Ahí viene el Metro, atestado de gente como todas las mañanas. Escojo con la mirada desde el andén a mi víctima, mientras repaso mentalmente el plan. Se abren las puertas. El último en bajar es un hombre todavía somnoliento. “Mi víctima”, digo para mis adentros. Él me mira de reojo y entonces ataco: “Hola, ¿cómo está?, que gusto verlo!!!”, y le doy un fuerte abrazo junto con una sonrisa. Luego me subo y avanzo por el carro. Él gira. Las puertas se cierran y veo con satisfacción su cara de incertidumbre. Pobre hombre, pensará todo el día en quién le saludó, y yo, no puedo esperar hasta mañana para escoger una nueva víctima.
Si tú me dices ven…
“SI TÚ ME DICES VEN LO DEJO TODO… Y A SU BARCA LA LLAMÓ LIBERTAD… Y AHÍ ESTÁN AHÍ ESTÁN VIENDO PASAR EL TIEMPO… PORQUE EL FINAL DEL VERANO LLEGÓ… Y PORQUE EL AMOR ES UNA COSA DONDE NO HAY LUGAR PARA OTRA COSA QUE NO SEA AMAR”.
Aurora Boreal
La vida, eterna sumatoria sin fin.
Ouroboros de
Auroras boreales.
En un eterno beso
De bocas enfrentadas,
Una luz verde
copula
con la noche
y engendra en mis sueños
esperanza.
Aurora Boreal © Onlythebestones 2007
Los Caballos de Ondaro
Alfonso Ondaro Vargas (madrileño de pura cepa) fue un excelente compañero de trabajo y es un sensacional amigo que, además de todo eso (que no es poco) es un genial jugador de ajedrez que hace ya mucho tiempo (cuando era una promesa de este deporte-ciencia) fue calificado en algunas crónicas de la prensa especializada como “el pequeño Capablanca español”. Así le llamaban en sus tiempos juveniles. Una especie de Arturito Pomar que abandonó la alta competición ajedrecista (cuando lo tenía todo a su favor para haber triunfado a escala internacional) por motivos ajenos a su voluntad. Bueno. A lo que voy ahora (además de agradecerle públicamente que fuese él el que me enseñó a jugar ajedrez y el que hizo que a mí me guste este juego) es a que Alfonso Ondaro siempre ha sido un expertísimo jugador con las piezas llamadas caballos. Eran sus piezas más queridas y las preferidas por él.
Las trastadas de mi gata (verídico)
Mi gata además de decir mama muy clarito, la enseñé yo de pequeña a cambio de pate pata negra la obligaba a decir “mi mama me mima” y a todo le dice mama, también como el velocireptor de parque jurasico ha aprendido a abrir puertas, esto és lo que me hizo un frío día de invierno:
Era por la mañana muy temprano y yo me disponía a ducharme, la caldera la tengo en el patio que solo se abre por dentro, así que ataviada únicamente con una escasa toalla liada, Salí al patio a encender la caldera. De pronto se cerró la puerta, yo pensaba que seria Samara gastándome una broma, pero no Samara ya se había marchado al instituto, había sido carlota con su patita, creo que fue el único día que granizo en Madrid y ahí estaba yo sin poder entrar en mi casa y tan escasa de ropa, no me quedo otra que gritar a los vecinos para que llamaran a mi madre y viniera a rescatarme, no se como no me cogí una pulmonía, eso si todo el vecindario estaba asomado a las terrazas contemplando mis penurias, digo yo que por lo menos me podían haber lanzado una manta, pero lo que tenían era un cachondeito cuando esplique como me habia quedado encerrada, que pa que más, después de un par de horas aproximadamente apareció mi madre, digo yo que por lo menos podían haber aplaudido.
TORMENTA
Anoche la noche me dio miedo.
El cielo era más oscuro que la sombra
se iluminaban solo de luces blancas
Y unas líneas horizontales lo desquebrajaba.
Las calles se impregnaban de silencios
No había ruidos, no había nada.
Las calles se anegaron por el agua
Llovía con furia, tronaba con fuerza.
–
Cae la tempestad
como cae la hoja
y volveran a caer
CARLOTA
Carlota llegó a mi casa de una forma un tanto peculiar, todo comenzó en el patio del instituto de mi hija Samara donde una gata se puso de parto justo a la hora del recreo, y creedme amigos que no me puedo explicar el comportamiento que tuvieron esos niños de 13 y 14 años con una gata recién parida y sus gatitos.
