Y esta mañana allí estabas tú. Con tu bigote canoso y tus gafas. Con camisa clara y pantalón de traje y con el maletín en la mano. Llegaste a la puerta y me viste con mis compañeros. Ibas a uno de tus juicios y te paraste al verme. Me acerqué y tu mirada respondía enorgullecimiento y aprobación. Aquel era el sitio que tú hubieras rondado más. Me abrazaste con un brazo sin llegar a soltar el maletín con el otro y me diste un beso en la mejilla, transmitiéndome el ánimo, el cariño y la enhorabuena al encontrarme, en el lugar en el que tú desempeñabas la profesión que tanto amabas, empezando la que a mí tanto me apasiona. Lo sé. Sé que estabas allí.
Si se logra alcanzar esa utopía…
Charles Péguy dejó para la posterioridad una frase que dice así: “El que no dice la verdad se hace cómplice de los mentirosos”. Y Cicerón dijo “La verdad se corrompe tanto con la mentrra como con el silencio”. La verdad y la mentira son los dos polos opuestos entre los que nos movemos los seres humanos. ¿En toda verdad hay siempre algo de mentira? Podríamos decir lo contrario, que en toda mentira hay siempre algo de verdad. El asunto prioritario es saber a qué damos mayor prioridad, a los que sólo dicen mentiras o a los que sólo dicen verdades. Si tenemos en cuenta que todo lo relativo termina por ser un absoluto, sólo depende de nuestra propia personalidad ser creíbles o no ser creíbles. Esa es la eterna disyuntiva de quienes nos dedicamos a la comunicación. Entre lo social de las mentiras y lo personal de las verdades existe todo un territorio comunicacional que limita, por un lado, con lo que podemos creer y, por el otro lado, con lo que no debemos creer. Entre poder creer y no deber creer hay siempre un espacio infinito para la imaginación.
Plataforma del Sentimiento.
Efímeros sentimientos del alba
que llenan la lúdica presencia…
una esencia
de espuma marítima de nácar.
Una superior manera de entenderte
en este estar y siempre serte
fiel compañía sin ausencia…
ciencia
de estar, sueño a sueño, presente.
Purpurada el alba con memoria
es la lúcida ausencia de la muerte…
se siente
vida entera en nuestra historia.
Siempre hay tiempo
Con el tiempo y muchas puestas de sol, y gotas de dudas, y de cuitas leves, empecé a escribir historias.
Me puse a ello con cautela y discreción, me puse a ello dudando, sin los apoyos allanadores del camino escritor.
Me guardé de ser desalentado, o desaprobado por tal sana osadía. De modo que como un monje en su celda fui tejiendo palabras, fui haciendo, seguro de inseguridad.
Escribí y escribí, transcribí del templo de la imaginación al templo de la realidad materializada con palabras, estando a solas en mi frágil y vulnerable mundo. Comencé así un libro de relatos, y logré también acabarlo.
Está publicado con el título: “Por fin se arriesgó… y otros relatos”, localizable en la plataforma bubok.com introduciendo volskiervers en el buscador se nos aparece.
En este mundo llamado Literatura.
Hay en toda persona culta una especie de cariño hacia la sociedad; una especie de recogimiento personalizado que se acomoda a través de los personajes a los que va dando idiosincrasias en base a sus pluriformes formas y maneras de escribir. Hay en cada escritor y en cada escritora esa especie de cultura donde el dominio de los caracteres individuales y las formas y maneras de ser de todos sus personajes hacen deslindar, sin artificio alguno, lo que pervive de bueno en la sociedad al contrastarlo con lo que subvive de malo en la sociedad. Esa dicotomía es clave esencial para poder entender e interpretar a esa persona culta que escribe sus historias a través de unos valores humanos que, gracias a Dios, no se han extinguido a lo largo y a lo ancho de la Historia. Y el escritor los recoge, amolda sus historias a dichos valores humanos e ilustra las diversas visiones que existen en el mundo a través de su propio arte a veces imaginativo y a veces realista; a veces idealizado y a veces verdadero. Esa mezcla de lo positivo que existe en los humanos con valores y de lo negativo que existe en los humanos sin valores podemos decir que es la síntesis de toda literatura creativa.
