Quejas y preguntas sobre el comportamiento de los demás, puede que se escondan tras la apariencia superficial que transmiten o quizá estén así de vacíos, nolosé, pero si de algo me di cuenta estos últimos días es de que yo también soy así, siempre me encuentro oculta.
Y más me duele decir que la única vez que mis sentimientos salieron a la luz, ese rincón oscuro de mi corazón despertó porque como ya sospechaba, sí, tú lo comprendiste, me aceptaste.
Sólo tú puedes leer entre líneas, y a pesar de ello no me iré por las ramas, esta vez quiero ser yo.
Aveces me amargan las dudas, pero sé que lo que siento es sincero, acostumbro poco a escribir estas palabras, y menos a pronunciarlas, pero te quiero, mi chico especial, observa mis ojos, me estoy marchitando por dentro.
Conversación 1890
Quizás haya usted notado, sobre mi escritorio, las dos fotos que le flanquean.Se lo pregunto porque para mi ha sido solo perceptible, hoy en la mañana. Descartes y su padre.Acabo de hacerle una pregunta y ahora reconozco la no necesidad de una respuesta.Le pido disculpas desde ya, y la única excusa que se me ocurre es el color de los geranios, que son del exacto color de los portarretratos, recuérdeme, se lo suplico felicitar al jardinero…
Me he estado llamando, de un modo casi obsesivo desde anoche y siempre surge otro nombre…siempre otro.He invocado a eso que llamamos voluntad y ha fallado ese recurso.He decidido, ya no alterarme y si a esa auto invocación de mi solo responde otro nombre, distendida aprender a paladearlo…
¿Era yo Bermejo?.
De acuerdo. Sí. Mi puesto natural, como futbolista, es desde siempre, hablando del fútbol de once, el del número 8. Pero hay un error garrafal en ciertas creencias ajenas a mi voluntad. Yo no soy Bermejo y ni tan siquiera he jugado en las filas del Atleti. Ni soy Bermejo ni tampoco Luis quien, por cierto, nada sabe de jugar al fútbol (y no me refiero a Luis Aragonés). Al fin y al cabo es verdad que jugué durante un corto tiempo con los colores rojiblancos pero no en vertical (me refiero a la camiseta) sino en horizontal. Estoy dando a entender que he jugado en el Estrella Olímpica de donde pasé rápìdamente al Deportivo Olímpico como ya he contado en otro texto mío. Para mí los colores rojiblancos son como un horizonte para vivir. A veces escribo de símbolos pero no he nacido en Casabermeja, de la provincia de Málaga, pues ni he nacido en la provincia de Málaga ni me he criado en la provincia de Málaga.
el; mar
cuando miro el mar
me muestro tranquilo
cuando contemplo el mar soy otro
mas ligero sonriente carinoso
cuando me bana el mar
soy otro sobre todo
cuando el mar es tibio
en akumal en la riviera maya
terror, sorpresa, Desamparo
Hoy es tiniebla,
Ocre
Aceituna
Paisaje ondulado
No me encuentro no tengo no (me) soy.
Los ecos solo transmiten desafinados abismos
Terremotos y locura sin perdón.
Las voces se pierden en el rumbo del pensamiento que viaje, lejano, tras una palabra de mármol más frágil que tu escultura.
Mi gran amiga la vida
Mi gran amiga la vida,
las lecciones que me da.
Me ha bajado la cabeza,
me ha subido la moral.
Me ha dicho que hay gente buena,
y también con gran maldad;
pero ante todo me ha dicho,
que mire a todos igual.
Que el dinero no hace al hombre,
ni el plumaje al animal.
Consuelo
me encantaba ser tu desencanto con la vida
tu presa cuando mordías mis labios entre lágrimas
nadie te dijo
que la noche es más fría
cuando te gritan los ojos
y te comen los fantasmas.
pero yo estoy aquí, soy cálida,
aparto por un rato tu inquieto dolor
aunque no sea más
que tu boca en el aire
tu consciencia,
tus ideas:
tu voz
en Cuadre
Porque de todos modos era asi. Estaba, y estaba yo. Y estábamos ahí. Pero nunca sabemos donde en realidad estamos. Yo pensaba que podíamos coincidir en lo no dicho del pensamiento. Quizá estaba pensando que yo pensaría que entonces yo después diría. Después ya no podía ser cierto. Porque no había una explicación. Ni siquiera existe.
