1956-1976. Recuerdo a Beraluis de la Peña: “!Qué tiempos tan felices aquellos! ¡Cosas que fueron y cosas que pudieron haber sido!” Todo empezó con Didí y una de Pepsi Cola. Después llegó el torbellino. Como dijo Winston Churchill: “Sangre, sudor y lágrimas”. Sangre en los dedos hasta poder encontrar el punto de tacto exacto. Siempre sangre en las venas. Sudor de cuerpos entregados al esfuerzo de las horas tras las horas. Nunca sudor de niños vagos sin actividad. Y lágrimas. Lágrimas de abandono y lágrimas para poder continuar. Todo empezó con Didí y una de Pepsi Cola… y se fue acabando con Bernard Hinalut comenzando y Miguel María Lasa en la antesala con todo el Fagor incluido.
Yo que tú no lo haría forastero… (corregido y aumentado) FINAL.
Mitos del Oeste. Mucho mejor que el “ser o no ser” de Shakespeare, aquello de “yo que tú no lo haría forastero…” me llegaba hasta el interior de mi alma. La diligencia, Río Bravo, Río Rojo, Fuerte apache, Duelo de titanes, La búsqueda, El tesoro de Sierra Madre, A la hora señalada, Winchester 73, La pradera sin ley, Caravana de mujeres, La venganza de Frank James, Río de plata y, sobre todo, aquellas inolvidables como Tambores lejanos, Los comancheros, Bala de plata y Solo ante el peligro. Todo un conjunto de emociones alrededor de un valiente forastero que, sin dejarse dominar por el pánico, sí lo hacía.
De antes
A lo mejor tenía muchas opciones en las que respirar por la herida era una de las que había desechado; cuando se cansó de vivir y de probarlo todo en la vida y ya la motivación no llegaba a él, eligió descubrir en lo desconocido, una esperanza alentadora para poder seguir; seguir, sin culpabilizar a nada de nada y así se animó a ver entre las líneas de la metafísica y de la cuántica, al ser espiritual al que siempre quiso llegar a ser. De chico, su padre le llevaba al estadio a comer empanadas y a ver al equipo de sus amores jugar al fútbol y éste fue llevado también a asistir a las corridas taurinas por lo que son cosas de las que no podría desembarazarse tan fácil hasta entrada su edad de la razón en la que tenía claras las películas y al mismo tiempo, cada día fuera el inicio nuevo de romper más paradigmas para poder avanzar en ese mar de emociones y vivencias que significan nuestro paso por este mundo.
Alcánzame el pañuelo…
Alcánzame el pañuelo
que voy a llorar
por tus hijos
por tu flia
y tus contactos
Alcánzame el pañuelo
que voy a llorar
por mi
por ti
por ellos
por todos
Ana Grama
Está ya felizmente solo; no sabía que podía sentirse así, se puso a recordar desordenadamente todo lo que había vivido y pensaba que era hora de, rebosante, verter. Conoció a destellos a todo tipo de gente y quería relatarlo todo desde el bobo que fuera su mejor amigo hasta sus pensamientos más mórbidos o costumbres más ocultas como cuando metía sus narices bajo la camisa mientras defecaba para oler profundamente sus propias pestilencias; era un sujeto diferente -quién sabrá cuan diferente- cuando cada persona lleva su propia particularidad sobre su coronilla.
El velero
Sobre una mesa reza una vela con una llama ofreciendo a su alrededor una pequeña, brillante, amarillenta luz a veces tímida, frágil como una mente que busca fortalecerse. Empieza a deshacerse la cera con esa pequeña y solitaria llama a esa altura cilíndrica que con cariño exploró y recorrió el artesano velero parte de la noche estando en vela.
De súbito un frenesí, ¡porque sí!, ventisca diminuta borrasca de viento viene e irrumpe en la sala, donde la vela confiada descansa eso creía descansar.