Una mujer del siglo XX.
María Molina de Segura y De la Fuente abrió los ojos. La luz de la mañana le hizo parpadear durante veinte segundos. Ahora intentaba saber dóde se encontraba y qué hacía allí. Sólo podía recordar que la noche anterior había conocido a Pedro Laín Gago García de la Concha y que había tomado unas cuantas copas con él en la discoteca “Cerebro”; pero su cerebro era, en estos momentos, un laberinto cretense de imágenes borrosas e inconexas. Solamente una frase se le había quedado grabada de manera fija y persistente…
¿Para qué sirve un perro?
En la muerte de nuestro perro nos preguntamos el porqué del lamentable hecho de que la vida de los perros sea más corta que la de los humanos.
Un niño de seis años dijo: “yo sé el porqué. La gente viene al mundo para poder aprender como vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿verdad?”
“Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros”
La moraleja es: Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como:
* Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.
* Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
Y en el patio de la infancia…
Una vida consagrada
al dulce anís y al tinto…
el abuelo que descansa
en medio de aquel recinto.
Los niños juegan… y le cansa
tanta luz y tanto mirto
que, en la tapia de la casa,
crece junto a un jacinto.
El mundo se va a la mierda…
El mundo se va a la mierda
y yo aquí sacando apuntes
Mario Pires
http://maldicionpoeta.blogspot.com
Mira que en tu boca…
Mira que en tu boca tienes un verso desgranado
profundo de sentires y de audacia milenaria,
prímula fuente de iniciación fecunda,
lecho de vida enarbolada y en la cima
un viento lejano de soñadas tierras.
Tendida en el acento y despierta en mis sentires
enhebro en mis caricias tus primeros cielos.
Cuento
Un ratón hubo que me invitó a su casa, la puerta era pequeña, no pude pasar por más que quise, imposible entrar.
Esperé fuera él me dijo, a la espera me quedé, esperé junto al gato de la casa, al acecho el felino mirando, vigilante paciente esperando al ratón que me acababa de invitar a su casa, pero no pude pasar por la pequeña puerta.
El gato ahí fuera medio escondido esperando también al acecho estando, medio mostrándose medio dejándose ver.
En otra ocasión será pensé, veremos si se podrá que el ratón me vuelva a invitar y poder pasar, y no tener que quedarme cerca de la puerta a esperar ante la pequeña puerta para entrar. Sabiendo que el gato de la casa también querría acompañar, en lugar de irse a otro lugar a esperar.
S
Llámame crío,
iluso,
enganchado,
travieso,
estúpido,
quemado,
raro,
frío,
inmoral,
fino,
egoísta,
absurdo,
complicado,
cielo.
Pero llámame
Ecos de las palabras.
¡Qué presencia de tiempo sin distancias!
¡Qué dos corazones enhebrados como hiedra!
Un fulgor de llamarada en los clamores
perpetuando tanta lluvia de sentires.
Una especie de estar siempre despiertos
en esas albas donde nacen las caricias
y un piélago de palabras bellas
cruzando siempre el puente de los silencios…
¡hasta estallar en una tormenta de verbos
respirando mundos nuevos en el amanecer!
Literatura (pensamiento)
La Literatura es lo que vivimos siempre más cerca de nuestro corazón y más lejos de nuestra razón. Por eso poetizar es más que filosofar. Por eso escribir es más que racionalizar. Por eso narrar es más que contar. Y por eso expresar es más que impresionar.
¿Por qué la Eternidad?.
Me viene a la recóndita memoria
un avión volando hacia las nubes.
Entonces subes
como si de niño subido en noria
y estuviese soñando
el minuto estrella de la gloria.
Es la luz eterna de ese mundo
en donde todo es un profundo
destello como un obús.