Su voz como de espuma, haciendo un cálido movimiento. Vaivén de todo lo maravilloso que yo era cuando el momento vivía allí circunscripto En él.
De la fuente gorgorita al tren de Arganda.
No me acordaba de nada. No recordaba tan siquiera mi nombre. Sólo una extraña sensación de que estaba todavía vivo. Cuando me di cuenta de ello, la noche cruzaba su camino con mis pensamientos. Y me pilló desprevenido…
– Recuerda… una fuente gorgorita y un pavo real en la copa de un árbol. No recuerdo qué clase de árbol era.
Tuve entonces la sensación de volver a ser un niño recogiendo caramelos que lanzaba el padrino de una boda ajena. Recogiendo descaradamente caramelos. El pavo real seguía, mientras tanto, abriendo su penacho de plumas una vez bajado al suelo…
No importa que sea larga…
He despertado con la claridad de la mañana y veo que tengo otro día ante mí. Y que tengo que vivirlo. Saludos a todos y todas. Emma Thompson dijo una vez que ¨Los únicos errores que cometemos en la vida son las cosas que no hacemos”. Y Lucio Anneo Séneca, que nos observa desde la Antigüedad del pensamiento humano, expresó en su dia que “La vida es una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada”. Tengamos en cuenta estos dos pensamientos para vivir el día de hoy.
Hasta siempre Tiana.
Adiós, Tiana. Gracias a Dios que tuve la enorme alegría de conocerte y jugar contigo. Tú, ahora, donde quiera que estés me traes recuerdos inolvidables a mi memoria. Fuiste feliz el poco tiempo de vida que tuviste y eso es lo importante para una perrita tan dulce como tú. Tuve la alegría de poder jugar contigo en largas horas felices y tú, cuando jugabas con mis zapatos, me mirabas por ver si te regañaba pero no… tú sabes que me hacías feliz jugando con mis zapatos. Me mirabas como diciéndome ¡aquí estoy yo! y yo te devolvía las miradas dulcemente y te sentías feliz a mi lado.
Palabras y gestos
Las palabras se han quedado cortas,
los gestos, casi también;
y éste por si solo,
no quiere decir nada.
¿Pero, cómo poder expresar
las cosas grandiosas?
Quiero que lo sepas:
hace muchos años
te empecé a querer,
aunque a veces
no te lo sepa decir.
Lo siento,
lo siento infinitamente.
Consuelo
me encantaba ser tu desencanto con la vida
tu presa cuando mordías mis labios entre lágrimas
nadie te dijo
que la noche es más fría
cuando te gritan los ojos
y te comen los fantasmas.
pero yo estoy aquí, soy cálida,
aparto por un rato tu inquieto dolor
Un fulano cualquiera…
Un fulano cualquiera
un amante de primavera
la luz eterna
el gozo
el sueño
y la más dulce espera
ese
ese es nuestro insulto
a tus palabras que mucho dicen
y nada provocan
(se van de boca
sin provocar testigo)
Esperpéntico ( Cuento Medio Breve )
¿Cuánto tiempo lleva este pobre animal en esta jaula?
¡¡ Pues!! … Mucho tiempo… Es que aquí a los animales los cuidamos mucho.
¿Dónde vive su tío? ¡Quisiera visitarlo!… ¿Es cierto que odiaba tanto a los animales que se hizo vegetariano?
¡Sí,… yo no tenía mucha relación con él, era un poco rarito!
¿Podría ir a visitarlo?
Pues…Mi tío murió el año pasado….
¡Lo siento!… ¿De qué murió?
De un ataque de confusión…
¡No entiendo! ¿Puede explicármelo?
¡Confundió una Lechuga con una Lechuza! Sufrió un fuerte disgusto, no lo superó.
