos de tristeza toma mi alma
Pues da más sed beberse la nostalgia

CAMBIAR

Cuando senti que podria
El permitirme cambiar
Mi voz se torno negra
Y se atrevió a sangrar
Mi corazón se escondía
Con miedo a escuchar Mi voz
La supervivencia fatua
Ya no es opción a mi don
El cambio que yo busco
Se va escondiendo de mi

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