En algún lugar los lobos se asustaron…
En algún lugar los lobos se asustaron
El hombre se puso alerta
se paró y ojeó el camino
-¿Te preocupan los lobos? –le preguntó su amigo
-No, me preocupa mucho más lo que asustó a los lobos. Creo que son hombres.
Mario Pires
http://maldicionpoeta.blogspot.com
Microcuento.
Fue un pequeño resbalón.
Un señor ya muy mayor estaba allí sentado. Mirando aquella piel arrugada -parecía un mapa de carreteras-, aquella mirada perdida en los carriles que parecía ya no esperar nada, se preguntó qué se debía sentir cuando se estaba ya tan cerca de la muerte. En ese momento, una ligera brisa le erizó los pelos del brazo, y vió como el tren se acercaba.
Agarrando su mochila, comenzó a andar hacia la orilla del andén.
Mentiras
Aún recuerdo a ritmo de reggae lo que es bailarte y que nos sonriamos, lo extraño.
Y a ti.
Sonrisa.
Te extraño.
Volver
Volver a beber agua de la fuente de las palabras.
A sentir el aire fresco de su melodía.
A vibrar mientras te adentras en historias inventadas.
Volver al camino desandado
contemplando el bosque encantado que un día fue mi Paraiso.
Volver con la alforja llena de ilusiones, sentires y emociones.
Vorem, tu eres el papel y yo la pluma.
Malloní (Quinta y última parte).
Entonces comencé a despertar de aquel mal sueño, aquella pesadilla de persecuciones por los pasillos, las aulas, los paseos de la universidad; aquellos malos sueños de los hijos de la ira, como había escrito el gran madrileño Dámaso Alonso, y empecé a darme cuenta de que tú, Malloní de las “puñaladas traperas”, lo que estabas intentando hacerme comprender es que tenías enfermo el corazón de tanto estar metida en aquel mal rollo de los fascistas y los anarquistas, todos a la vez, que te estaban atormentando la conciencia. Habían tumbado a José Manuel. Habían tumbando a Fernando. Habían tumbado a Roberto. Habían tumbado a Pelayo. Habían tumbado a José María.
La vía de la simplicidad
El gato se me queda mirando, tranquilo y sereno vigilante mientras escribo este texto, el animal atento. Abre sus pequeñas fauces, bosteza, se relame, se acomoda aún más sobre el cojín, blandengue, cómodo. Por unos segundos panza arriba para ser acariciado así se acaba de posicionar, el animal sigue atento.
El gato se levanta, se arquea como el perfil de una luna media que asciende por la montaña invisible, luego baja un poco el lomo y se marcha caminando con elegancia y buena suspensión independiente en las cuatro patas, no de palo, pero sí pata de pelo; mamífero discreto, sin hacer ruido se retira a beber agua fresca del recipiente a temperatura ambiente, muy cercano bajo la ventana a la sombra el agua y su recipiente.
La trompa de Eustaquio (Mini Cuento).
La trompa de Eustaquio rompió la calma de la aldea. Una especie de letargo prolongado retumbó en el caracol de la huerta, en el estribo de la mula, en el yunque del platero y en el martillo del albañil. Toda la aldea despertó de su larga somnolencia y un estruendo de palabras convirtió el anterior silencio en una borrasca de protestas. La trompa de Eustaquio siguió sonando mientras el zorrillo pardo escapaba con la gallina entre sus fauces.
Cartas a mi memoria a corto plazo
Me resulta tan abrupto escribir ahora, tan temporal, tan como las prisas que sientes cuando ves que tu helado se derrite y no sé, me resigno a copiarme y tratar de eludir estas 7 voces que te llaman.
Sentado, de pie o paseando, cuando me paro a pensar y trato de encadenar palabras con tal gana, te cubro de letras, te cubro esquiva, preguntándome qué salió mal.
Tengo tantos demonios que me advirtieron recordándome sus palabras que los insistentes en que salga a la calle a sonreir se vuelven mudos, pero su silencio es el más oído en todo mi pecho, he de salir de esta; siempre existe una primera vez.
En un segundo.
Palpita, recuerdo, el río y eres antojo
dentro. Pareces naranjo de fruto mío.