Se liaron a patadas y salvajadas hasta tal punto que mataron a la madre y a casi todos los gatitos .Mi hija y dos amigas rescataron a los dos gatos supervivientes aunque estaban en muy mal estado y se lo llevaron a un veterinario que hay en la calle Antonio López, alli se comprometieron a intentar salvarlas la vida pues se trataba de dos hembras, pero con una condición, cuando estuvieran curadas tenían que responsabilizarse de los animales.
Mi barrio no deja de sangrar
Con ese gesto duro que le gusta marcar en su cara, y el conjunto vaquero, y las cadenas y las patillas. De riguroso total, tirando a barrio, Arturo dice que su barrio es su vida. En mitad de la calle se sienta en un banco y va comiendo pipas y jugando con la navajilla a cortarse las uñas. El tiempo le resbala porque el futuro es un desconocido juego de ordenador barato. Se enamoró de una pivita, pero le resulto extraño besarse y que la gomina le supiera amarga. Le desagradó ese juego egoísta de estar agarrados con aspecto de eternos. Y lo dejó, porque sí, por la mismas razones por las que come en casa de su abuela Elvira, la abuela de todos sus hermanos. Arturo pasa de su propia historia. Es fiel con su sentido. Lo que ocurre fuera de sus gafas de sol,le suena a revistilla de un euro y cuatro pincesas jugando con trapitos. Le rodea la misma soledad que sus amigos del billar. Allí flipa haciendo de cada taco un arma de combate contra planetas habitados por putas caras que se rien como tontas. Como siempre dice…al menos meto bola, y la vida sigue. esa vida que, traspasando la puerta del garito se limita a ser barrio coyuntural, espejo de despertares, amarguras reconocidas, guitarras rotas sobre cristaleras limpios con ajax y un trapo viejo. Pero su abuela Elvira, es siempre la referencia, la vieja cansada que le plancha el vaquero mientras él se ducha.
mi gata carlota
mi gata me canta
canciones de plata
y sabe de historias
de grillos y ratas
mirada ternura
suspiro escarlata
la mejor amiga
carlota mi gata
Duda…
No sé si debería decirte…la nostalgia de tu ayer es la condena de mi mañana…
No es fácil
El muy imbécil me dijo que éramos iguales, pero inversos… y yo en la avenida junto al río, a las seis de la mañana entumida… pensando….
La caja de seguridad
En medio de la muchedumbre, los más increíbles objetos aguardan al comprador. Entre el olor a sahumerios, flores y chocolates, me encuentro con una robusta caja de seguridad. La había buscado algo así en una feria desde hacía años. Me extrañó el precio y la revisé incrédula. Entonces, me di cuenta de que estaba cerrada. Sorprendida, me enteré de que no tenía la clave y que se vendía así como estaba. Le pregunté a la señora qué había en el interior, a lo que respondió: “Vaya a saber uno. En todo caso, está incluído en el precio”
Cómo descubrir a un extraterrestre en el Metro
Primero tienes que desechar algunos prejuicios.
Piercings, tatuajes, cabelleras fosforescentes o ropa estrafalaria no son signo alguno de provenir de otro planeta. Fíjate mejor en otras cosas!. Por ejemplo: los que viajan sentados en el piso (son yoghis intergalácticos), los que se ríen solos (atento, tienen armas de rayos), los que viajan con ojos cerrados y los mueven bajo los párpados (son telépatas, están procesando los pensamientos de la gente alrededor), a los que leen (es una patraña!…. los libros son en verdad una ventana al hiperespacio). Cuídate de los que leen. Son los más peligrosos
Un amigo para toda la vida.
Mi madre es una muy experta amazona y yo me pasé toda la infancia rodeada de caballos. Soy de Madrid capital y vivo en Madrid capital. Por eso ahora no tengo ningún caballo en casa, pero he pasado mucho tiempo de mi vida en el pueblo jienense de mi abuelo materno que es un hombre que se dedica a la cría y venta de caballos. Por eso mi madre es una experta amazona y entre mi abuelo y mi madre me enseñaron a montar a caballo desde mi más tierna infancia. Y no solo a montar en ellos sino a convivir con ellos y desarrollar amistad y compañerismo con ellos. Para que eso sea interesante es muy bueno tener un caballo propio, un caballo que sepa que tú eres para él y que él es para ti.
