Lo elegíaco de los cantos amorosos son como recordatorios yuxtapuestos entre los coloquios que mantenemos con la luna. Las diversas lunas inmutables de las atmósferas terrestres iluminan nuestrras persistencias poéticas para evocar estos modos de cantar consecutivamente a los amores y desamores que dejamos en este nuestro pasar por la vida. Son las lunas mudas y silenciosas pero siempre presentes en nuestros cantos nostálgicos.
Con los cantos del amor y de desamor pasa algo interesante: que nos dejan construcciones sentimentales que nos unen a la conciencia universal de todos los integradores de la poesía. Y nos hacemos hombres y mujeres restrospectivos con una memoria viva a través de los versos hilvanados con nuestras realidades y nuestros sueños sentimentales. Sigue Leyendo...
Escucha al viento que te dice te quiero
y también todo lo que siento,
hoy quiero que escuches a la lluvia
que te transmitirá todo mi sufrimiento,
y de este tiempo todo mi lamento
escucha a las estellas, ellas te dirán
lo mucho que pienso en ti día a día,
y lo mucho que deseo seas feliz y sonrias
escucha al sol, que rie por los buenos momentos,
por todo lo que pasamos y por supuesto compartimos
escucha mi canción que te hace llegar mi sentimiento
y escucha a mi corazón que te dirá cuanto te amo
y lo mucho que yo te extraño.
“Estaba sentada en mi cama…” Explicaba con una voz apagada, hundido en el diván de mi consulta. “¿Qué hacía ella?” Pregunté intrigado, escribiendo en mi libreta de cuero gastado cada pensamiento pasara por mi mente. “Sollozaba.” Respondió, “Sollozaba con la más sincera de las penas.”
Desde hace un tiempo he oído a este paciente culminar dentro de su extraño juicio. He sido sicólogo por muchos años, pero nunca he tenido un paciente que me invoque a meditar como el de esta historia.
Llegó aquí en una tarde de sábado lluvioso, y con timidez explicó su especial condición. Alucinaba. Alucinaba voces que luego tomaron forma. Forma que se adaptó a una mujer joven que no parecía conocer ni recordar, pero por alguna oscura razón, estaba ahí.Sigue Leyendo...
Hay muchos en esta vida que se dedican a tener y no a ser,
al final solo tienen y nunca son,
lo más triste es que su sangre solo tendrá y ni se enterará siquiera si existe el ser.
Así es como se ha hilado la idea paupérrima de tener y tener,
pido que mientras el hombre viva se dedique a ser porque es más probable que ame.
Gritan los balcones repletos de papá Noel
ya falta muy poco, la navidad está al caer.
Chillan enfurecidas las chimeneas negras,
calor repartido por todos los rincones fríos
y en el salón de la casa, como todos los años,
el abeto cargado de adornos y de sueños…
Corretean los niños en la plaza del pueblo,
aprovechan los días sin lecciones y libros,
enlazando los juegos con sus sueños despiertos
cuentan los días para que llegue el momento…
Nicolegio no tenía hermanos, no había visto mundo, no le habían permitido ver mundo. Una fuerte sobre-protección le dificultaba estar cerca de la realidad.
Una tarde, bien temprano, después de comer plato rebañando, tuvo una idea, debió pensar que asomándose a la ventana vería mundo, y así hizo.
Quedó maravillado, el cielo estaba azulado y atardeciendo, gaviotas mediante, gaviotas volando. Podemos suponer que debió pensar que aquello era ver mundo, pero lo único que consiguió fue que le cayeran las gafas allá abajo, donde los zapatos pisan con cierto grado de indiferencia, las gentes quietas caminan y unos sencillos cordones se mantienen atados y anudados, los lleven a donde los lleven.Sigue Leyendo...
En aquellas Navidades siempre ardía el fogón del horno. Mi madre y mi abuela doraban el pavo mientras mi padre, siempre con su eterna manera especial de liar los cigarrillos de “`picadura selecta”, miraba los quehaceres de las mujeres y los niños jugábamos a ser alguien importante en aquellas fechas. Dejábamos los cuadernos del colegio y esperábamos las castañas asadas para despojarnos del miedo al fogón. También había entonces madalenas para la taza del chocolate espeso. Eran días espesos. Eran horas espesas. Eran minutos espesos. Yo siempre quería ser un yo distinto no por vanidad sino por todo lo contrario; para ser igual que los otros pero con mis propias convicciones. Había apresado a una Princesa y la guardaba en mi corazón mientras se coleccionaban, en casa, los cromos de las banderas de todos los paises. ¿Cúál sería la bandera de mi Princesa?. Lo investigaba con el paso de los años a través de algo tan curioso como el tenis.
Toma mi corazón. Ábreme el pecho y sácame el corazón. Sin miedo. Sácame el corazón y ponlo junto a tu oído y escucha… escucha… escucha en silencio profundo todo su latir… porque él te contará cosas que no puedo, por más que lo intento, hacértelas saber ni hablando ni escribiendo. Necesito contarte cosas profundas y he buscado durante toda mi vida en todos los idiomas, lenguajes e incluso dialectos que existen en este mundo y no he podido jamás encontrar las palabras que quiero que lleguen a tu alma. Así que no tengas miedo. Arrancáme el corazón y ponte a escuchar sus infinitos latidos. Ellos son los únicos que te contarán todo lo que ansío y deseo que sepas de mi. Y no tengas miedo. No. No voy a morir en el intento. Sigue Leyendo...