Sonrío.
Una puerta blanca de aire que sorprende
al más diminuto de mis versos.
Los besos
es algo que se aprende. Y prende
como alma en el delirio.
Ayayayyy….
De cuando en vez me acuerdo de vos, de vez en cuando se me quiebra la voz y pongo esas nuestras canciones y repaso las fotografías con y sintigo; y paso las del corazón que son celuloides más que impregnados en mi papel sensible y me veo en varias situaciones que lo único que cambian son el hecho de estar sin ti y contigo… Cuando me vendrás a ver con tu saco beige con rayas cafés agarrada de la mano de nuestro hijo y pases el umbral de esa puerta metálica y me digas con un abrazo todo lo que has venido callando; cuando será ese precioso día en que me encuentres diciéndole a Dios todo lo que quisiera decir a tu persona en sus oídos.
TACTO Y ME MEMORIA
Me hablas y desde hace un tiempo recuperas las sensaciones de un tiempo de terciopelo. Te escucho y desde la levedad que los recuerdos provocan, creo sentir el tacto de tu mano. Hoy, admirando el blanco jarrón decorado con silencios, los pétalos de tus rosas inmortales se mecen en el aire: tacto vegetal, materia tierra, silencio sobre la alfombra.
Nos supimos entre nubes altas, cirros acumulados en la vorágine del vértigo y hasta donde soy capaz de recordar, una expresión llamando a las estrellas por su nombre.
Aquí, cuando un suave latido de perla en gota de agua mece el silencio,
el tacto de tu mano es la luz, la nutritiva miga de un pan abierto al silencio de mil noches.
De héroes y cobardicas.
Comenzar a desayunar con una sonrisa sirve parfa iniciarse en la frontera. Nacido en la forntera es poder sonreír hasta los exrtremos de la risa. El asunto es que hoy, miércoles 19 de junio del año 2013 después de Jesucristo, dos perros me han hecho pasar un momento alegre. Porque la distancia entre ser un héroe o ser un cobardica también existe entre los canes.
Mientras un pastor alemán español se convierte en héroe al descubrir una bomba y salvar, de esta manera, a un buen montón de personas, un sambernardo polaco tiene pánico al bajar las escaleras. El pastor alemán español ha recibido audiencia hasta del mismísimo Rey de España. Don Juan Carlos le ha acariciado y el pastor alemán español, claro está, ha sido efusivo a la hora de dar la pata al Rey, pero… ¿qué ha sucedido con el sambernardo polaco?
Eso digo yo
Y por qué no escribir a estas costumbres
que me tienen resuelto,
al besarte en silencio,
a dormirme sin querer,
a treparte con los dedos cada relieve y hacerlos océanos.
A temerte despreocupada,
a joder en la mesa,
a quererte a sabiendas, de que algún día,
podría dejar de quererte.
A ciertas costumbres
UMDVV
El respeto que quería conseguir lo tenía frito tal vez no tenía los ropajes ni la estatura, ni el timbre grave de voz ni el dinero, ni las medallas o el poder que se necesitan para inspirarlo; en todo caso esto era mejor que querer morirse todas las noches en verdaderas luchas contra sueños apretado a su almohada en agonizantes quejidos que más de una vez lo vieron tirado en un bar de copas o siendo presa de algún inescrupuloso bandido del lugar en el que estaba. La máxima expresión de respetabilidad que un poco lograría es por su corazón de buen cristiano aunque muchas veces negara su verdadera existencia en este mundo terrenal; tal vez terminaría creyendo en que Jesús era real por el hecho de haber propiciado que su filosofía del amor se hiciera carne en las personas o por la esperanza de que esa promesa fuera una única alentadora respuesta a esta miserable miseria en la que todos vivimos – quizás-.
Perdona
Si era por meneármela o por recordarte fumando no lo recuerdo,
pero si terrorista,
si era por mi tampoco lo recuerdo,
pero por ti, que ya cojeas con mi peso,
por ti… Perdona, ¿tu nombre?