Para Noelia
¿Dónde estás compañera?. ¿Dónde estás amiga?. ¿Dónde estás compatriota del Vorem?. Te extraño… silenciosamente te extraño… y Toby también (Especialmente tus entrañablaes y vorémisas risas).
Como para no contarlo…
Estaba profundamente dormido cuando una gota de agua fría se aplastó en su frente. Despertó sobresaltado. Encima de él, en el techo, había una gotera. Se levantó repentinamente y le fallaron las piernas. Así que cayó pesadamente como un fardo sobre la alfombra. Levantándose, aturdido por el golpe, fue a calzarse las zapatillas. Resbaló al ponerse la primera de ellas. La zapatilla salió despedida, tropezó con la mesilla de noche y cayó al suelo el despertador mientras sonaban las siete de la mañana. El despertador quedó hecho añicos y él, angustiado, comprendió que era la hora exacta de salir a la calle.
Viaje a Ningún Sitio
Prólogo
Este corto relato pretendía convertirse en una novela ensayo sobre la enfermedad de Alzehimer, pero decidí que no era bueno meterse profundamente en lo que no se conoce. Sin embargo acabó quedando en el rincón de la carpeta física en la que guardo mis pequeños relatos. Dice así:
…Cada vez son menos los momentos de lucidez de los que dispongo. Es hora de realizar un último esfuerzo; el esfuerzo de un boxeador demasiado mayor, en plena pelea, que ve como sus dias de gloria se desvanecen ante la amenazante juventud de sus adversarios. Un luchador que, aún a sabiendas de su agonizante fuerza, roba un último golpe, empujado por un grito de ahogo anunciando que después de ese ya no habrán más. Así me siento ahora mientras tomo entre mis dedos, faltos de la gracilidad que me hizo famoso, un miserable lápiz que ensucia el blanco de este papel. Solo espero que el tiempo me permita acabar estas notas, y que ellas sirvan algún día para ayudar a comprender lo que sentimos aquellos que llegamos al claro que hay al final del sendero de la razón.
amor en las tinieblas
La oscuridad se desprende de tus labios y no puedo más que mirar tus ojos. Esos ojos que, aun sin luz, me hacen gravitar hacia ti. La noche esta en silencio y tu eres una sombra mas. Siento tu aliento y tus manos de hielo y la ironía de mi corazón late con fuerza, mientras que el tuyo hace tiempo dejo de latir. De tus ojos escapa la soledad de la eternidad. Tocarte y no poder tenerte destruye mi alma, una muralla que se extiende entre la vida y la muerte nos separa y haría lo que fuese en este momento por que no fuera así. Tu instinto sigue vivo pero lo duermes por mí, y me cuestionas si no temo. Solo temo estar lejos de ti. La misma figura que debe causarme miedo es la única que me brinda tranquilidad, y la seguridad de mi alma esta en tus manos, esas manos que recorren lentamente mi cuello, mis hombros, mientras tus ojos me ven con la tristeza humana que reside muy dentro de ti. Solos en el silencio de la noche, me duele mirarte.
Qué calvario
Un nuevo camino emprendo:
a luchar vuelvo en la arena.
Camino nuevo, y entiendo
que he de seguir en la brega.
Pasaron las actividades,
compañeros y aficiones,
las bromas, las amistades,
complicidad, madrugones.
Locos sueños.
Si alguien consiguiera entrar en mis sueños (aunque fuese una sola noche) se daría cuenta que quizás fuese la locura personificada.
No hay noche en la que las imágenes no se amontonen para crear historias llenas de color y realismo.
Me basta un solo dibujo para recrearlo en mi descanso y después, a la mañana siguiente, despertarme con el recuerdo fresco de su lado absurdo pero realmente cargado de imaginación.
No sé, quizás no llegue a descansar lo suficiente, pero aun siendo así no lo cambiaría por nada.
vuelve niña hacia el camino
Vuelve niña hacia el camino
Coge tibia pesadumbre
Y enséñale ese sendero
Para llegar a la cumbre
Y quitarte ya el sombrero
Déjate de sueños rotos
Y vete pintando en cuadro
Apagaras lo que arde
Para quemar las mentiras
Para curar los empeños
Olvido (pensamiento)
El olvido total es imposible pero el olvido del dolor es alcanzable.