Sobre la mesa la vela, su llama luz pequeña se tambalea…; parece que pierde el equilibrio funambulesco volatín volatinero…; de un lado a otro se tambalea, oscilando, trastabillando, la llama en su pequeñez se ladea borracha sin embriaguez, serena se tambalea.
far away
Ahora es un tiempo en el que está el dibujo de la tía con cachos para picardía del artista pequeño de 5 años, hoy es el tiempo en el que existen tantos hermanos a los que dar amor puro y verdadero.
Es el tiempo en el que lo lejano y pasado ya no es más que eso y se puede ver con los ojos de adentro como todas las heridas son curadas.
Lo bueno de estos tiempos es sencillamente que puedo verte en un sueño y puedo demostrarte mi amor sin verte, ni decirte nada, ni tocarte; sino solo mencionándote en mi conversación de soliloquio.
Ya no importa nada cuando todo es perfecto porque el acorde natural te avisa como moverte y lo haces y todo fluye en una energía casi divina…
Jodido de las 3 en punto
Que asco te tiene la suerte,
ilustre,
de mezclarte en mi saliva
dulce,
sin saberlo, tampoco lograrlo,
que jamás llegué a ser la última de tus ideas.
Días sin ti.
Asumiré los días como cómplices del olvido, asumiré la pena como al colchón del amor , un amor que se fue como primavera entre muchas otras primaveras.
Asumiré que ya no estás, que las aguas bailan para que no esté triste y los delfines complacen al niño y mi corazón intenta vivir en el engaño haciendo creer al mundo que no te ama.
Asumiré la dicha como parte del pago de esta injusta verdad que se empeña en alejarme de tu rumbo y me obliga a buscarte como a la estrella en el desierto.
Asumiré que este tiempo que tan a poco me supo llegó a su final con apenas una carta sobre la almohada firmada con mi propia tinta, firmada con la única verdad que comprendo, la mía.
Asumiré si es que puedo , si es que Dios me da la fuerza necesaria para ver el sol y entender que la vida es lo más preciado que hombre ha tenido y tendrá jamás.
CURSOS PARALELOS
-Objetivo del curso
Los asistontos serán testigos del engaño
-Primer módulo (Básico)
Les damos un pedazo de cielo y que se armen un infierno a su imagen y semejanza
Les damos una lava de inframundo y que la disfruten de la mejor manera posible
Les damos vida y el poder de dar vida (a medias, un acto compartido)
Les damos hipersensibilidad pero escasa empatía
Les damos y a cambio cobramos
.a usted
Porque verla desde la planta de los pies hasta la coronilla me enloquece, porque me hace sonreír.
Porque me envuelve su piel estacionada en invierno, sus ojos de lagrima, porque me enamora el tallo de sus piernas, el prisma abierto de su mente, la fresa estrellada en sus labios, el sol dormido en su cabello.
Porque me fascina la caracola de sus orejas, la sonrisa fresca que salpica al alma, incluso la espina de la flor es en usted perfecta, como la gota de rocío que explota en arco iris al sol, porque esta cuajada en hermosura e inocencia.
Porque pierdo niña la cordura, porque me impulsa a lanzarme, porque es tierna y violenta, flor y león. Porque su corazón curtido en experiencia despide aromas de amor y razón, porque concilia la paradoja de vivir, por eso y por mucho más es que a usted la amo.
Mejor sucios
Mejor te quiero en folios,
que mancha menos,
ya que, sucios, o no,
preferimos mancharnos a besos, o no,
pero en cama, no folios.
El peligro de escribir sin enamorarse
Perdóname por solo haber querido estar a tu lado
Con vehemencia, con deseperación, con preocupación;
Con planes sin asidero con inseguridades sin fundamento
No podía estar lejos de tu boca porque era mi fuente.
No puedo dejar de lado tu cuerpo porque ha sido mi puente
a un mundo maravilloso de néctares amargos y salados
y yo rendido pero de pie a este lado dulce de la calle
No podré olvidar ese café, ese helado, esa noche, ese beso.