Solsticio vivía en el patio exterior de un ático, allá arriba, en aquel edificio de allí enfrente ¡Sí, aquel!, en aquella ciudad, ¡Sí, esa, esa! Cuando pasan varios días y no llueve tiene una especie de nebulosa, que los expertos y no tan expertos denominan Polución. Forma parte de nuestra respiración y de nuestra salud.
Solsticio es peludo, de color gris, no te puedes fiar mucho de él, él no se fía mucho de los demás, tampoco rehuye, pero tampoco se fía en exceso ¡Por si acaso!
Solsticio no está esterilizado, el veterinario recomienda sí hacerlo.Sigue Leyendo...
– Pero, ¿de qué papeles me está hablando?
– De los recibos, debe ud. tenerlos. Es su obligación, en caso de cualquier aclaración.
– Ah! Un recibo. ¿Y dónde dan de esos?
– Pues en todos lados: nosotros, los de teléfonos, los de agua y alcantarillado, en el banco; en cualquier establecimiento respetable. Ya nadie está exento.
– Oiga, pero el de las limosnas no da recibo, ¿entonces la iglesia no es repetable? Tampoco en el mercado o en el lupanar, las muchachas a veces ni tienen papel para limpiarse el ya sabe.
– ¡Señor! Debe estar bromeando conmigo. No me quite ud. mi tiempo. Retírese. Sigue Leyendo...
Busco en el cielo nocturno una señal,
tal vez algún camino marcado por estrellas,
tal vez.. puede ser algún suspiro
y busco una ruta que me guie a tu camino.
Busco una señal que me indique lo correcto
Busco una esperanza de volverte a ver,
pero lo que más quiero es poder estar junto a ti
volver a mirar tus ojos y verlos llenos de amor.
“Quiero dejar mi huella con profunda sinceridad quiero cruzar barreras y que me recuerde la humanidad” ( de Pedro Pantoja Santiago). Y yo estoy plenamente de acuerdo con dicha frase. Yo también quiero dejar mi huella con esa sinceridad profunda con la que Jesucristo habla cada día para quienes desean escucharle. Los otros bastante trabajo tienen con hacerse los sordos, los mudos y los ciegos. Yo quiero dejar una huella que cruce las barreras de todas las fronteras y que pueda ser escuchada o leída por todos los seres humanos para quedar como recuerdo de la humanidad. De acuerdo totalmente con Pedro Pantoja Santiago. Jesucristo nos habla de lo que es la Verdad de este mundo… Sigue Leyendo...
This world of the translators of languages is so congested that it looks like the Great Route of Madrid in hours in which they put on the hair of top. If Ramon Maria del Valle-Inclán was raising the head…
To ask that a peasant of the plantations of rice, of Taiwanese origin, us translates into the Afghan Doña Inés and ” The Paca ” is since asking one for pears steals pears. Or that not … that Ramon Maria del Valle-Inclán would become scatter-brained with the Word, the Excel, the Powerpoint and all the Acces of the Earth.Sigue Leyendo...
no te amo mas,
Mentiria diciendo k
todavia te kiero
como siempre te kise
tengo la certeza de que
nad fue en vano
siento dentro de mi k
tu no significas nada
no podria decir jamás k
alimento un gran amor
Era un jardin florido de rosas.
El pfincipito las miro todas se parecian a su flor.
Y se sintio muy desdichado. Su flor le havia contado que era la unica de su especie en el universo. Y he aqui que habia cincomil, todas semejantes, en un solo jardin.
Luego se dijo aun: ” me creia rico con una flor unica y no poseo mas que una rosa ordinaria”
Aprendí a andar con las luces apagadas para subir hasta el sexto piso (quinto más bajo porque a veces hay quinto más bajo en las casas de Madrid). ¿Por qué apagaba yo las luces en mitad de la noche para subir los seis duros pisos de escaleras de piedra?. Por ver si era verdad que los fantasmas existían para austar a los pacíficos. Y descubrí que los fantasmas huían mientras yo iba, despacio, muy despacio, subiendo los escalones en medio de la oscuridad contando continuamente mis historias a la luna. Por eso aprendí que ser hombre consiste en no temer a los fantasmas que se esconden en las escaleras de los peldaños de piedra. Sigue Leyendo...