Y YO QUE CREIA SER MARINERO EN ALTA MAR
Y yo que creía ser marinero en alta mar
Y yo que creía ser poeta en la buhardilla
O pintora de mil almas perdidas
Y a la vez mil cosas y con ganas
¿Con que me encuentro al fin ahora?
Por lo menos sapiencia de no ser
Por no haber querido ser sabiendo
Que siendo seria y consuelo tendría
Solo me queda el querer seguir aprendiendo
Lo poquísimo que sé
MATANDOME
Matándome y sabiendo el riesgo
De matarse en vida sin muerte alguna
Y corriendo el riesgo de vidas ajenas
Sigue en mi sentimiento mudo
O tal vez no, pues puede que los caminos
Estén escritos y el hombre solo
Se invente a si mismo
Como justificación por perderse
En su camino, que no existe
ARBOL SIN HOJAS
Respira el árbol en influjo equivocado de,
Farola temblorosa que no sabe, que a su vez,
Guiada por manos temblorosas que no existen
Están sin embargo pues de ellas depende el tintineo
Y a pesar de tanto pesar; sigue el árbol respirando
Sigue vivo y sin saber y se pregunta sin palabras;
Para que tanto afán de saber, si al fin yo sigo siendo
Árbol sin hojas y me acompaña la misma farola arrogante
Tintineando eternamente con su despectiva luz que no vive
Mirándome
EL ABEJORRO
Iba el abejorro con su canto solista
Dibujando parábolas perfectas en el especio
Buscando, un color, un olor, una forma
Que sin saberlo, tejen su objetivo
Pobre abejorro, ignorante de la
Belleza de sus pisadas musicales
Abriéndose camino en la nada
Si tuviera consciencia de que lo único
Que busca es una flor, y así alimentarse
De su polen
Se romperían sus avances musicales
Y sus huellas de ciencia y color en el espacio
Que solo esta el abejorro
Que solo estará el abejorro
Que solo morirá el abejorro
CAMINANDO
Tengo un problema y un problema y suma y sigue
Nadie puede ayudarme aun
Todos tienen sus propios problemas inmensos
Inigualables; pero ¿Qué eres tú?
¿Quién puede o quiere inmiscuirse en tu alma?
Y saber
Nadie debe ni puede entender
Cada uno es único e irrepetible
Y esto es lo que no queremos valorar
Tan amigos de la borregez y las normas
Nos perdemos en nuestras propias inseguridades
Con lo fácil que seria caminar todos de la mano
Sin odio y ni siquiera amor terrenal simplemente buscando
La respuesta a lo que somos o deberíamos ser pero amigos
Solo se puede conseguir mirando hacia el lado mas tenebroso
De nosotros mismos y siendo capaces de sincerarnos con
Nuestro peor enemigo
Y si no sigues buscando no caminaras
Del caballo de cartón al caballito de mar…
Era una vez un niño que soñaba ansiosamente con un caballo de cartón. Un día, por fin, pudo conseguir que se lo regalasen y montando numerosas veces en él comenzó a desarrollar múltiples fantasías cabalgando por los ilusorios paisajes de su infancia. Así fue como aquel niño fue creciendo entre miles de sueños siempre balanceándose en su caballito de cartón. Y llegó un día en que tuvo que bajarse de él y apostar por nuevos caminos…
Como tenía alma de caballo comenzó a jugar al ajedrez. Todo el mundo que seguía sus partidas se admiraba de aquel prodigioso jugador a la hora de manejar los caballos. A veces perdía y a veces ganaba pero siempre dejaba una extraordinaria sensación de jugador genial manejando las piezas de los caballos. Todos decían de él que si el ajedrez constase solamente de caballos él sería indiscutiblemente campeón mundial.
El Sonido Del Silencio
El Sonido Del Silencio
La luz permite que podamos ver las cosas, de igual modo que el aire nos transmite el sonido hasta nuestro oído. Lo que percibimos ocurre en nuestro interior, así como la transformación de esos impulsos nerviosos en sensaciones a nuestro cerebro.
Compartía una pequeña habitación junto con mi hermano pequeño. No solo nos separaba un año y medio de edad, también lo hacía un metro y medio de espacio y la más absoluta de las oscuridades. A los siete años la oscuridad da miedo, a mi me parecía exquisitamente misteriosa porque solía estar rodeada de silencio.