FUEGO, FUEGO
Mis padres llegaron a casa y otra vez incineré la casa con ellos adentro, conmigo adentro, con el mundo entero adentro, una procesión de humanos haciendo cola para entrar a la casa que se incineraba con ganas.
Los vecinos siempre atentos fueron los primeros en llegar.
Con el esplendor de la hoguera llegaron los amigos, saludaron y de a uno fueron pasando a las llamas de la purificación.
El niño bandido del barrio aprovechando la confusión reinante pidió permiso argumentando que buscaría algo intacto que rescatar.
Los animalitos, criaturas del barrio, siguiendo a sus amos con admirable fidelidad penetraron decididos el fuego que todo lo devoraba.
Días en la ciudad
Entre tu espalda y mi cara
una fina capa de sudor.
Entre mis dedos y tu pelo,
ternura de la cara.
En la ciudad todos aferrados a un futuro,
en mi cama tu olor acariciando disimuladamente.
Y después de todo, en mis días,
caras de malos aires, de blanco roto.
De piña y coco.
Gloria.
Algún día tendré que cambiar la funda que cubre el edredón.
Infinitas maniobras melancólicas.
Tal vez
Son días como estos, en los que en un escalón te sirve de Meca de la reflexión,
los que más me dan de comer que de sonreir.
Pero no importa, aún queda que contarnos,
que sudar, que reñir, tal vez si aquí,
donde te quedas,
te quedas sin aliento.
Hay Veces
Hay veces en que no puedo dejar de pensar
hay veces en que me pongo ansiosa
hay veces que necesito abrazos
hay veces en las que necesito atención
hay veces en las que ruego por un beso
el frasko de mi nostalgia
¿A quien quiero engañar?, si aunque invente que no estas, te extraño.
Moldeo tu recuerdo a mi antojo, para odiarte mas y para quererte menos, tan en balde…
Quizás lo hermoso de esto fué lo platónico, pero a este ritmo las lentejas se me enfrian.
Ansío sentirte, tocarte, ensuciarme de ti, sin pensar ni en luegos ni en despues.
Pues ya no sé hacerlo con nadie. Se rompió. Y no sé sentir desde que me negué a sentirte.
Al menos, léeme. Yo ya calmaré mi frustración imaginandome contigo…
En el…
En el parque hay niñas y niños jugando y correteando y risas,
y lo que no hay son prisas.
El parque está en la calle, la segunda a la izquierda después de
la bodega que tiene dos toneles bastante grandes en la puerta del establecimiento.
Entre esos niños hay insignificantes nubes de polvo que discretamente se elevan, y se depositan sobre los zapatos, y avanzando una pizca más se depositan sobre los calcetines de sus pies pequeños, y sedientos de divertimento, los cordones medio sueltos van correteando tras un balón de plástico ya aturdido, que no sabe a donde hay que ir a parar para quedarse tranquilo en un rincón, pobre balón, en paz descansar quiere, pero no puede, no se lo permiten.
con arte
Cocinar.
Que me cocines y cocinarte.
Y comernos, claro.
Un lugar de Granada
A un hijo se le quiere desde antes de nacer. Y contando con eso, cabe pensar, que me querías desde antes que yo a ti.
Queremos que los hijos entén impregnados de aquello que amamos. Y tomando esa premisa por norma, diré que quisiste dejar en mí una parte de ti, algo que te encantaba, y por si yo era, lo que fuí, la única… me pusiste el nombre de un lugar de Granada.
LA HISTORIA DE “THALER” (Novela) -1-
San Francisco de California, 17 de abril de 1906. Casa de la Moneda de los Estados Unidos…
– ¡Buenos días, Rufus! ¿Cómo va todo?
Rufus Robinson dio media vuelta a su silla giratoria, con un recién acuñado dólar en su mano.