La casa está encendida. Ya ha pasado abril. Entre las rimas de un cuaderno de poemas, el poeta ha contenido el corazón en su eterno diario de resurrecciones. Piensa en Cervantes y la libertad. Escribe. Escribe con el sentimiento del desengaño de las poesías barrocas y el falso lirismo. Está, en su sencillo cuaderno, toda su poesía reunida allí. Bajo la luz de la bombilla a donde acuden las moscas por ver qué escribe él. Como si las moscas supieran leer…
Es tarde para lamentarse, Elisa. Te avisé… Tú también debías vacunarte. Es cierto que había pocas posibilidades, pero las suficientes para que te contagiaras… Admito que nunca pensé que podías llegar a esta situación. Tú, la inmune a cualquier enfermedad, la enfermera de todo soñador… Y no me hiciste caso. Poco a poco, silenciosamente, el virus penetró en tu cuerpo. Dejaste que cada una de tus células se emborrachara de pequeñas partículas malignas. La embriaguez te cautivó, te hizo sentirte viva… Pero los síntomas no te gustaban: frío – tibio – caliente – ardiendo… congelado. Y llegaste al éxtasis… dicen que las cosas más reales sólo suceden en la imaginación… Estados febriles, sueños que permitían volar acompañados de noches que prohibían soñar. Sigue Leyendo...
¿a quien amarro con mis palabras?
A los débiles de miedos,
que aullan en las noches mas apartadas de lo humano.
O quizás a los melancólicos de aromas,
que rebuscan en otras vidas el calor de su pasado,
tal vez al mas lejano con herdias abiertas en las manos,
sinsentidos que no sienten, sin presente ni pasado.
Si en mi rostro ya se ve la cuantía de los besos,
justos esos que no me han dado.
Soy la que no se recuerda cuando lloras por tus fallos,
la que olvidas de repente si una voz te ha conquistado.
Tanto que tengo por dar… tanto que aun no he dado.
Dicen que envidia causo sin quererlo ni evitarlo,
que mi figura oscila entre el delírio y el pecado,
que son manos de seda y besos descarados,
ojos negros peligrosos, huidizos y delicados.Sigue Leyendo...
Ante la inoportuna necesidad de matar a ese hombre que se halla ante mí; con esa sonrisa suya de satisfacción propia del que acaba de hacer algo prohibido, y tras él a mi propia madre envuelta en sabanas blancas; solo podía hacer una cosa, darme la vuelta y salir a la calle a que me diera un poco el aire, quizá cuando estuviera más relajada podríamos hablar tranquilamente.
El teléfono sonó y miré la pantalla para descubrir que era mi novio el que llamaba. Con una sonrisa en la cara acepté la llamada. La voz de una mujer sonó al otro lado del auricular, decía que era la madre de Dani, que me llamaba para darme la terrible noticia, Dani había sido atropellado y se encontraba en coma en el hospital. Las lágrimas invadieron mis ojos y colgué el teléfono.Sigue Leyendo...
Hubo una vez, no recuerdo cual, un diccionario que vivía en una Real Academia de la Lengua, le plantearon una cuestión casi de estado, le plantearon una pregunta “¿Que es un Cuento?”
Y a él le atribuyeron que había de saberlo.
El bibliotecario de la Real Academia, había hablado tan maravillosamente de su diccionario, que los miembros de la academia lo pusieron a prueba para verificar su tan buena fama y eficacia.
Pero el Diccionario por sí sólo no sabía responder a esa pregunta. Entonces como su cuidador era el bibliotecario, salió en su defensa y dijo que el diccionario era eficaz, pero que necesitaba ayuda, dijo que él guardaba la respuesta, pero que alguien debía buscarla y sacarla a la luz, explicó que el diccionario por sí mismo no puede hacer esas cosas y dependía de alguien.Sigue Leyendo...
El día 11 de noviembre de 1997, Veronika decidió que había llegado, por fin, el momento de matarse. Limpió cuidadosamente su cuarto alquilado en un convento de monjas, apagó la calefacción, se cepilló los dientes y se acostó.
De la mesita de noche sacó las cuatro cajas de pastillas para dormir En vez de juntarlas y diluirlas en agua, resolvió tomarlas una por una, ya que existe gran distancia entre la intención y el acto y ella quería estar libre para arrepentirse a mitad de . camino. Sin embargo, a cada comprimido que tragaba se sentía más convencida; al cabo de cinco minutos las cajas estaban vacías.
Como no sabía exactamente cuánto tiempo iba a tardar en perder la conciencia, había dejado encima de la cama una revista.Sigue Leyendo...
“Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel.” (Henry David Thoreau (1817-1862), escritor estadounidense).
Calamaro ha dejado su sombra olvidada en el perchero. Calamaro se ha puesto, como sombrero un paraguas por si nieva en la cumbre del Pichincha. Pero a Calamaro sólo le han caido polvos de ceniza de un volcán que ¿explota?… ¿no explota?… ¿explota?… ¿no explota?. La respuesta la tiene Bob Esponja que se ha bebido toda la botella de anís dulce de Don José María con la compañía del perrito Goofy que mueve sus orejas mientras Calamaro sigue en el Pichincha por ver si explota o no explota el volcan. Goofy observa cómo Bob Esponja, ante el inminente fin del mundo, sólo está leyendo una novela policíaca en el camastro de Don José María. Al final de todo, sólo ocurre que se mueve un poco la Mitad del Mundo y ahora resulta que los de La Condomine y compañia francesa se equivocaron al medir.Sigue Leyendo...
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