Amante mió
Amante mío, con la espalada recostada en mi sauce favorito, pies jugando con ardiente arena, contemplo mi río…
Los camalotes discurren lentos, con ellos se van mis ojos.Tus susurros nocturnos se mezclan con travieso viento que insiste en que vuele la hoja, mas siempre logro atraparla y en verdad sonrío con esta dulce batalla.
El sol cae somnoliento, una canoa desvaída y quieta me señala tu mirada.Debo terminar la carta, mañana regreso, como siempre, como siempre, te ama, tu hechicera.
Me levanto, camino lento, ya mojados pies y tunica, acaricio la canoa y en promisoria ranura incrusto la carta.
un amor, una muerte y un mañana
Como tenerte de vuelta y regresar a la vida
como revive un muerto, quizas siendo un egoista
pero hay que seguir y seguir cambiando
Cambiaré de corte de pelo, de look, de filosofía
pero como se cambia de piel y peor de lo que ella envuelve
Un deceso que al matar va muriendo
y un amor que al no apagarse va matando
Matándome y al mismo tiempo cambiándome
pero hay mañana y no soy Medardo Angel Silva, Dávila Andrade,
y mucho menos Hemingway, ni Storni, ni Woolf, ni Plat, ni Pizarnik.
Sentir
Una nota,
un lamento,
un deseo,
un quebranto.
Si ya no puedo tenerte.
Aquí se acaba mi canto.
Lluvia.
Y lloró la Tierra,
lloraron sus hijos,
lloraron los árboles,
las plantas y el verde de la Selva.
La madre bebió de sus lágrimas
y por fin pudo saciar su sed
brotando una nueva vida.
Zambú (Cuento Africano).
En el poblado de Zambú todos eran felices. Los tiempos de las guerras y la pertinaz sequìa habían ya desaparecido. Ahora la paz reinaba allí y todos gozaban de la vida. Todos menos Mahmadou porque Mahmadou deseaba a la princesa, la joven esposa de Chibanga, quien había vuelto de Europa no sólo enriquecido sino lleno de proyectos sociales que se estaban iniciando en Zambú. Que Chibanga fuese feliz con la princesa no lo soportaba el envidioso de Mahmadou. Fue por eso por lo que tuvo que intervenir el abuelo.
– Vamos a ver, Mahmadou, ¿qué tienes tú contra Chibanga?.
Setamor (Novela) Capítulo 10.
Aquellos dos meses fueron, en cierto modo, irregulares. La temperatura, aun siendo otoño, se presentó excesivamente húmeda. Llovió copiosamente y la seta, en vez de morir, permanecía perenne, con su color naranja resplandeciente, custodidada por los cercanos arbustos.
Todo era aroma. Los senos de las hembras destilaban arreboles bajo sus silenciosos sueños. Entrando por las calles la lluvia coronaba los tejados y brillaban los colores del arco-iris sobre la superficie líquida de las manchas de gasolina que quedaban abrazadas al asfalto de las carreteras. Tras los pórticos se silueteaban sombras de parejas besándose. Las noches se inflamaban de luna mientras las estrellas iniciaban sus volubles destelleos. Por las mañanas se sentía el estremecimiento sensual del aire inmenso y blandamente ávido. Las tardes se prolongaban, más allá de sus matemáticas horas, contagiando de eternidad la presencia umbrosa del jardín. La seta, en su intensa palpitación, se extasiaba bajo los crepúsculos.
Fácil y Difícil
Hoy que es un día especial
Confieso
Ha sido difícil encontrarte
Complejo entenderte
Enredoso hacer acuerdos
Peliagudo hacerte confiar
Agotadora la espera
Inaccesible tu vida
Áspera tu indiferencia
Embarazoso decírtelo
Pero… ¿sabes?
A pesar de eso
O por causa “de”
Lo que ha sido fácil
Es quererte
Me ahogaré
Me ahogaré en el Océano
para que cuando te bañes
en cualquier playa del mundo
mi recuerdo se pegue a tu piel.
Absoluto
Tu mirada de barro
De mar abierto
De tormenta anticipada.