– ¡Hola, Peter, todo va a la perfección! ¿Ves este dólar?
– ¿Algo especial?
– Míralo bien.
Rufus Robinson entregó la moneda a Peter Duncan quien, a la luz de la ventana, lo observó detenidamente…
– No veo nada extraño. Es un dólar común y corriente.
HISTORIA DE “THALER” (Novela) -2- corregido.
HISTORIA DE “THALER” (Novela) – Capítulo 2.
17 de abril de 1908. Restaurante “The Corner of Boxing” de Los Ángeles de California, Estados Unidos.
– ¡Buenos días, Kasper Todd! ¡Sírveme de inmediaro dos huevos fritos!
Kasper Todd tendió la mano al recién llegado y este se la estrechó en señal de buena amistad.
HISTORIA DE “THALER” (Novela) -Capítulo 3- corregido.
HISTORIA DE “THALER” (Novela) -Capítulo 3-
17 de abril de 1908. Farmacia “The Brews” en Los Ángeles de California, Estados Unidos.
– ¡Buenos días, Señorita Rose!
– ¡Te he dicho ya más de un millón de veces, Brian Lancaster, que no me llames Señorita Rose sino Señora Rockefeller!
– Esta bien. Perdóneme Señorita Rose.
HISTORIA DE “THALER” (Novela) -Capítulo 4-
HISTORIA DE “THALER” (Novela) -Capítulo 4-
17 de octubre de 1908. Banco Central de Los Ángeles de California, Estados Unidos.
– ¡Buenos días, Señora Rockefeller! ¿Qué necesita?
– Buenos dias, Ronald Trumpp, vengo a ingresar dinero.
El cajero Ronald Trumpp se frotó ligeramente las manos como si tuviera frío cuando, en realidad, lo hacía por el placer de ver todo aquel montón de dinero.
Las caracolas (Homenaje a Federico García Lorca)
Luna de sendero dormido…
sueñan las aguas cristalinas
y unas finas
gotas de sueño sumido
se meten en mi alma, clandestinas,
con el viento y el tiempo escondido.
Las caracolas, vespertinas,
rumor de olas han sido.
MONÓLOGO EN LA CEGUERA
Lento el caminar sobre el camino. Aquí, desde donde puedo divisar la nada, soy yo, sin eje vertebral, sin razones, sin argumentos, pero insisto en ser yo. Duermo entre la caridad de las horas y el ritmo del desasosiego. Habito entre las sombras de las palabras, porque presiento su afán de ser constantes, de fluctuar en mi mente, de desvariar en la dirección precisa. ¿ Interrogo a mi Presente ? Sería vanidad, vanidad doblegada a una estética de cráneo y vela, de silencio y laceración: la vida es el centro mismo de la mirada hacia arriba o hacia abajo…Equivocarse. Los pasos lentos se agolpan, se acumulan como habiendo sido el ritmo de un cuerpo cansado. Allá nadie dice nada…Te observan, te desvinculan del olor de sus rosas de plástico. Insisto en ser yo, minúsculo, observador de la ceguera humana, de lo transitorio, de lo que esbozan las caridades de sonrisa y paloma sobre el dedo. Y allá…en lo más alejado de la esperanza me siento yo como un regalo desvinculado del miedo.
Las horas laten. Palpita la insinuación, somos una forma de palabra articulada a su propia imagen, perpetuos meritorios en la escena del gran teatro del mundo.
Eclipsada
Siempre habrá eclipses de Luna…
Y lunares que nos eclipsen por completo.
TIEMPO DE ESCALERA
Presiento en mi largo caminar
la brisa y el viento.
Al terminar ¿dónde está el primer escalón ?
…¡Olvidado! La canción suple su efecto sonoro
en la calidez del oro de cada hoja en su renacer.
¡Quiero ver! ¡Quiero ver!
Y la luz, atravesando el alba se asoma
sobre la paloma blanca de un destello.