Tu mirada de lluvia y
La lluvia constante de la
Mañana que miraba sobre
Tu mirada de barro
De mar abierto,
Y la constante mirada de
Tormenta tuya
Mía mirada
Y mis brazos amarrando
La simpleza del pálpito único,
Augustos Diccionario, persona de letras
Al tocar el timbre de la casa de Augusto Diccionario una voz masculina me preguntó que deseaba, y pregunté si podía hablar con él…
Subí a pie por las escaleras.
Y me abrió la puerta él en persona.
Me invitó a pasar a su despacho, allí tomé asiento, mas no recuerdo si me invitó a sentarme o si me lo pidió. Le pregunté si disponía de unos minutos para atenderme, y me respondió que a pesar de las velocidades y pocas paciencias actuales, él en eso estaba ausente y sí que tenía tiempo para mí. Todo el tiempo del tiempo.
Escribir
La ventana tiembla
sedienta de agua
Una de mis otras
mira en el espejo
mil imágenes
astillan mi mirada
Cuerpo en alerta
grafía demorada
Busco el adjetivo
rígida mi nuca
Rij versus Rij.
Era palpable, demasiado palpable y hasta evidente, que mientras él sólo la deseaba con ansiedad morbosa y libidinosa, yo la amaba de verdad y con toda nobleza. Así que él me implantó un reto para obtenerla. Su Rij Van Looy (Emilín) contra mi Rij Van Stembergen (José o sea yo). Y así fue cómo surgió nuestro duelo por Ella a través de los ciclistas. Buscando siempre la trampa de la ayuda de sus cómplices, el oscuro Walkowiak (Boni) y el nulo Fantini (Maxi) él, con su Van Looy, intentó arrebatarme su amor planteando su lucha contra mi Van Stembergen. Tenía, pues, yo la obligación de defender “a muerte” a mi Princesa Lina (y conste que Princesa Lina sólo hay una y nada más que una aunque haya otra que quiera aparentar serlo) antes las trampas de Van Looy, el oscuro Walkowiak y el nulo Fantini. Y que hasta cajas de lata de Colacao ponía Emilín como refuerzos para correr a base de brutalidades porque estilo no tenía ninguno
Entre tu nombre y el mío…
Entre tu nombre y el mío, unidos
están el amor y la distancia.
Noto en todo mi ser tu fragancia
con mis sueños doloridos.
Pero ya están bien florecidos
los tiempos de la abundancia
y encuentro la relevancia
de tus besos enrojecidos.
Sólo un niño…
Acróbata del aire con piruetas hacia la Nada. Tragafuegos de la noche. Pasa la mano y algunos le dan unas cuantas monedas… Me lo quedo mirando a los ojos. Son ojos de Silencio como los del duro sílex de la Prehistoria. No me dice nada. Solo mueve la boca pero no dice nada. Se va al rincón de la esquina, junto a la alcantarilla de los deshechos. Toma su bolsa de pegamento y comienza a inhalar hasta que se queda dormido en la ciega Noche. Allí. En el duro asfalto de la calle de Nadie. Es uno más de los habitantes del suelo que con tanta sensibilidad presentó Grekosay hace unos días. Y me hace recordar… tiempos de angustia en las noches de Madrid. Esto, sin embargo es Quito… pero las calles de los desamparados también abundan por acá. Es solo un niño… un Niño De La Calle.
Unos coches llamados Dominó
“La primera torre de Mangana sita en Cuenca (España), era de planta cuadrada, la podemos conocer gracias al pintor Antón Wyngaerde; aunque en el dibujo que nos dejó de ella (1565) no aparecen la cruz y la veleta de hierro que, en 1532, el rejero Esteban Limosín puso en el chapitel que cerraba la torre, y que estaba recubierto de hojalata. Hay constancia de que, a fines del siglo XVI, el arquitecto Juan Andrea Rodi ejecutó unas obras en la torre; pero ni éstas ni otras obras realizadas posteriormente alteraron su fisonomía pues, según podemos observar estudiando la vista que de la ciudad realizó don Juan Llanes y Massa en el siglo XVIII, la torre era igual a la que dos siglos antes dibujara Wyngaerde.